Atención, procesos y marca: el desafío de comunicar logística en el entorno digital

Paula Luzzi, fundadora de una escuela de marketing, reflexiona sobre cómo la creación de contenido, la tecnología y la claridad del mensaje se vuelven claves para posicionar servicios

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Paula Luzzi es fundadora de
Paula Luzzi es fundadora de una escuela de marketing (Foto: Movant Connecion)

Al referirse a los desafíos actuales de la comunicación en sectores operativos, Paula comenta que “hoy la batalla del marketing se gana en los primeros segundos”. En esta entrevista, analiza el rol del contenido para generar confianza en servicios críticos y cómo las empresas de logística y supply chain deben traducir procesos complejos en mensajes claros.

Pensando en sectores como la logística, ¿qué tipo de contenido puede funcionar mejor?

Creo que la clave está en convertir las operaciones en contenido de marca. Mostrar cómo se trabaja, cómo se optimizan procesos, cómo se resuelven problemas. Hay tres valores que me parecen fundamentales para comunicar: calidad, eficiencia y responsabilidad.

Eso se puede contar de muchas formas. Un día en la planta, un antes y después de una optimización, el recorrido de un producto, cómo se resuelve un imprevisto o un pico de demanda. Pero hay algo indispensable: humanizar.

La logística es un sector duro, pero está lleno de personas. Y las personas confían en personas, no en marcas. Mostrar a los operadores, a los líderes, a los equipos, contar historias reales genera muchísima más conexión. Historias simples, concretas, bien contadas.

¿Sentís que el conocimiento en marketing es exportable?

Sí, totalmente. Hay diferencias culturales, claro, pero las bases del marketing son bastante universales. El recorrido del cliente, los embudos de venta, las estrategias de contenido funcionan de manera muy similar en distintos países.

La mayor barrera suele ser el lenguaje, incluso dentro del mismo idioma. El acento, los modismos, ciertas expresiones. Pero más allá de eso, el conocimiento se puede aplicar en casi cualquier mercado. Eso es lo que hace que el modelo sea escalable.

¿Qué tendencias ves hacia adelante y cómo deberían prepararse los profesionales?

Creo que lo que viene con mucha fuerza es el “social commerce”: vender directamente desde las redes sociales, sin salir de la plataforma. En mercados como Estados Unidos ya es enorme y cuando se habilite plenamente en Latinoamérica va a explotar.

Menos clics, mayor conversión, más integración entre contenido y venta. Además, abre la puerta a nuevos modelos, como creadores que venden productos a comisión. Es un cambio profundo y quienes se preparen antes van a tener una ventaja enorme.

Para Paula, "la logística es
Para Paula, "la logística es un sector duro, pero está lleno de personas. Y las personas confían en personas, no en marcas. Mostrar a los operadores, a los líderes, a los equipos, contar historias reales genera muchísima más conexión" (Foto: Shutterstock)

¿Qué diferencia hoy a quienes logran construir una presencia sólida de quienes solo “sobreviven” en redes?

Hoy la batalla del marketing se gana en los primeros segundos. Literalmente. En dos segundos decidimos si seguimos viendo un contenido o si scrolleamos para buscar otra cosa. Hay un exceso enorme de información y una competencia brutal por la atención.

Las plataformas están diseñadas para eso. Algunas priorizan los contenidos que captan rápido y sostienen al público. Por eso las marcas están obligadas a generar piezas muy dinámicas, muy impactantes. Si no, desaparecen en el ruido.

Además, cambió la frecuencia. Ya no alcanza con publicar de vez en cuando. Las marcas que mejor sobreviven son las que logran llamar la atención, mantenerla y producir contenido de forma constante. Ahí entran en juego los famosos “hooks” o ganchos: verbales, visuales o auditivos. Todo lo que ayude a frenar el dedo en los primeros segundos.

La inteligencia artificial atraviesa cada vez más procesos. ¿Cómo ves su impacto en el marketing?

La IA hoy atraviesa todo: creación de contenido, redacción, imágenes, video, analítica. Ahorra muchísimo tiempo y recursos, y eso permite producir más, testear más y escalar lo que funciona.

Donde hay que tener cuidado es en la parte creativa, sobre todo cuando se trata de mostrar productos. Esta herramienta todavía no es perfecta y puede generar errores que afectan la confianza del consumidor. Por eso hay que usarla como apoyo, no como reemplazo total.

Uno de los usos que más valoro es el análisis de datos. Darle grandes volúmenes de información y obtener patrones, tendencias y conclusiones es algo muy potente y poco polémico. Ahí la IA suma muchísimo valor.