Por qué aprender a tiempo es tan importante como entregar a tiempo

Nahuel Lema, cofundador de una plataforma de educación en línea, explica cómo la formación continua se vuelve clave para profesionales logísticos que deben combinar herramientas digitales, pensamiento analítico y habilidades humanas

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Nahuel Lema
Nahuel Lema es cofundador de una plataforma de educación en línea (Foto: Movant Connection)

“Si no tenés visibilidad, jugás a ciegas”, advierte Nahuel al referirse a la importancia de recolectar y analizar datos en el sector logístico. En esta entrevista, comparte su mirada sobre la formación constante como motor de competitividad, y destaca las herramientas que hoy resultan clave para quienes trabajan en logística: desde habilidades técnicas hasta competencias blandas como la comunicación, la negociación y el liderazgo.

¿Cuáles son las claves que identificás en la necesidad de soluciones de formación profesional?

Hoy las herramientas están al alcance de todos. Desde profesionales independientes hasta grandes estructuras pueden acceder a tecnologías que antes eran impensadas. Ya no hay excusas presupuestarias. Hay plataformas gratuitas, cursos accesibles, herramientas para visualizar información y tomar mejores decisiones. Se trata de aprovecharlas. Aprender a usar una planilla, un “dashboard”, una API. Son habilidades que hoy hacen la diferencia.

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¿Te encontrás con profesionales logísticos que buscan formarse?

Sí, hay bastantes. Muchas empresas, sobre todo en Argentina —que, a diferencia de otros países de Latinoamérica, salvo Brasil, es un país muy grande—, necesitan logística moviéndose por todos lados. Muchos de los profesionales que recurren a la formación en línea suelen estar desperdigados por todo el país proveyendo servicios de logística, tanto de larga distancia como de última milla.

Las empresas de este rubro tienen que tener una cadena de valor que no solo esté operativa en el camino, sino también en lo tecnológico, donde se trabaja con datos. Para poder medir, supervisar, tener control total. Desde grandes pymes hasta pequeñas startups necesitan saber minuto a minuto qué está pasando. Eso se logra con recolección de datos y buenos “dashboards” que te permitan verlo todo el tiempo. Y para eso buscan formarse, para saber recolectar y analizar esos datos.

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¿Qué tipo de formación recomendás especialmente para ese sector?

Lo primero que aparece siempre es el manejo de planillas de cálculo digitales. Este tipo de herramientas nos van a trascender a todos. Y lo que le sigue es Power BI, que hoy está por todos lados. Es como el paso siguiente. Para quienes se animen a más, diría Data Analytics o Data Science, para desarrollar habilidades más complejas.

Lo importante es empezar por lo básico, recolectar datos: dónde, cómo, qué medir, qué puntos de contacto hay con el cliente, con el servicio, con los proveedores. Todo eso tiene que estar disponible para que cualquier persona dentro de la organización lo pueda analizar. Desde controles de acceso hasta cómo se siente un cliente cuando recibe un producto. Eso es muy fácil de hacer, pero hay que saber cómo.

¿Por qué creés que esto es tan relevante para el rubro logístico?

Porque si no tenés visibilidad, jugás a ciegas. No sabés dónde están tus productos, ni tus servicios, ni cómo mejorar. Muchas pymes todavía no recolectan datos. Y eso es peligrosísimo, porque cuando no sabés lo que está pasando, algo va a explotar. Hoy se puede prevenir. Hay sensores, GPS, IoT, todo tipo de herramientas para medir. Hay que aprender a usarlas.

¿Qué rol juega la tecnología en todo este proceso?

Los términos como Big Data y Data Science, que empezaron a sonar hace 10 o 15 años, están evolucionando hacia algo diferente: Data Creative. Ahora, el desafío no es solo recolectar datos: es sacar conclusiones creativas. Ya no alcanza con ver gráficos lindos. Hay que tomar decisiones. Y eso vale tanto para un profesional independiente como para una gran organización. Si no recolectás información, no podés anticiparte. Tenés que ayudar a tus colaboradores a ver qué está pasando.

¿Qué importancia tienen las habilidades humanas para los procesos de aprendizaje?

A las empresas todavía las manejan personas. Hay que aprender a comunicar, a negociar, a liderar. A coordinarse. La inteligencia artificial puede potenciar eso, pero el eslabón humano sigue siendo clave. Entonces no alcanza con saber usar hojas de cálculo. Hay que saber cómo interactuar con otros para crear valor en conjunto.

¿Cómo ves el vínculo entre tecnología y negocios hoy?

Está todo empapado de tecnología. Vivimos en un mundo donde, si tenés una idea, solo necesitás ganas e internet. Hay herramientas para todo. Cualquier propuesta que quieras validar, podés hacerlo rápido. Empezás a probar, a salir al mercado, y ves si hay interés. Eso baja mucho la barrera de entrada.

¿Cómo imaginas el futuro de la formación online?

Va a ser VUCA y BANI: complejo, incierto, ambiguo, difícil de predecir. La pandemia fue un quiebre. Cambió todo. Lo que iba a tardar diez años, pasó en meses. Hoy existen avatares digitales que pueden crear cursos personalizados. Capaz que el futuro va hacia ahí. Nosotros seguimos apostando a clases en vivo, con personas reales, pero claramente hay un segmento que va a preferir otra cosa. Algo más microlearning, más inmediato, adaptado exactamente a lo que se necesita.

Formación digital
Según Nahuel, "muchos de los profesionales que recurren a la formación en línea suelen estar desperdigados por todo el país proveyendo servicios de logística" (Foto: Shutterstock)

¿Cuál es el valor de formarse y aplicarlo inmediatamente?

Acumular conocimiento es fácil. Lo difícil es ponerlo en práctica. Es como aprender a andar en bicicleta viendo un tutorial. Hasta que no te subís, no entendés el equilibrio. Lo mismo pasa con cualquier habilidad. Si no lo aplicás, lo olvidás. La memoria se encarga de eso.

¿Se podría decir que hacés logística digital del conocimiento?

Algo así. Operamos con mucha intensidad. Para que un curso funcione, necesitás estudiantes, docentes, tutores, equipo de educación, seguimiento de métricas. Desde antes que se compre hasta después de que termina. No es un viaje en camión, pero sí es un recorrido de varios meses donde distribuimos conocimiento y lo medimos todo el tiempo.

¿Te considerás un exportador de servicios?

Sí. Aunque nuestro principal público está en Argentina, tenemos estudiantes en todo el Cono Sur y también en otros continentes. Gente que toma cursos en vivo desde otras zonas horarias. Hay algo cultural ahí, una cercanía que hace que nos elijan.

¿Qué mensaje les dejarías para quienes trabajan en logística?

Que recuerden esa frase de Bezos: “cuando compramos algo, lo queremos ya. No queremos excusas”. Para que eso suceda, hay que implementar tecnología, procesos, adquirir conocimientos, habilidades. Todo eso, paso a paso, genera mejoras en tiempo, eficacia, costos, y hace que lo que entregás no solo llegue, sino que supere expectativas.

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