UNAM explica cómo el consumo moderado de café se asocia con menor riesgo de demencia

Un análisis de casi 130 mil personas a lo largo de cuatro décadas identificó una relación entre beber dos o tres tazas diarias y un bajo deterioro cognitivo

Guardar
Google icon
Ilustración de un cerebro humano con zonas brillantes y ondas de energía amarilla conectadas a una taza de café humeante, sobre un fondo azul claro.
La investigación, que analizó a casi 130 mil personas, encontró una asociación estadística pero no evidencia causal entre café y prevención de Alzheimer o Parkinson. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Beber café de forma moderada, entre dos y tres tazas al día, se asocia con una menor incidencia de demencia, pero la evidencia disponible no prueba que prevenga por sí mismo el Alzheimer o el Parkinson, explicó el doctor Luis Oskar Soto, titular del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas de la FES Iztacala.

Una investigación, citada en UNAM Global sobre un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association, siguió durante cerca de 40 años a casi 130 mil personas y detectó alrededor de 11 mil casos de demencia, principalmente de tipo Alzheimer.

PUBLICIDAD

De acuerdo con esa revisión compartida por la UNAM, el beneficio observado aparece con consumo moderado de café y no aumenta cuando la ingesta supera tres o cuatro tazas al día.

La respuesta corta a la pregunta sobre si dos tazas de café reducen el riesgo de demencia es esta: la ciencia ha encontrado una asociación estadística en grandes poblaciones, no una relación causal comprobada, señaló Soto en UNAM Global.

PUBLICIDAD

El estudio observó una asociación en casi 130 mil personas, no una prueba de prevención

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El principal factor de riesgo para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson es la edad, especialmente después de los 65 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo citado por UNAM Global se titula Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function y analizó si el consumo de café y té estaba vinculado con menor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Según el texto, fue un estudio prospectivo y observacional, lo que significa que los investigadores siguieron hábitos y condiciones de salud sin intervenir directamente.

La investigación comenzó alrededor de 1980. Participaron cerca de 45 mil hombres de entre 40 y 75 años y más de 80 mil mujeres de entre 30 y 55 años. Esa selección de edades respondió a que las enfermedades neurodegenerativas suelen empezar mucho antes de que aparezcan los síntomas. Según el especialista, en el Alzheimer los procesos patológicos pueden iniciar entre 20 y 30 años antes de que se detecten fallas de memoria o deterioro cognitivo evidente.

Para afinar los resultados, los investigadores también analizaron biomarcadores asociados con Alzheimer. Entre ellos estuvo la proteína tau, que ayuda a mantener la estructura interna de las neuronas y que en esta enfermedad cambia su conformación hasta formar acumulaciones tóxicas dentro de las células nerviosas.

La cafeína y los polifenoles del café concentran la atención de la investigación científica

Perfil de una persona mirando por la ventana a una ciudad iluminada, con una visualización translúcida del cerebro sobre su cabeza mostrando puntos luminosos de actividad neuronal.
Un envejecimiento saludable contribuye a preservar la función cerebral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre los posibles mecanismos, Soto dijo en UNAM Global que el café contiene cafeína, ácido clorogénico, ácido cafeico y polifenoles con propiedades antioxidantes. Esos compuestos podrían actuar sobre procesos cerebrales ligados con la neurodegeneración.

La cafeína funciona como antagonista de los receptores de adenosina, una molécula que reduce la actividad cerebral y favorece el sueño y el cansancio, explicó Soto en UNAM Global. Al bloquear esos receptores, aumenta temporalmente la actividad neuronal y favorece la liberación de neurotransmisores relacionados con la atención y la alerta. También podría favorecer la plasticidad sináptica, que es la capacidad de las neuronas para comunicarse y adaptarse.

El especialista agregó que la cafeína y algunos polifenoles podrían impulsar la autofagia, un mecanismo con el que las células eliminan residuos y proteínas tóxicas como tau, beta-amiloide y alfa-sinucleína. Otra línea de investigación, añadió, sugiere que el café puede reducir procesos inflamatorios y estrés oxidativo en el cerebro.

UNAM Global señaló que el café descafeinado no mostró beneficios claros frente al riesgo de demencia en este estudio. También siguen abiertas varias preguntas: si influye el método de preparación, si existe una cantidad ideal según la edad, si los efectos cambian entre poblaciones y si el beneficio depende del estilo de vida general.

El especialista recomendó cuidar la salud cerebral con actividad física regular, sueño adecuado, control de enfermedades metabólicas, alimentación equilibrada, reducción del estrés crónico, estimulación mental constante, interacción social y evitar el tabaquismo y el exceso de alcohol. También señaló que leer todos los días, aprender nuevas habilidades, resolver juegos mentales o escuchar música puede fortalecer la reserva cognitiva.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD