Por qué los expertos advierten que el talco no es tan inofensivo como crees

Expertos alertan que el talco está bajo revisión por posibles riesgos para la salud ligados a su uso frecuente

Guardar
Google icon
Una lata vintage de talco volcada sobre una superficie de madera rústica, con polvo blanco derramado, acompañada de una toalla beige y un cepillo de madera con cerdas claras.
El talco, antes considerado seguro en productos de higiene, ahora es revisado por autoridades sanitarias ante posibles riesgos para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La percepción sobre la seguridad del talco ha experimentado un vuelco significativo en los últimos años.

Lo que antes se consideraba un ingrediente habitual y sin riesgos en productos de higiene y cosmética, hoy es objeto de escrutinio por parte de autoridades sanitarias en todo el mundo.

PUBLICIDAD

Durante décadas, el uso del talco en polvos corporales y para bebés formó parte de rutinas cotidianas aceptadas socialmente.

Sin embargo, recientes hallazgos científicos han puesto en entredicho la inocuidad de este mineral, obligando a reconsiderar sus posibles efectos sobre la salud humana.

PUBLICIDAD

De la contaminación por asbesto al foco en la toxicidad propia del talco

El talco es un silicato de magnesio hidratado que, en su forma natural, suele encontrarse junto con minerales del grupo del asbesto, conocidos carcinógenos.

Desde los años setenta, la industria cosmética en Estados Unidos exige que el talco utilizado en productos esté libre de asbesto, y las autoridades como la FDA realizan controles periódicos aplicando técnicas analíticas avanzadas.

En los últimos años, los controles oficiales no han detectado asbesto en productos comerciales, pero la FDA optó por revisar sus métodos regulatorios ante la complejidad técnica y los comentarios de la comunidad científica.

La preocupación actual se centra en si el propio talco, sin contaminantes, puede ser peligroso.

Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), existen mecanismos biológicos plausibles por los cuales el talco genera inflamación y estrés oxidativo en tejidos, procesos que contribuyen al desarrollo de cáncer.

Ilustración de seis viñetas mostrando los usos del talco: mujer con bebé, mujer maquillándose, atleta, mujer usando talco en guantes y máquina industrial.
El talco ha sido un ingrediente común en polvos corporales y para bebés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Evidencia sobre el vínculo entre el uso genital de talco y el cáncer de ovario

Durante años, los estudios retrospectivos apuntaron a un posible incremento del riesgo de cáncer de ovario en mujeres que utilizaban talco en la higiene íntima. Sin embargo, la fiabilidad de estos estudios era limitada por posibles sesgos de memoria.

Un nuevo escenario se abrió con la publicación en 2024 del Sister Study, un análisis prospectivo de gran envergadura liderado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) de Estados Unidos.

Este trabajo confirmó una asociación significativa entre el uso prolongado de polvos de talco en la zona genital y la aparición de cáncer de ovario, con un riesgo elevado especialmente en mujeres jóvenes y con uso frecuente.

Cabe destacar que no se ha encontrado relación entre el uso de talco y otros cánceres ginecológicos como el de mama o útero.

El mecanismo más aceptado es la migración local de partículas hacia el tejido ovárico, desencadenando procesos inflamatorios que favorecen la carcinogénesis.

Efectos respiratorios y riesgos en distintos entornos

El talco también representa un riesgo respiratorio considerable. La inhalación de partículas, ya sea en entornos industriales o domésticos, puede provocar enfermedades pulmonares graves como la talcosis, una forma de neumoconiosis.

Las agencias de salud laboral, como el NIOSH y los CDC, han documentado tasas elevadas de enfermedad y mortalidad en trabajadores expuestos de forma crónica.

En el ámbito doméstico, la aplicación de polvos de talco puede dar lugar a la inhalación accidental, especialmente peligrosa en bebés y niños pequeños.

Por este motivo, la Asociación Española de Pediatría y organismos equivalentes recomiendan evitar el uso de talco en menores y optar por cremas de barrera para el cuidado de la piel.

Infografía que ilustra los riesgos ginecológicos y respiratorios del talco, mostrando un torso femenino, una botella de talco, pulmones y gráficos explicativos.
Estudios recientes, incluido el Sister Study de 2024, confirman una asociación significativa entre el uso genital de talco y el cáncer de ovario, además de alertar sobre graves enfermedades pulmonares por su inhalación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Regulación y recomendaciones

La acumulación de pruebas científicas ha derivado en propuestas regulatorias contundentes. La IARC clasificó al talco como “Probablemente carcinogénico para los seres humanos” (Grupo 2A), mientras que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha propuesto su catalogación como carcinógeno presunto y tóxico pulmonar.

De aprobarse estas medidas, el uso de talco en cosméticos quedará prohibido en la Unión Europea antes de 2027.

En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) garantiza el cumplimiento de las normativas europeas y ha demostrado capacidad para retirar productos que contengan ingredientes de riesgo.

Las sociedades científicas nacionales en oncología y pediatría desaconsejan el uso de talco en la higiene íntima y en la infancia, enfatizando que, aunque no es el único factor de riesgo, es una amenaza prevenible.

Así, el consenso institucional es claro: el talco no es inofensivo. Representa un peligro documentado de cáncer y enfermedades pulmonares que puede evitarse, y la recomendación es sustituirlo por alternativas seguras, como el almidón de maíz, especialmente en productos de uso personal y pediátrico.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD