Por qué tu ropa huele mal al salir de la lavadora aunque uses mucho detergente

Usar más detergente no elimina el mal olor de la ropa recién lavada, y la razón está en hábitos cotidianos que pasan desapercibidos

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Una mano saca una camiseta blanca de algodón, ligeramente húmeda, de una lavadora de carga frontal. El tambor de acero inoxidable tiene gotas de agua.
La Sociedad Estadounidense de Microbiología advierte que el detergente por sí solo no garantiza la eliminación de microorganismos en prendas y lavadoras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada hogar presenta una diversidad microbiana particular en prendas y textiles, reflejo de las actividades cotidianas y laborales de sus integrantes.

La ropa huele mal después del lavado porque bacterias, hongos y biofilm sobreviven en telas y lavadoras dependiendo de ciertos factores, de acuerdo con un estudio publicado en la Revista de Microbiología Aplicada y Ambiental, de la Sociedad Estadounidense de Microbiología.

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Usar más detergente no basta: la temperatura del agua, el tipo de tela y las condiciones de secado determinan si los microorganismos responsables del olor persisten o se eliminan.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La ropa puede acumular microorganismos en cada etapa del proceso de lavado, desde el cesto hasta el tendido. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los microbios que generan mal olor sobreviven en telas gruesas y cestos cerrados

El grosor del tejido, la composición del material y el uso previo de las prendas influyen en la persistencia de bacterias y hongos tras el lavado.

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La Sociedad Estadounidense de Microbiología indica que la sobrevida bacteriana es mayor en toallas gruesas —faciales y de baño—, donde con frecuencia se encuentran microorganismos bacterianos incluso después de lavar y secar.

Ropa desteñida, residuo de antitranspirante, fibra dañada, limpieza textil, trucos de lavado caseros. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
No toda la ropa se lava igual ni requiere el mismo cuidado: el tipo de tela, el uso y el entorno del hogar marcan la diferencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Almacenar ropa sucia en ambientes húmedos o en cestos cerrados favorece el desarrollo de bacterias, moho y microorganismos patógenos. En condiciones calurosas, la cantidad de microorganismos crece por la humedad y el sudor acumulados.

Los textiles sintéticos, en particular los poliésteres, retienen más compuestos odoríferos que el algodón, lo que dificulta eliminar el mal olor solo con detergente.

El crecimiento de bacterias se asocia a su capacidad para sobrevivir en condiciones de desecación y exposición a luz UV.

Bacterias, virus y hongos que habitan la ropa antes y después del ciclo de lavado

El principal origen de los microorganismos en la ropa es la piel humana y las secreciones corporales, aunque también influyen las actividades diarias, el contacto con animales y el entorno.

Entre los patógenos detectados en textiles antes del lavado destacan Salmonella, Staphylococcus aureus (causante de infecciones en piel, sangre y corazón), E. coli y bacterias de origen fecal, presentes sobre todo en ropa interior y toallas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los hábitos de lavado en casa influyen directamente en la salud de quienes la habitan. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El reporte señala que 79% de las lavadoras domésticas muestreadas para el estudio resultaron positivas para hongos como Candida y Fusarium, especies que pueden afectar a personas con el sistema inmunológico comprometido.

Respecto a los virus, se detectó transmisión de hepatitis A y B, rotavirus, SARS-CoV-2, influenza y herpes a través de toallas compartidas o ropa insuficientemente lavada.

Además, los huevos de lombrices como Enterobius vermicularis, causante de infecciones estomacales, pueden permanecer en ropa y ropa de cama por más de una semana, lo que facilita la transmisión de parásitos en entornos domésticos, de acuerdo con los especialistas.

La temperatura del agua es la variable que más reduce gérmenes y olores

La Sociedad Estadounidense de Microbiología establece que la temperatura del agua es la variable más importante para el control microbiano.

Una mujer de cabello rizado y suéter marrón se inclina para ajustar un ciclo en una lavadora plateada; botellas de detergente y una cesta de ropa están cerca.
Lavar la ropa con agua fría y secarla tarde son dos hábitos que favorecen la acumulación de bacterias y mal olor en los textiles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas a cargo de la investigación realizada indican que es necesario superar los 40°C a 60°C para la inactivación adecuada de patógenos, ya que a temperaturas bajas ciertos virus y bacterias resistentes, como el rotavirus, pueden sobrevivir e incluso proliferar si el secado y el almacenamiento son inadecuados.

Cuando el lavado se realiza con agua por debajo de los 20°C, el cloro y los blanqueadores oxigenados cobran relevancia por su capacidad desinfectante superior sobre virus entéricos y hongos.

La lavadora y el secado incompleto concentran bacterias y dispersan olores

Según los datos de los especialistas, en América del Norte, aproximadamente el 82% de la ropa se lava en máquina automática.

A pesar de su eficiencia, los tambores de las lavadoras pueden convertirse en reservorios de biofilm bacteriano y hongos.

Mujer tapándose la nariz frente a una lavadora abierta con humo simbolizando mal olor
La temperatura del agua, el tipo de tela y las condiciones de almacenamiento determinan si la ropa huele mal incluso después del lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secado inmediato después del lavado es fundamental. El calor de la secadora destruye la mayoría de los microorganismos, aunque la exposición prolongada al exterior en condiciones húmedas contamina de nuevo las prendas.

Los investigadores advierten que reutilizar la misma superficie para doblar ropa sucia y limpia facilita la contaminación cruzada.

Pasos para lavar con higiene y eliminar el olor desde la raíz

El protocolo de la Sociedad Estadounidense de Microbiología para el manejo higiénico de la ropa incluye: separar las prendas por tipo antes de lavarlas; evitar almacenarlas húmedas en cestos cerrados; emplear el ciclo y la temperatura apropiados; asegurar el secado inmediato; limpiar las superficies de doblado y almacenamiento; y mantener estricta higiene de manos al manipular tanto ropa sucia como limpia.

Infografía ilustra una mujer lavando ropa y los seis pasos del protocolo higiénico: separar, evitar humedad, usar temperatura, secar, limpiar superficies y lavarse manos.
Este infográfico detalla el protocolo de la Sociedad Estadounidense de Microbiología para un lavado de ropa higiénico, explicando cómo prevenir la transmisión de gérmenes y eliminar olores desde la raíz. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con los datos de la institución, la contaminación de manos al cargar y descargar la lavadora es una principal vía de transmisión de microorganismos al interior de la familia, y la frecuencia de contacto con boca, ojos y nariz multiplica el riesgo si no se observan medidas higiénicas.

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