El ejercicio de bajo impacto que los expertos recomiendan para proteger rodillas y caderas

Décadas de investigación sobre la artrosis de rodilla apuntan hacia un mismo tipo de movimiento

Guardar
Google icon
Render hiperrealista de una articulación de rodilla en corte transversal, mostrando cartílago, hueso y redes proteicas luminosas en azul y verde.
La osteoartritis afecta la movilidad y la calidad de vida de millones de personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cartílago de rodilla y cadera no tiene vasos sanguíneos propios: se nutre del líquido sinovial que lo rodea, y ese intercambio depende del movimiento.

Cuando esa estructura se deteriora, aparecen dolor, inflamación y limitaciones en la movilidad que afectan de forma directa la vida diaria.

La ciencia explica qué tipo de movimiento es el más adecuado para frenar y prevenir ese deterioro y por qué.

Corte transversal de una rodilla humana con cartílago dañado. Células brillantes y flujos de energía azul y verde conectan el tejido, junto a esferas flotantes.
No todos los ejercicios tienen el mismo efecto sobre el cartílago dañado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué el movimiento protege el cartílago: el mecanismo que la ciencia explica

Investigadores de la Queen Mary University of London publicaron en la revista médica Osteoarthritis and Cartilage un estudio que explica el mecanismo celular detrás de ese beneficio.

PUBLICIDAD

Durante el ejercicio, el cartílago de rodilla y cadera se comprime.

Esa deformación mecánica es detectada por estructuras microscópicas llamadas cilios primarios, presentes en las células del cartílago.

Una mujer mayor recostada en una camilla, cuya rodilla muestra una compleja visualización anatómica translúcida con estructuras óseas y miles de partículas luminosas. Un médico con gafas y tableta está en el fondo.
El cartílago de rodilla y cadera no tiene vasos sanguíneos propios: se nutre del movimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los cilios activan una proteína llamada HDAC6, que bloquea la acción de las moléculas inflamatorias responsables de la osteoartritis.

Su Fu, estudiante de doctorado de la Queen Mary University of London y autor del estudio, señaló que, si bien el vínculo entre ejercicio y salud articular era conocido, el estudio revela por primera vez el proceso celular por el que el movimiento previene la degradación del cartílago.

PUBLICIDAD

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Durante el ejercicio, el cartílago se comprime y esa deformación activa una proteína que bloquea la inflamación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor Martin Knight, investigador principal, apuntó que los hallazgos podrían abrir una nueva rama terapéutica —la medicina mecánica— en la que fármacos replican el efecto de las fuerzas mecánicas para tratar condiciones como la artritis.

Lo que décadas de investigación revelan sobre el ejercicio y la artrosis de rodilla

Una revisión de 217 ensayos clínicos realizados entre 1990 y 2024, publicada en The BMJ, evaluó más de 15,000 participantes y analizó todas las modalidades disponibles: flexibilidad, fortalecimiento muscular, ejercicios cuerpo-mente, entrenamiento neuromotor y programas mixtos.

La evidencia fue clasificada con el sistema GRADE y los resultados se midieron en tres horizontes: corto plazo (cuatro semanas), mediano plazo (doce semanas) y largo plazo (24 semanas).

Primer plano de una persona en ropa deportiva apoyada sobre sus rodillas en un living, con los huesos de las piernas y los pies resaltados digitalmente como una radiografía.
Una revisión de 217 ensayos clínicos evaluó cinco modalidades de ejercicio para la artrosis de rodilla. Solo una mostró beneficios en todos los indicadores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema GRADE clasifica la certeza de la evidencia científica en cuatro niveles: alta, moderada, baja y muy baja.

Solo una categoría mostró beneficios consistentes en todos los indicadores medidos.

En esta revisión, los hallazgos a favor del ejercicio aeróbico obtuvieron certeza moderada, lo que indica que los resultados son confiables.

El ejercicio de bajo impacto con mayor evidencia científica para proteger el cartílago

De entre todas las alternativas evaluadas, solo el ejercicio aeróbico mostró beneficios en todos los indicadores: reducción del dolor, mejora de la función física, incremento de la capacidad de marcha y mejoría en la calidad de vida, según la revisión publicada en The BMJ.

Las demás modalidades aportan beneficios parciales y se consideran complementarias.

Ilustración de una rodilla central, rodeada por íconos de caminar, andar en bicicleta, yoga, un plato de comida sana, compresa fría/caliente y un calendario de citas.
Caminar, nadar y andar en bicicleta generan movimiento articular sin transmitir impactos repetidos sobre el cartílago. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminar, andar en bicicleta y nadar son las actividades que concentran esa evidencia.

Las tres generan movimiento articular sin transmitir impactos repetidos sobre el cartílago de rodilla y cadera.

El agua, en particular, ofrece resistencia para fortalecer los músculos sin cargar la articulación.

Un hombre mayor sonriente hace ejercicio en un parque, y una mujer mayor sonriente se ejercita con banda de resistencia en una clase grupal.
El ejercicio aeróbico mejoró el dolor, la función física, la capacidad de marcha y la calidad de vida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio antes que cualquier medicamento: eso establecen los expertos

El consenso internacional de 2025 sobre osteoartritis, referenciado por la Universidad del Norte de México, establece que el ejercicio es la primera línea de tratamiento no farmacológico.

Los especialistas indican que su indicación es anterior a cualquier medicamento o intervención quirúrgica.

Ilustración de un corredor en movimiento sobre una pista de atletismo, con una rodilla destacada por un halo luminoso. Al fondo, árboles y edificios urbanos.
El ejercicio supervisado de forma individual reduce más el dolor que el practicado en grupo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía indica un mínimo de 12 sesiones en tres meses, con dos sesiones por semana y progresión gradual en frecuencia, duración e intensidad.

El ejercicio supervisado de forma individual reduce más el dolor que el realizado en grupo, y la constancia mejora cuando el paciente recibe sesiones de refuerzo periódicas, de acuerdo con el documento del Concenso Internacional.

Mujer sentada de perfil en una colchoneta gris, con una pierna extendida y el pie flexionado hacia la tibia, y la otra pierna flexionada, sobre un fondo rojo pastel.
La constancia en el ejercicio mejora cuando el paciente recibe sesiones de refuerzo periódicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pese a ello, el 87% de los pacientes con artrosis de rodilla no cumple con las guías de actividad física vigentes, según el mismo documento.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD