Cuando se trata de granjas, huertas o jardines, no necesariamente se piensa en un espacio cerrado abandonado a treinta metros bajo tierra bajo las calles de la monstruosa ciudad de Londres, pero a Richard Ballard y Steven Dring sí se les ocurrió.

Ellos han pasado muchísimo tiempo en el campo de la familia donde crecieron, y cuando se fueron a vivir a Londres, se encontraron de repente discutiendo en el bar sobre el futuro del mundo en relación al petróleo, la energía y la comida. Así empezaron a discutir seriamente el hecho de que la población de esa gran ciudad crecerá en tres millones de habitantes en los próximos diez años. Este dato les resultó inquietante y lejos de seguir discutiendo esta preocupante problemática, ellos decidieron hacer algo en serio al respecto, así crearon la firma Zero Carbon Foods (ZCF).

La firma ZCF decidió transformar este refugio anti ataques aéreos: el gobierno tenía planes de transformar el túnel en la línea Expreso Norte, pero ese plan fracasó. Cuándo el túnel fue comprado, se encontraba mucho más oscuro y sucio. Pero Zero Carbon Food se ocupó de hacer la dura y difícil limpieza.

Dado que los planes que había para ese túnel habían fracasado, la guerra estaba terminada y Londres tenía un nivel de desempleo alarmante, el gobierno decidió utilizar las instalaciones subterráneas para dar hogar temporario a grandes grupos de inmigrantes. Grupos de personas del oeste de la India y del Caribe llegaban al Reino Unido en busca de trabajo, en los meses de verano de 1948. Los trabajadores inmigrantes pudieron conseguir trabajos. Cerca de sus refugios temporarios y comenzaron a transformar el sur de Londres en su hogar.

Bueno, en esta capital no hay mucho espacio para construir una huerta, especialmente para los volúmenes de producción que Dring y Ballard querían lograr. Además, imagina el costo de alquiler de un espacio de 10 hectáreas en esta ciudad, 10 manzanas. Llevar el emprendimiento bajo tierra definitivamente fue la respuesta a la totalidad de estos interrogantes.

Además cuenta con grandes ventajas, como su temperatura constante en 16 grados todo el año. Y aunque la falta de luz natural parecía un obstáculo, nada de eso complicó a estos emprendedores, que utilizaron luces LED que son alimentadas con energía renovable. En el caso del brócoli, las hojas de mostaza y de albahaca junto con otras verduras, todas pueden crecer sin la necesidad de utilizar pesticidas ya que no hay pestes en el aire a 30 metros bajo tierra.