
La carga aérea muestra un crecimiento interanual del 5,5%, consolidando un cierre de año sólido para uno de los eslabones más sensibles de las cadenas de suministro globales.
Los datos, difundidos por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), reflejan una demanda sostenida que continúa apoyándose en la necesidad de entregas rápidas, confiables y de alto valor, aun en un contexto marcado por la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas.
En su último informe, la asociación detalla que estos resultados corresponden al desempeño registrado en noviembre de 2025, período en el que la capacidad disponible —medida en toneladas-kilómetro de carga ofrecidas (ACTK)— aumentó un 4,7%, a un ritmo levemente inferior al de la demanda.
Esta dinámica permitió sostener niveles elevados de utilización, con un factor de carga cercano al 49%, lo que da cuenta de una operación más eficiente y ajustada, clave para contener costos en un escenario de presión sobre los insumos energéticos.
Comercio, energía y expectativas: variables que inciden en la logística aérea
El crecimiento de la carga aérea no puede analizarse de forma aislada. Durante el período, el comercio mundial de bienes mostró una expansión cercana al 2%, mientras que la confianza empresarial —reflejada en el índice PMI— se mantuvo por encima del umbral de expansión. Estos indicadores refuerzan la idea de que la demanda logística no responde solo a picos coyunturales, sino a una reactivación gradual de los flujos comerciales.
No obstante, el escenario operativo sigue presentando desafíos. Los precios del combustible para aviación registraron aumentos significativos, impulsados por restricciones en la capacidad de refinación y por disrupciones en cadenas energéticas globales. Para los operadores logísticos, esta variable continúa siendo crítica, ya que impacta directamente en tarifas, planificación de rutas y decisiones de consolidación de carga.
Aun así, el cierre de 2025 deja señales positivas. Según la IATA, la resiliencia demostrada por la carga aérea se apoya en la diversificación de mercados, la recuperación de rutas estratégicas y una mayor integración con otros modos de transporte, especialmente en esquemas multimodales orientados a reducir tiempos de tránsito.

Panorama regional del transporte aéreo de mercancías
El análisis regional revela un comportamiento heterogéneo que aporta pistas clave para la planificación logística global. Asia-Pacífico volvió a liderar el crecimiento, con una suba interanual del 10,3% en la demanda, acompañada por un aumento del 8,4% en la capacidad. Este desempeño consolida su rol como eje central de las cadenas de suministro manufactureras y tecnológicas, con una fuerte tracción de los flujos intraasiáticos.
Europa mostró un crecimiento más moderado, del 5,8%, alineado con una recuperación gradual de su actividad industrial y una mejora en la conectividad con Asia y Medio Oriente. En este último caso, las aerolíneas de Oriente Medio registraron un aumento del 7,4%, consolidándose como hubs logísticos clave en los corredores intercontinentales.
En contraste, América del Norte evidenció una leve contracción en la demanda (-1,6%), mientras que América Latina y el Caribe fue la región con peor desempeño, con una caída interanual del 4,8%.
Desde una perspectiva logística, este retroceso refleja una combinación de factores: menor dinamismo del comercio regional, ajustes en la capacidad ofrecida y un contexto macroeconómico que sigue condicionando las decisiones de inversión y producción.
Corredores comerciales: señales claras para la planificación logística
Más allá de las cifras agregadas, el análisis por corredores comerciales aporta información estratégica. En noviembre, los volúmenes de carga aérea crecieron en la mayoría de las rutas principales. El eje Europa–Asia se destacó con un aumento interanual del 11,7%, acumulando más de 30 meses consecutivos de crecimiento, lo que confirma la solidez de ese corredor para bienes de alto valor y componentes industriales.
También se observaron avances relevantes en las rutas Oriente Medio–Asia y África–Asia, reflejando una mayor diversificación de orígenes y destinos en las cadenas globales. En cambio, las rutas intraeuropeas mostraron una contracción persistente, asociada a ajustes de inventarios y a un menor dinamismo del consumo interno.
Para operadores logísticos, forwarders y responsables de supply chain, estos datos refuerzan la necesidad de revisar esquemas de ruteo, hubs de consolidación y estrategias de capacidad, priorizando corredores con mayor previsibilidad y demanda sostenida.
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