
En diálogo con Movant Connection, Romina comparte su visión sobre los principales desafíos logísticos que enfrenta el país, desde la falta de infraestructura portuaria hasta las tendencias en sostenibilidad y tecnología. Además, reflexiona sobre cómo el comercio exterior está evolucionando y las oportunidades que se abren para quienes sepan adaptarse a un mercado cambiante.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las cadenas de suministro en la región?
Argentina y América Latina en general no está exenta de los problemas globales. Las cadenas de suministro de la región padecen las crisis que están teniendo lugar en otras partes del mundo, como los conflictos en el Mar Rojo o la falta de contenedores, que saturó la logística y disparó los costos de los fletes hasta niveles de entre 6.000 y 10.000 dólares. Esto impactó particularmente a América del Sur, desde donde se exportan principalmente productos primarios.
Además, nuestra desventaja geográfica complica la situación. Estamos lejos de las grandes rutas comerciales, lo que aumenta los costos y reduce nuestra competitividad frente a países como Brasil, que tiene una infraestructura portuaria mucho más robusta y acuerdos económicos que favorecen sus exportaciones. Sin embargo, siempre hay un esfuerzo para adaptarnos y superar estos obstáculos.
¿Cómo afecta esta situación a tu trabajo como agente de carga?
Estos desafíos nos obligan a ser más creativos y estratégicos. Como agentes de carga, no solo reservamos espacios en buques o aviones, también asesoramos a nuestros clientes sobre las mejores rutas logísticas.
Por ejemplo, este año enfrentamos problemas como la sequía en el Canal de Panamá, que generó retrasos de hasta un mes, o la remodelación de puertos en Brasil, que redujo la capacidad de recepción de barcos. Para adaptarnos, optamos por soluciones multimodales, combinando transporte terrestre y marítimo a través de Chile. Esto requirió establecer alianzas con empresas de camiones y rediseñar rutas. Muchas líneas marítimas están incorporando servicios multimodales, lo que ha sido una tendencia clave para sortear estas dificultades y mantener las exportaciones en movimiento.
¿Qué tendencias considerás que marcarán el futuro de la logística en la región?
Una de las principales tendencias será la inversión en infraestructura portuaria, que es clave para mejorar nuestra competitividad. Además, la tecnología jugará un rol fundamental. La inteligencia artificial y el big data ya están optimizando rutas, controlando stocks y ayudando a predecir tendencias del mercado. Por ejemplo, algunas plataformas marítimas sugieren rutas y barcos disponibles de manera automatizada, lo que agiliza los procesos.
Otro aspecto crucial es la sustentabilidad. Las nuevas generaciones están impulsando cambios hacia tecnologías verdes y planes más ecológicos en el transporte marítimo. Aunque estamos algo rezagados en esta materia, invertir en tecnologías verdes y capacitación de personal será vital para el desarrollo del sector.
¿Cómo analizás el impacto de medidas económicas recientes como la eliminación del Impuesto PAIS?
La eliminación de este impuesto es un alivio significativo para los importadores, ya que reduce costos y facilita el acceso a productos importados. Esto podría tener un impacto positivo en el consumo y en la economía en general. Sin embargo, es fundamental que esta medida venga acompañada de políticas macroeconómicas sostenibles y una mayor inversión en infraestructura logística.
Aunque el verano suele ser una temporada baja para el comercio exterior, se espera una reactivación notable a principios del próximo año. Muchas empresas han estado esperando este cambio para retomar sus órdenes de compra, lo que podría generar un incremento en la actividad logística.

¿Qué mensaje les darías a las empresas que enfrentan estos desafíos?
Mi consejo es invertir. La inversión en tecnología, infraestructura y capacitación del personal es fundamental para superar los desafíos del sector y aprovechar las oportunidades que ofrece el comercio internacional.
América Latina está en una posición estratégica para agregar valor a sus exportaciones y liderar iniciativas de comercio exterior. Con la combinación adecuada de tecnología, talento humano y políticas económicas claras, podemos superar nuestras limitaciones y seguir creciendo.
¿Qué proyectás para el próximo año?
Esperamos que venga un año muy bueno. Las recientes medidas de simplificación en los trámites de comercio exterior y el enfoque en la colaboración con despachantes de aduana son pasos positivos.
Lo que viene es un comercio internacional más dinámico, con mayores oportunidades para quienes sepan adaptarse a los cambios. La clave estará en la innovación y en la colaboración entre todos los actores del sector, desde las empresas hasta los gobiernos. Con estas bases, el futuro del comercio exterior en América Latina seguramente será prometedor.
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