El pasado ultra austero del millonario fundador de IKEA

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FILE PHOTO: Ingvar Kamprad, founder
FILE PHOTO: Ingvar Kamprad, founder of Swedish multinational furniture retailer IKEA, is seen at company's head office in Almhult, Sweden August 6, 2002. TT News Agency/Claudio Bresciani via REUTERS/File photo ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. SWEDEN OUT. NO COMMERCIAL OR EDITORIAL SALES IN SWEDEN

Ingvar Kamprad murió en 2016 a sus 91 años dejando una invalauble fortuna con su negocio fundado en 1943 la empresa: Ikea.

Nacido en 1926 en una familia de granjeros en el sur de la región sueca de Småland, Ingvar Kamprad tenía 17 años cuando en 1943 fundó la compañía, y logró un rápido éxito ajustando los precios para vender más barato que la competencia ya establecida.

A pesar de que acumulaba 65.000 millones de dólares en su cuenta corriente, durante una conferencia en 2013 afirmó que consumía yogures a punto de caducar, y que además solo usaba ropa de segunda mano.

Este llamativo estilo de vida, no estaba relacionado con el ahorro, sino con una filosofía de vida ecológica y sostenible. Este multimillonario les pedía a todos sus vecinos en la comunidad de Smalad, Suecia, que vivieran según las políticas de su empresa: “Malgastar recursos en un pecado mortal, (…) uno de los mayores males de la humanidad”, sostenía el magnate.

La premisa de este empresario era que es intolerable que se tiren a la basura productos que aún se pueden utilizar. Él mismo construía sus cuadernos con los papeles reciclados de su empresa y se llevaba de los restaurantes los sobres de sal o azúcar que irián a parar a la basura. Además, viajaba en clase turista y utilizaba frecuentemente el transporte público.

Hasta hace unos años, vivía en Lausanne, pero regresó a Smalad, la ciudad donde nació y murió a los 91 años, donde se encuentra la Ikea Central. Allí todos le conocían, pues un gran porcentaje trabajaba directa o indirectamente para él, y solía caminar por el pueblo y aconsejar a sus habitantes que vivieran según las máximas de austeridad de su empresa.

Este hombre llegó a ser uno de los más ricos del mundo. Pero lo hizo en base a una filosofía de ahorro: “Hay que exprimir cada moneda”, solía decir. Su lema era “ahorro y austeridad”, pero él era un ejemplo y llevó siempre una vida muy austera.

Kamprad se retiró en 2013, dejando el mando de la empresa a su hijo menor, y era una de las 500 personas más ricas del mundo, de acuerdo a la revista Forbes, pero aún así tenía casi una obsesión por una vida modesta y austera.

Un pasado polémico

En 2011, la periodista sueca Elisabeth Asbrink publicó en un artículo el pasado nazi de Kamprad y esto causó gran revuelo en los medios. Esto lo obligó a disculparse ante sus empleados y hacia el público en general. Cuando tuvo que referirse a ello, Ingvar Kamprad dijo que ese había sido “el peor error de su vida”.

Por otro lado Kamprad mantuvo desde los inicios de la empresa un fuerte conflicto con el fisco.

En 1973 mudó la empresa a Dinamarca para escapar a la densa estructura impositiva de Suecia, y poco después la trasladó a Suiza por la misma razón. 

Con información de AFP Y EFE