
Este nivel de crecimiento es incluso inferior al de la “década perdida” de los años 80, cuando la tasa de crecimiento fue del 2,0%. Este fenómeno representa una “trampa de bajo crecimiento” que complica la respuesta a desafíos ambientales, sociales y laborales.
El crecimiento promedio de la región en 2024 será del 1,8 %, aunque se anticipa un leve aumento para 2025.
La entidad destacó que, de los 16 países evaluados, solo cuatro experimentaron un aumento en la actividad económica durante el primer trimestre de 2024: República Dominicana, impulsada por el turismo; Chile, debido al sector minero; Perú, gracias a la recuperación de la pesca, y Honduras, por el buen desempeño de la construcción y los servicios.
Factores externos e internos
El entorno macroeconómico actual se caracteriza por un crecimiento moderado a nivel mundial, con una economía global que se espera crezca un 3,2% en 2024, una cifra por debajo del promedio histórico del 3,8% entre 2000 y 2019. Estados Unidos, el principal socio comercial de la región, proyecta un crecimiento del 2,6%, mientras que China enfrenta una desaceleración con un crecimiento del 5,0% en 2024, afectado por problemas en el sector inmobiliario.
La zona del euro, por su parte, crecería un 0,9% en 2024, impulsada por un mayor consumo privado debido a la disminución de la inflación. En cuanto al comercio mundial, se espera un crecimiento del volumen del comercio de bienes del 2,6%, una recuperación tras la caída del 1,2% en 2023, aunque todavía por debajo de niveles previos a la crisis financiera de 2008.
Restricciones macroeconómicas y financieras
A nivel regional, América Latina se enfrenta a restricciones fiscales y monetarias que limitan su capacidad para estimular el crecimiento. Aunque se anticipan recortes en las tasas de interés por parte de los principales bancos centrales del mundo, las condiciones financieras seguirán siendo restrictivas en 2024. El sector externo mostró cierta resiliencia, con un superávit ampliado en las cuentas de capital y financiera, pero la cuenta corriente exhibió un déficit del 1,3% del PIB, menor al del 2,5% en 2022.

El déficit de la cuenta corriente para 2024 se prevé que aumente ligeramente al -1,7% del PIB, en un contexto de crecimiento y comercio mundial aún frágiles. La deuda pública sigue siendo una preocupación, con un déficit proyectado del 3,2% del PIB en 2024, mayor que el promedio observado entre 2015 y 2019.
Desempeño del empleo
La creación de empleo en la región continúa siendo lenta, con una tasa de crecimiento anualizada del empleo del 0,9% en el primer trimestre de 2024, frente al 2,8% del mismo periodo en 2023. Persisten las brechas de género en el empleo, aunque se han reducido en los últimos años.
El informe destaca que la tasa de desocupación regional disminuyó a un 6,5% en el primer trimestre de 2024, pero el empleo en sectores como la agricultura sigue disminuyendo. La inflación, aunque en declive, sigue siendo un factor que limita el poder adquisitivo y el crecimiento del consumo.
Además, el cambio climático representa una amenaza significativa para la región, que es altamente vulnerable a sus efectos debido a su dependencia de sectores como la agricultura y el turismo. Sin políticas de adaptación y mitigación, se proyecta que el cambio climático podría reducir el PIB en un 12,5% y eliminar 42,7 millones de empleos para 2050.
Para enfrentar estos desafíos, la CEPAL recomienda implementar políticas de desarrollo productivo y empleo que promuevan la inversión en infraestructura sostenible y tecnologías verdes. Estas políticas deben ir acompañadas de reformas fiscales que mejoren la progresividad del sistema tributario y reduzcan la evasión.
La economía de América Latina y el Caribe se encuentra en una encrucijada crítica. Superar la trampa del bajo crecimiento y las restricciones macroeconómicas requiere un enfoque integral que incluya políticas económicas, sociales y ambientales.
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