¿Quién es Someone Somewhere? la empresa que pagó 36 pesos a artesanas que bordaron la playera mundialista de 4 mil pesos

La playera conmemorativa para el Mundial 2026, bordada por mujeres indígenas mexicanas, se vende por más de 4 mil pesos pese al pago mínimo recibido por las artesanas

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adidas playera mundial
Un proyecto entre artesanas y una reconocida marca mexicana pone en evidencia retos sobre salarios y derechos de las comunidades indígenas. (IG: Adidasoficial)

Con el mundial a la vuelta de la esquina ha salido a la luz un escándalo que envuelve a Someone Somewhere una empresa mexicana que diseña y comercializa ropa y accesorios elaborados en colaboración con comunidades indígenas artesanales de México.

Fue esta empresa, fundada por egresados del Tecnológico de Monterrey, la encargada de ser intermediaria entre los artesanos bordadores de la sierra de Puebla y la marca Adidas para el lanzamiento de una playera conmemorativa para el Mundial 2026.

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Sin embargo, a pesar de contar con diversos reconocimientos como empresa socialmente responsable, se encuentra envuelta en una polémica tras darse a conocer un pago injusto de entre 25 y 36 pesos por hora para las artesanas que bordaron una playera colaborativa con Adidas, la cual se vende en el mercado en más de 4 mil pesos la pieza.

Si bien las artesanas involucradas no pueden emitir ninguna declaración por motivos de contrato con Someone Somewhere fue Tatiana Bernaldez, especialista en simbología textil, la primera en denunciar el pago injusto a las bordadoras de la comunidad de Naupan por medio de sus redes sociales.

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Tras dar a conocer esta información, la activista por los derechos comunidades indígenas y especialista en bordados mexicanos Luz Valdez recibió de manera anónima información con respecto a las malas practicas de Someone Somewhere.

Además, más allá del este pago injusto, la noticia ha dejado salir a la luz otros casos en que la empresa ha llevado a cabo condiciones injustas durante sus colaboraciones.

playera mundial Adidas
Los acuerdos y condiciones laborales de artesanas indígenas salen a la luz tras la colaboración entre una startup mexicana y Adidas (IG:Adidasoficial)

La polémica detrás de los bordados en la playera del Mundial

En un video publicado por Valdez en sus redes sociales, la activista señala que “Adidas no quería lanzar la playera debido al escándalo que ya habían tenido con Willy Chavarria, pero ellos buscaron a Adidas y les aseguraron que se encargaría de todo lo relacionado con la contratación, el pago y los derechos laborales de las artesanas”.

Y aunque Adidas confió en los reconocimientos que respaldan a la marca, diversas artesanas han denunciado de manera anónima que se les pagaban precios diferentes a las más de 150 artesanas, los cuales iban un rango de entre 25 y 36 pesos por playera.

El pago no incluía ningún tipo de prestación social y Valdez estima que con ese bajo salario la ganancia para la empresa (ya sin los costos de operación) era de entre 60 y 70% del total por playera.

Además, la también creadora de contenido, señaló que varias artesanas comentaron que si había algún error en el bordado, “debían descocerlo y hacerlo de nuevo sin pago extra, además de que esa playera se descontaba de su salario”.

Por su parte, también se sabe que SS no paga gastos por concepto de publicidad a las artesanas a pesar de que usa la imagen de sus rostros para promocionar la marca.

A pesar de esto, de acuerdo con Valdez, la empresa publicita las playeras como si se tratará de bordados de Naupan; sin embargo, en realidad, “obligaron a las artesanas a aprender técnicas nuevas, que no usan las puntadas propias de la comunidad, debido a que sus diseños, elaborados con IA, eran imposibles de bordar con las técnicas tradicionales”.

Más de 150 bordadoras de Puebla recibieron pagos mínimos y exigencias extras de Someone Somewhere, empresa intermediaria entre comunidades indígenas y marcas internacionales

Quién es Someone Somewhere

Someone Somewhere es una marca que integra técnicas tradicionales a productos contemporáneos, como mochilas, gorras y ropa y que dice buscar generar ingresos justos y constantes para los artesanos, principalmente mujeres, de estados como Puebla, Oaxaca, Michoacán, Estado de México, Hidalgo y Chiapas.

La empresa fue fundada por Fátima Álvarez, José Antonio Nuño y Enrique Rodríguez, egresados del Tecnológico de Monterrey, quienes iniciaron el proyecto tras hacer voluntariado en la sierra de Puebla.

Originalmente el proyecto se llamaba Flor de Mayo y comenzó con cinco artesanas y actualmente trabajan con alrededor de 300 artesanos de diez comunidades distintas.

Su sello personal ha sido que los productos lleven la firma del artesano y el nombre de su comunidad para permitir que el consumidor conozca la historia detrás de cada pieza.

Es por esto que cada producto incluye un código QR que permite al comprador saber quién lo fabricó y de qué comunidad proviene, e incluso enviarle un mensaje.

La empresa asegura que paga a los artesanos hasta tres veces más de lo que normalmente se paga en el mercado, por lo cual ha recibido varios premios y certificaciones; sin embargo, presenta ya varias denuncias entre diferentes comunidades por malas practicas en su relación laboral con los artesanos.

Hasta el momento la marca no ha emitido ninguna declaración al respecto del pago por las playeras en colaboración con Adidas.

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