
El comercio mundial inicia 2026 en un contexto atravesado por mayores tensiones geopolíticas, la aceleración de las transiciones digital y ambiental y un entramado regulatorio cada vez más exigente.
Así lo plantea el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que señala que estas dinámicas están modificando la forma en que los países comercian y se integran a las cadenas de valor globales.
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Más allá de las proyecciones macroeconómicas, el documento pone el foco en cambios estructurales del comercio internacional que afectan directamente la organización de los flujos, la previsibilidad de las operaciones y la manera en que funcionan las cadenas de suministro.
En este escenario, la logística aparece como un componente cada vez más condicionado por decisiones regulatorias, tecnológicas y geopolíticas.
Fragmentación comercial y mayor incertidumbre en los flujos internacionales
Uno de los ejes centrales del informe es el avance de la fragmentación comercial. El aumento de aranceles unilaterales y el uso de políticas comerciales con fines industriales o estratégicos están generando un entorno menos previsible para el intercambio internacional.
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Según la ONU, estos cambios frecuentes de política alteran los flujos comerciales y obligan a reconfigurar vínculos entre países y proveedores. Para las cadenas de suministro, esto se traduce en mayores costos de cumplimiento y en una necesidad creciente de adaptación operativa, especialmente en economías con menor diversificación productiva.
El informe también destaca el rol del sistema multilateral de comercio, cuya capacidad para ofrecer reglas claras y mecanismos efectivos de resolución de disputas resulta clave para sostener la previsibilidad de los flujos. La falta de consensos en temas como agricultura, comercio digital o medidas relacionadas con el clima puede profundizar la fragmentación y afectar la estabilidad de las cadenas internacionales.
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Reconfiguración de cadenas de valor
El documento señala que una porción significativa del comercio mundial se desarrolla dentro de cadenas de valor que están siendo reconfiguradas. La geopolítica, las políticas industriales y la adopción de nuevas tecnologías están impulsando estrategias de diversificación de proveedores y relocalización de etapas productivas.
Esta reorganización tiene efectos directos sobre la forma en que se estructuran las cadenas de suministro. Los países con infraestructura adecuada, capacidades productivas y marcos de política más estables están mejor posicionados para integrarse a estos nuevos esquemas, mientras que las economías más periféricas enfrentan mayores desafíos para sostener su participación.
En este contexto, el informe destaca el crecimiento del comercio Sur-Sur. Más de la mitad de las exportaciones de los países en desarrollo se dirige actualmente a otros mercados en desarrollo, impulsadas principalmente por Asia, con avances también en África y América Latina. Para la ONU, el fortalecimiento de estos vínculos puede contribuir a diversificar destinos y reducir la dependencia de mercados tradicionales.
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Digitalización, sostenibilidad y regulación en las cadenas de suministro
El informe identifica además una expansión sostenida del comercio de servicios, cuya participación en los intercambios internacionales continúa en aumento y supera el ritmo de los bienes físicos. Una parte significativa de este crecimiento está vinculada a prestaciones digitales, aunque su desarrollo sigue siendo desigual entre regiones debido a limitaciones en infraestructura tecnológica y capacidades disponibles.
Al mismo tiempo, los compromisos ambientales avanzan de la ambición a la implementación. En ese marco, la tarificación del carbono —mecanismos que asignan un costo económico a las emisiones—, los mercados de energía limpia y los estándares comienzan a incidir de manera concreta en la competitividad y en las condiciones de acceso a los mercados internacionales.
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El documento también advierte sobre la creciente complejidad en el comercio de minerales críticos, atravesado por caídas de precios, controles a las exportaciones y estrategias de almacenamiento estratégico que fragmentan las cadenas de valor.
En conjunto, la ONU señala que el comercio mundial en 2026 operará bajo un entorno más fragmentado y regulado, con una expansión de regulaciones técnicas, ambientales y sociales. En ese contexto, la organización y coordinación de las cadenas de suministro adquieren una relevancia creciente para sostener los flujos internacionales y adaptarse a un escenario de mayores exigencias normativas.
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