Cómo preparar a la Argentina para la nueva generación de importadores

Diego Zeikan, asesor en comercio exterior, analiza la apertura de importaciones, el aprendizaje que atraviesan los importadores y los desafíos logísticos que enfrenta Argentina para mejorar su competitividad

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Diego Zeikan es asesor en
Diego Zeikan es asesor en comercio exterior (Foto: Movant Connection)

La apertura de importaciones está cambiando la dinámica del comercio exterior argentino. Para Diego, el principal cambio es la posibilidad de planificar y operar sin las trabas burocráticas que durante años limitaron el negocio. En ese contexto, advierte que “lo que vamos a ver es un proceso de aprendizaje” sobre cómo importar, especialmente en sectores que durante mucho tiempo estuvieron cerrados.

¿Qué tendencias observaste en la apertura de importaciones durante el último tiempo?

Lo primero que se observa es facilidad para hacer negocios. Hay libertad para operar sin las trabas burocráticas que antes eran muy fuertes y que muchas veces frenaban proyectos o impedían planificar a largo plazo. Hoy eso cambió bastante y permite pensar a futuro, diagramar operaciones y organizar el negocio de otra manera.

Antes la burocracia generaba mucha incertidumbre. No sabías si ibas a poder concretar una operación o cuándo iba a salir la mercadería. Ahora el escenario es distinto y eso abre oportunidades para quienes quieran meterse en el mundo de las importaciones, ya sea empresas o incluso emprendedores que recién empiezan.

¿Desde qué mercados se abastecen hoy la mayoría de las importaciones?

El mercado principal sigue siendo China. Aproximadamente el 70% de las operaciones pasan por ahí. Se trabaja también con Brasil, Estados Unidos o Europa, pero China ofrece una facilidad para hacer negocios que no tiene comparación.

Principalmente, por las plataformas digitales. Tenés un universo enorme de proveedores disponibles, con contacto directo, respuestas rápidas y posibilidad de organizar operaciones de manera muy ágil. Eso facilita muchísimo la búsqueda de productos y la negociación.

Además, los precios siguen siendo muy competitivos. Desde maquinaria hasta tecnología textil, hay un abanico enorme de posibilidades. Muchas empresas argentinas que estuvieron años sin poder importar ahora están aprovechando para equiparse, actualizar máquinas o incorporar tecnología que antes no podían traer.

¿Qué tendencias creés que van a marcar el 2026 en materia de importaciones?

Creo que lo que vamos a ver es un proceso de aprendizaje. Hoy hay mucho volumen de importaciones, pero también muchas compras mal hechas. Después de tantos años de restricciones, mucha gente volvió a importar sin experiencia reciente.

Por ejemplo, algunos importadores compran fuera de temporada o no consideran los tiempos logísticos de fabricación y transporte. Otros salen a comprar todos el mismo producto al mismo tiempo, generando saturación de mercado.

Eso va a provocar que durante un tiempo haya sobrestock y caída de precios en algunos rubros. Pero es parte del proceso. Una vez que el mercado se acomode, los importadores van a empezar a entender mejor la dinámica del comercio exterior y a planificar de manera más estratégica.

"Una vez que el mercado
"Una vez que el mercado se acomode, los importadores van a empezar a entender mejor la dinámica del comercio exterior y a planificar de manera más estratégica", comenta Diego (Foto: Shutterstock)

¿Qué tan importante es la planificación logística en este contexto?

Es fundamental. Un ejemplo claro es el Año Nuevo chino. Durante ese período las fábricas paran aproximadamente quince días, lo que genera un desfasaje importante en la producción y en el envío de mercadería.

Históricamente eso impacta en Argentina unos meses después. Abril suele ser un mes muy bajo en comercio exterior justamente por ese corte en la producción china. Si no planificás con anticipación, te podés quedar sin mercadería o sin insumos.

Por eso es clave trabajar antes de esos períodos, adelantar compras y prever los tiempos logísticos. En comercio exterior, la planificación muchas veces es la diferencia entre tener stock o quedarse sin producto.

¿Qué valor le das a la logística internacional dentro del comercio exterior?

Es central. De hecho, creo que Argentina debería prestarle mucha más atención al tema logístico. Hoy estamos viendo cómo otros países nos superaron en infraestructura logística.

San Pablo se convirtió en un hub muy fuerte y Montevideo también avanzó muchísimo. Hoy Uruguay tiene más movimiento de contenedores que nosotros en algunos casos, incluso con un mercado interno mucho más chico.

El problema es que muchos barcos grandes no llegan directamente a Argentina. Primero descargan en Brasil y desde ahí la mercadería se redistribuye hacia Buenos Aires. Eso hace que los tiempos logísticos se estiren, por ejemplo a más de 45 días desde China. Si Argentina invirtiera en puertos y en infraestructura logística para recibir barcos más grandes directamente, se podrían reducir esos tiempos y mejorar mucho la competitividad.

¿Cómo ves la situación de la industria textil frente a este nuevo escenario?

La industria textil siempre fue uno de los sectores más golpeados cuando se abren las importaciones. Pasó en los años noventa y está pasando ahora también. Para que tengas una idea, antes se manejaban entre 30 y 40 contenedores mensuales de telas. Hoy estamos hablando de tres contenedores por mes. Eso muestra claramente cómo cambió el escenario.

Muchas hilanderías están buscando alternativas, incluso intentando desarrollar productos en conjunto con empresas del exterior. Pero competir directamente con China es muy difícil por precio, tecnología y escala.

¿Qué estrategia deberían adoptar las marcas frente a esa competencia?

La clave es diferenciarse. Las empresas que simplemente compran el producto que el proveedor les ofrece van a tener problemas, porque otros van a traer exactamente lo mismo.

La alternativa es desarrollar producto propio. Diseñar en Argentina y fabricar en China, aprovechando su capacidad tecnológica y sus costos. Muchas marcas jóvenes ya lo están haciendo: crean los diseños, envían los archivos y el fabricante produce exactamente lo que necesitan.

Eso permite mantener el valor agregado en la marca, en el diseño y en la identidad del producto. Si no, terminás compitiendo solamente por precio, y ahí la competencia es brutal.

¿Qué mensaje le darías a quienes están pensando en empezar a importar?

Que es una oportunidad muy grande. Hoy cualquiera puede empezar a importar. No es algo exclusivo de grandes empresas ni requiere inversiones enormes. Hay muchos emprendedores jóvenes que están entrando al negocio utilizando servicios de courier y trayendo pequeños volúmenes para probar el mercado. Es una manera muy válida de empezar.

El mundo del comercio exterior está mucho más abierto que antes. Con un buen análisis de costos, un producto interesante y buenos canales de venta, se pueden generar oportunidades de negocio muy interesantes. Hoy el desafío no es tanto importar, sino saber cómo vender en el mercado local.