La crisis en Oriente Medio impacta en la red logística con nuevos cargos operativos

Un informe de ALACAT advierte sobre suspensiones de reservas, desvíos de rutas y nuevos recargos por riesgo de guerra que comienzan a impactar en la red global de transporte de mercancías

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Este escenario introduce nuevas restricciones
Este escenario introduce nuevas restricciones operativas en el transporte internacional y obliga a las empresas a monitorear de cerca la evolución de los flujos logísticos en la región (Foto: Shutterstock)

Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio comienzan a reflejarse en el funcionamiento de las cadenas logísticas internacionales. Según una actualización difundida por la Comisión Marítima de la Federación de Asociaciones Nacionales de Agentes de Carga y Operadores Logísticos Internacionales de América Latina y el Caribe (ALACAT), la situación de seguridad en la región está provocando cambios operativos en el transporte marítimo y aéreo, con efectos que ya se perciben en la disponibilidad de servicios, los tiempos de tránsito y los costos logísticos.

El informe advierte que varias aerolíneas han suspendido operaciones en Oriente Medio o dejaron de aceptar nueva carga, mientras algunas desvían embarques por rutas más largas. En paralelo, navieras comenzaron a restringir reservas hacia la región y evalúan ajustes en sus itinerarios.

Este escenario introduce nuevas restricciones operativas en el transporte internacional y obliga a las empresas a monitorear de cerca la evolución de los flujos logísticos en la región.

Ajustes operativos en rutas marítimas y aéreas

En el ámbito marítimo, las líneas navieras han suspendido reservas de carga internacional con destino a Oriente Medio hasta nuevo aviso, en respuesta al aumento de los riesgos operativos en la zona.

Aunque el Canal de Suez continúa habilitado, algunas navieras evalúan modificar sus rutas y desviar buques a través del Cabo de Buena Esperanza, una alternativa que implica trayectos más largos y potenciales impactos en los tiempos de tránsito globales.

Estas decisiones operativas responden en gran parte a la situación en torno al Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio marítimo internacional. Las interrupciones o riesgos en ese corredor generan efectos en cascada sobre la programación de buques, la disponibilidad de equipos y la planificación de las cadenas de abastecimiento.

 Algunas navieras anunciaron la
Algunas navieras anunciaron la implementación de recargos por riesgo de guerra aplicables a las cargas con origen o destino en el Alto Golfo, el Golfo Pérsico y el Golfo Arábigo (Imagen: Shutterstock)

Nuevos recargos logísticos por riesgo de guerra

La escalada del conflicto también comenzó a trasladarse a la estructura de costos del transporte marítimo. Algunas navieras anunciaron la implementación de recargos por riesgo de guerra aplicables a las cargas con origen o destino en el Alto Golfo, el Golfo Pérsico y el Golfo Arábigo.

Según el comunicado sectorial, el nuevo War Risk Surcharge (WRS) entró en vigor el 2 de marzo de 2026 y se aplicará hasta nuevo aviso. El cargo alcanza 1500 dólares por TEU para equipos estándar y 3500 dólares por contenedor refrigerado o equipo especial, afectando tanto reservas nuevas como cargas que ya se encuentran en tránsito.

A esto se suma un recargo adicional por conflicto de emergencia (ECS) anunciado para operaciones hacia o desde varios países de la región, entre ellos Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto. En este caso, los valores ascienden a 2000 dólares para equipos de 20 pies, 3000 dólares para unidades de 40 pies y 4000 dólares para equipos refrigerados o especiales.

Impacto potencial en las cadenas de suministro

Las medidas adoptadas por transportistas y navieras reflejan el nivel de incertidumbre que atraviesa actualmente el sistema logístico en torno a Oriente Medio. La combinación de restricciones operativas, desvíos de rutas y recargos tarifarios puede traducirse en mayores costos y plazos más extensos para las operaciones de comercio internacional.

Desde el sector logístico se recomienda a las empresas mantener un seguimiento permanente de la situación y actualizar a clientes y socios comerciales a medida que evolucione el escenario operativo.

En un contexto donde los corredores marítimos estratégicos tienen un rol central en el comercio global, cualquier alteración en estas rutas puede generar efectos que trascienden la región y alcanzan a redes logísticas en distintos continentes, afectando la planificación de embarques y la estabilidad de las cadenas de abastecimiento.