UNAM alerta por fuerte temporada de huracanes en el Pacífico mexicano: ¿Cuántas tormentas se formarán?

El peligro principal de este fenómeno radica en el agua, ya que las lluvias torrenciales provocan inundaciones y deslaves

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Mapa de México con Océano Pacífico y Atlántico. Se ven múltiples huracanes, trayectorias blancas y rojas en Pacífico, azules en Atlántico, y zonas de calor oceánico naranja.
Vista satelital de México y Centroamérica mostrando múltiples huracanes con sus trayectorias en el Pacífico y el Atlántico, nubes tormentosas y zonas de calor oceánico resaltadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A unos días de que comience la temporada de huracanes 2026 en el país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó información sobre las diferencias que se percibirán entre el océano Pacífico y el Atlántico tras el paso de este fenómeno.

Mientras que el periodo iniciará el 15 de mayo para el Pacífico y el 1 de junio para el Atlántico, ambos concluirán el 30 de noviembre. Sin embargo, el calendario es solo una referencia, ya que la actividad estará marcada por la presencia del “El Niño”, que modificará la cantidad e intensidad de los ciclones en cada región.

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De acuerdo con expertos del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, este evento climático tendrá efectos diferenciados:

  • En el Atlántico, la previsión es de 11 a 15 tormentas tropicales, una cifra cercana al promedio, debido al aumento de la cizalladura del viento que obstaculiza el desarrollo de estos sistemas.
  • En el Pacífico oriental podría experimentar entre 18 y 21 sistemas, superando registros tradicionales por condiciones más propicias para su formación.

Contraste entre regiones y condiciones durante la temporada de huracanes en México

El Niño no solo afecta el número de ciclones, sino también sus propiedades. Según un especialista de la institución, este fenómeno reduce la actividad en el Atlántico y favorece huracanes de mayor intensidad en el Pacífico, incluyendo categorías superiores, aunque no todos tocan tierra mexicana.

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Durante estos meses, se puede presentar la canícula, una pausa temporal en las lluvias y la actividad climática, seguida de un aumento posterior a este receso. Así, la temporada refleja una gran variabilidad natural, determinada por la interacción de múltiples factores atmosféricos y oceánicos.

Infografía sobre la temporada de huracanes 2026. Muestra las diferencias entre el Pacífico y el Atlántico, el impacto de El Niño, pronósticos y sistemas de alerta.
La temporada de huracanes 2026 mostrará diferencias notables entre el Pacífico y el Atlántico, ya que la influencia de El Niño modificará la cantidad e intensidad de los ciclones tropicales en cada región, según la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para que un huracán se desarrolle, es necesario que la temperatura superficial del mar supere los 26.5 o 27 ℃ y que exista una capa profunda de agua cálida. También influyen la estabilidad atmosférica, la humedad y la ausencia de vientos intensos en los niveles altos. Una vez formados, los ciclones siguen trayectorias definidas por sistemas de presión.

Impacto del agua y la marea de tormenta

El peligro principal radica en el agua, ya que las lluvias torrenciales provocan inundaciones y deslaves, afectando incluso a zonas remotas del punto de impacto. En áreas montañosas, los deslizamientos representan un riesgo adicional para las comunidades.

La marea de tormenta, una elevación anormal del nivel del mar acompañada de oleaje intenso, puede penetrar tierra adentro con gran capacidad destructiva. La intensidad de un ciclón no siempre equivale al daño, ya que factores como el ritmo de avance pueden potenciar las consecuencias sobre el territorio.

Investigaciones recientes indican un aumento en la frecuencia de huracanes de mayor intensidad y en la probabilidad de intensificación rápida, especialmente durante olas de calor marinas.

El calentamiento oceánico y una atmósfera más cálida ofrecen más energía y humedad, lo que se traduce en sistemas más potentes y precipitaciones extremas.

Se esperan hasta 15 tormentas en el Atlántico en esta temporada de huracanes, la cual finaliza el 30 de noviembre.

Desafíos en prevención y sistemas de alerta

La temporada ciclónica pone de relieve la urgencia de fortalecer la cultura preventiva. Para los especialistas del ICAyCC, la población debe mantenerse informada y comprender los niveles de alerta, ya que muchos desconocen los pronósticos y los sistemas de advertencia temprana.

El monitoreo ha avanzado gracias a satélites, boyas y aviones cazahuracanes, principalmente en el Atlántico, pero en el Pacífico mexicano la observación sigue siendo menor. Es fundamental ampliar la infraestructura y el análisis de variables como la temperatura de las capas superiores del mar.

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