Esclerosis múltiple: cuáles son los síntomas de la enfermedad que afecta a mujeres jóvenes en México

La esclerosis múltiple puede presentarse con síntomas variados que dificultan su detección temprana

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Mujer mexicana joven con cabello rizado oscuro sentada en una silla de ruedas eléctrica. Viste chaqueta a cuadros y bufanda, con una pulsera de alerta médica.
La esclerosis múltiple daña el sistema nervioso central y suele presentarse con síntomas como alteraciones visuales y debilidad muscular, afectando sobre todo a mujeres jóvenes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica y autoinmune que afecta principalmente al sistema nervioso central, provocando episodios de inflamación y pérdida de mielina en el cerebro y la médula espinal.

Se caracteriza por la aparición de síntomas diversos —como alteraciones visuales, debilidad muscular y sensaciones anormales— y tiene una predilección marcada por mujeres jóvenes en edad productiva y reproductiva.

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De acuerdo con la Secretaría de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social, en los últimos años se ha registrado un incremento en el número de casos de esclerosis múltiple en México.

Mientras que en la década de 1970 la prevalencia era baja, con apenas 1.6 casos por cada 100 mil habitantes, los registros actuales sitúan la cifra entre 15 y 18 casos por cada 100 mil.

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Este incremento no solo responde al perfeccionamiento de las técnicas diagnósticas, sino también a una elevación real en la incidencia, según datos oficiales.

Además, los organismo de salud señalan que la distribución geográfica de la enfermedad no es homogénea.

Los focos de mayor concentración se localizan en el Estado de México, Ciudad de México y Jalisco, lo que representa un reto logístico para la red hospitalaria pública.

Predilección de la enfermedad por mujeres jóvenes

La esclerosis múltiple presenta una clara preferencia por el sexo femenino. En México, la proporción es de dos a tres mujeres por cada hombre diagnosticado, según cifras de la Secretaría de Salud y la Facultad de Medicina de la UNAM.

El inicio de los síntomas suele ocurrir entre los 20 y los 40 años, con un pico alrededor de los 25 años. Esta coincidencia con la etapa de máximo desarrollo académico, profesional y familiar potencia el impacto social y económico de la enfermedad.

Las autoridades sanitarias mexicanas señalan que la esclerosis múltiple es la principal causa de discapacidad neurológica no traumática en adultos jóvenes y la segunda causa de invalidez general en este grupo, solo superada por las lesiones traumáticas.

Ilustración que muestra una tabla comparativa de incidencia de Esclerosis Múltiple en mujeres y hombres en México, junto a una mujer joven con una tablet.
Esta ilustración detalla cómo la esclerosis múltiple afecta desproporcionadamente a mujeres jóvenes en México, con una proporción de 2 a 3 mujeres por cada hombre, impactando su etapa de mayor desarrollo vital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Factores de riesgo y mecanismos etiopatogénicos

El desarrollo de esta enfermedad obedece a la interacción entre factores genéticos y ambientales. El Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han documentado que la presencia de genes de origen caucásico y el mestizaje incrementan la susceptibilidad.

Entre los factores ambientales, el déficit de vitamina D, la infección previa por el virus de Epstein-Barr, el tabaquismo y la obesidad infantil son los más relevantes. Cada uno de estos elementos contribuye a la ruptura de los mecanismos de tolerancia inmunológica y al inicio de la autoinmunidad.

El proceso inflamatorio en el sistema nervioso central, que caracteriza a la esclerosis múltiple, provoca la formación de placas escleróticas, visibles mediante resonancia magnética y consideradas el sello anatómico distintivo de la enfermedad.

Primeros síntomas: diversidad y desafíos diagnósticos

La identificación precoz de la esclerosis múltiple es compleja debido a la amplia variedad de manifestaciones iniciales.

Los síntomas dependen de la localización de las lesiones y del grado de inflamación, lo que hace que no existan dos pacientes con el mismo debut clínico.

Entre las manifestaciones oftalmológicas, la neuritis óptica es uno de los primeros signos más frecuentes, reportada en la mitad de los casos iniciales.

Se presenta como pérdida súbita de visión en un ojo, acompañada de dolor retroocular, visión borrosa y alteración en la percepción de colores. Cuando las lesiones afectan el tronco encefálico, pueden aparecer visión doble y movimientos anormales del ojo.

Las alteraciones sensitivas son también frecuentes. Muchas mujeres jóvenes refieren entumecimiento, ardor o parestesias en extremidades o el tronco.

Un síntoma distintivo es el “signo de Lhermitte”, en el que la flexión del cuello produce una sensación eléctrica que recorre la espalda y las extremidades. En casos menos comunes, se presenta dolor facial intenso relacionado con neuralgia del trigémino.

El deterioro motor puede manifestarse como debilidad en las piernas, dificultad para caminar y rigidez muscular.

Si la afectación se extiende al cerebelo, aparecen problemas de equilibrio y coordinación, lo que puede dificultar la marcha e incluso el habla y la deglución.

Las alteraciones del sistema autónomo incluyen urgencia o retención urinaria, afectando gravemente la calidad de vida.

Otro síntoma frecuente es la fatiga crónica, que afecta al 80% de las pacientes y se define como una sensación de agotamiento incapacitante, no relacionada con el esfuerzo físico.

Esta fatiga empeora con el calor y puede asociarse a dificultades cognitivas, como pérdida de memoria y concentración, así como a inestabilidad emocional y depresión.

Infografía ilustra los primeros síntomas de la esclerosis múltiple con un esquema del cuerpo humano, neuronas y seis íconos descriptivos de manifestaciones.
La esclerosis múltiple presenta síntomas iniciales variados que dificultan su diagnóstico precoz, incluyendo alteraciones visuales, sensitivas, motoras y fatiga crónica, entre otras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Barreras institucionales y criterios diagnósticos

El diagnóstico de la esclerosis múltiple exige la exclusión de otros padecimientos y la comprobación de lesiones diseminadas en tiempo y espacio mediante resonancia magnética.

Las guías nacionales, basadas en los criterios de McDonald, establecen la resonancia magnética como método insustituible, complementada por el análisis del líquido cefalorraquídeo en busca de bandas oligoclonales.

No obstante, existen barreras estructurales que retrasan el diagnóstico. La derivación de pacientes desde la medicina general al neurólogo suele demorarse por procesos burocráticos y desconocimiento de los síntomas iniciales, lo que incrementa el riesgo de daño neurológico irreversible.

Recomendaciones terapéuticas y enfoque multidisciplinario

Las guías clínicas nacionales recomiendan el inicio inmediato de terapias modificadoras de la enfermedad tras el diagnóstico, especialmente en pacientes jóvenes con síntomas de mayor gravedad.

El manejo incluye el uso de esteroides en brotes agudos y una vigilancia estricta con resonancia magnética para evaluar la eficacia del tratamiento.

El abordaje integral exige la inclusión de rehabilitación física, apoyo psicológico y cambios en el estilo de vida, como la supresión del tabaquismo y el control del peso.

La coordinación entre neurólogos, fisiatras y especialistas en salud mental es fundamental para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes.

Infografía que muestra un cerebro con ADN y un virus, detallando los factores genéticos y ambientales que influyen en la esclerosis múltiple.
Esta infografía detalla los factores genéticos y ambientales que contribuyen al desarrollo de la esclerosis múltiple, así como los mecanismos etiopatogénicos que desencadenan la enfermedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Impacto en la salud pública

La esclerosis múltiple genera una carga económica considerable para las familias y el sistema de salud mexicano.

El costo de atención a lo largo de la vida del paciente puede alcanzar cifras millonarias, y la prevalencia de desempleo en quienes padecen la enfermedad es elevada.

El impacto se refleja también en los Años de Vida Ajustados por Discapacidad, que sitúan a México como uno de los países con mayor carga por esta patología en América Latina.

El desafío principal radica en la necesidad de agilizar el diagnóstico, garantizar el acceso a tratamientos de última generación y fortalecer el conocimiento de la enfermedad entre los médicos de primer contacto.

Solo un enfoque coordinado, respaldado por datos oficiales y protocolos nacionales, permitirá mejorar el pronóstico y reducir la discapacidad asociada a la esclerosis múltiple en mujeres jóvenes mexicanas.

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