
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó este 13 de mayo de 2026 que la investigación sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda sigue abierta, sin archivarse ni suspenderse, esto en medio de reportes que apuntaban a una presunta “reactivación” del expediente.
El caso, que involucra a políticos sinaloenses, a Ismael “El Mayo Zambada, exlíder del Cártel de Sinaloa, y a Los Chapitos, resurge en medio de las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con el crimen organizado.
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Aunque la FGR también precisó que las líneas de investigación sobre el homicidio de Cuén no guardan ninguna relación con la acusación presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra diez ciudadanos mexicanos, entre ellos Rocha Moya, con quien el fallecido tenía una rivalidad.
A casi dos años del crimen, no hay responsables identificados ni procesados.
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Quién era Héctor Melesio Cuén Ojeda

Para entender el caso es necesario conocer quién era la víctima y el peso político que tenía en Sinaloa. Héctor Melesio Cuén Ojeda nació en 1955 en Badiraguato, el mismo municipio serrano donde nacieron Joaquín “El Chapo” Guzmán y el propio Rubén Rocha Moya.
Estudió en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y dedicó gran parte de su vida a esa institución.
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Fue rector de la UAS entre 2005 y 2009, cargo desde el que construyó una red de influencia que rebasó los campus universitarios y le permitió movilizar votos y recursos en procesos electorales.
Fue presidente municipal de Culiacán de 2011 a 2012 y diputado local de 2013 a 2016. En ese periodo fundó el Partido Sinaloense (PAS), una organización política de alcance estatal que le daba autonomía frente a los partidos nacionales y le permitía negociar alianzas desde una posición propia.
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Su relación con Rubén Rocha Moya fue de rivalidad abierta durante años. Ambos se disputaron el control de la UAS y de las estructuras políticas del estado.
Al momento de su muerte, Cuén Ojeda estaba a punto de asumir una diputación federal ganada bajo la coalición PRI-PAN-PRD-PAS.
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20 de julio de 2024: el pódcast donde Cuén acusó a Rocha Moya cinco días antes de morir

El 20 de julio de 2024, Cuén Ojeda se sentó frente a la cámara y transmitió en vivo el episodio 97 de “Cuentas Claras”, su pódcast en YouTube. Fue la última grabación que hizo antes de ser asesinado.
En esa emisión, el exrector lanzó acusaciones directas contra Rocha Moya por corrupción, enriquecimiento inexplicable e intervención ilegal en la UAS.
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Cuén relató haber sido el principal impulsor de la candidatura de Rocha Moya cuando, según sus palabras, “nadie lo pelaba” y la mayoría de los actores políticos respaldaban a Luis Guillermo Benítez. Afirmó que Rocha contrajo compromisos con él que nunca cumplió, y que al momento de recibir su apoyo el hoy gobernador con licencia carecía de recursos económicos.
Al concluir el proceso electoral de 2021, acusó Cuén en el programa, la familia Rocha adquirió propiedades de forma inmediata: una casa en el fraccionamiento San Ángel valuada en 13 millones de pesos, una propiedad en Los Álamos por 23 millones de pesos y otra más en colonia La Primavera. Por esas operaciones, afirmó haber presentado denuncias ante la FGR y la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
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También denunció un esquema de licitaciones arregladas al que llamó “carrusel”, con un monto inicial de 3 mil millones de pesos y empresas vinculadas a los hijos del gobernador como presuntas beneficiarias. Señaló la compra de patrullas por 48 millones de pesos y la incorporación al gobierno de personas señaladas por acoso sexual y violación.
25 de julio de 2024: el día del asesinato y la primera versión oficial

El 25 de julio de 2024, Cuén Ojeda salió de su domicilio acompañado de Fausto Corrales Rodríguez, hijo del también exrector de la UAS Víctor Antonio Corrales Burgueño.
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Corrales declaró a la Fiscalía estatal que Cuén le pidió acompañarlo a una cita con sus abogados para “ver un tema legal”, ya que había sido intervenido quirúrgicamente y no podía manejar. Partieron en una camioneta Ford Raptor 2024.
Según la cronología presentada por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, ambos fueron primero a desayunar en el área de Bacurimí y luego se trasladaron al Condado de San Francisco, al norte de Culiacán, donde Cuén tenía programada la reunión con sus abogados. “Llegaron a una finca donde estuvieron esperando a los abogados, pero estos nunca se presentaron”, indica el reporte de la fiscalía estatal. Tras la espera, regresaron hacia Culiacán.
De vuelta en la ciudad, Corrales declaró que se detuvieron en la gasolinera Pemex de La Presita para cargar combustible. Fue ahí, según la versión oficial inicial, donde ocurrió el ataque. Dos hombres en motocicleta se estacionaron cerca del vehículo y uno de ellos exigió que se bajaran de la camioneta. Cuén se resistió y forcejeó con el agresor, momento en que se escucharon disparos. Los sujetos huyeron en la moto.
Corrales trasladó a Cuén, ya herido, a la clínica CEMSI Chapultepec, a unos 6.8 kilómetros de distancia. Al llegar, el médico lo declaró muerto. La necropsia oficial indicó que falleció por choque hipovolémico secundario a laceración de arteria poplítea derecha por proyectil de arma de fuego. El cuerpo presentaba cuatro heridas de bala en ambas piernas y un hematoma en la cabeza.
Las inconsistencias que derrumbaron la versión de la gasolinera

La versión oficial de la Fiscalía de Sinaloa comenzó a desmoronarse en las horas y días siguientes. Las contradicciones se acumularon desde el principio. El video presentado como prueba del ataque no tenía sonido, lo que impidió verificar la secuencia de los hechos. Los empleados de la gasolinera declararon que no escucharon ningún disparo. El chofer Corrales ofreció versiones contradictorias sobre el momento exacto de la agresión.
La FGR detectó posteriormente que en el video solo se aprecia un disparo, mientras el cuerpo de Cuén presentaba cuatro heridas de bala. Las fisonomías de los agresores no eran identificables en la grabación. Ni el lugar de los hechos ni la camioneta fueron procesados de manera adecuada por la Fiscalía estatal: había manchas de sangre en la parte trasera del vehículo que no fueron peritadas ni analizadas.
La decisión de incinerar el cuerpo de Cuén Ojeda antes de agotar todas las pruebas forenses fue calificada por la FGR como “contraria a las prácticas criminalísticas sobre investigación de homicidios”.
El periodista Juan Manuel Partida denunció además que la entonces fiscal estatal Sara Bruna Quiñónez habría presionado a médicos forenses para modificar la necropsia, alterar la hora y la causa de muerte. Según el testimonio citado por Partida, el cuerpo mostraba signos de haber estado sin vida al menos seis horas antes del horario en el que oficialmente se dijo, y la causa real habría sido asfixia por ahorcamiento, presuntamente tras tortura.
Agosto de 2024: la carta de “El Mayo” Zambada cambia todo

El mismo día del asesinato de Cuén Ojeda, Ismael “El Mayo” Zambada fue detenido y trasladado por la fuerza a El Paso, Texas. En agosto de 2024, el abogado del exlíder del Cártel de Sinaloa difundió una carta firmada por el propio capo en la que ofrece su versión de los hechos del 25 de julio.
En el documento, Zambada relata que Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, lo convocó a una reunión en el rancho Huertos del Pedregal, conocido también como la finca “Santa Julia”, a las afueras de Culiacán.
El motivo, según Zambada, era resolver una disputa entre Cuén Ojeda y Rocha Moya por el control de la UAS. A la reunión también habrían sido citados ambos políticos e Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
Zambada relata que llegó a la finca acompañado de dos escoltas, que al interior vio brevemente a Cuén y lo saludó, y que momentos después fue emboscado, encapuchado, atado y trasladado hasta una pista clandestina desde donde fue llevado en avión a El Paso.
Durante el trayecto, relata, sufrió abusos físicos y lesiones graves. “La versión de que me entregué o cooperé voluntariamente es total e inequívocamente falsa. Me trajeron a este país por la fuerza y en contra de mi voluntad”, escribió el capo en la carta difundida por su abogado.
Sobre el destino de Cuén Ojeda, Zambada fue directo: “Fue asesinado al mismo tiempo y en el mismo lugar donde yo fui secuestrado”. La FGR realizó peritajes en la finca y encontró sangre de Cuén Ojeda en el inmueble, lo que respaldó la versión del capo y contradijo de forma definitiva la hipótesis de la gasolinera.
La FGR también encontró sangre de Rodolfo Chaidez Mendoza, escolta de Zambada mencionado en la carta, en la camioneta usada para el montaje, según reportó Proceso.
13 de agosto de 2024: la FGR atrae el caso

Tras la difusión de la carta de Zambada, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa confirmó el 13 de agosto de 2024 que la investigación pasaría a manos de la FGR. La entonces fiscal Sara Bruna Quiñónez sostuvo que mantendría activa la línea del robo de vehículo como hipótesis principal, pese a los nuevos indicios.
Dos días después, el 15 de agosto, la FGR presentó su propio informe con las irregularidades detectadas: ausencia de mecánica de hechos, falta de peritajes sobre las manchas de sangre en la camioneta, incineración prematura del cuerpo, contradicciones en el video y en los testimonios. La institución federal concluyó que la Fiscalía estatal difundió un videomontaje para sostener la hipótesis del asalto.
El 21 de agosto de 2024, la FGR, entonces a cargo de Alejandro Gertz Manero, calificó los trabajos de investigación de la Fiscalía de Sinaloa como una carpeta con “elementos no fidedignos”.
Septiembre de 2024: renuncia de la fiscal y citatorios federales

En septiembre de 2024, Sara Bruna Quiñónez renunció a la titularidad de la Fiscalía estatal. El gobernador Rocha Moya declaró que la renuncia se dio luego de que “él la aconsejó”. La FGR citó a declarar a todos los funcionarios estatales que participaron en la atención inicial del crimen.
La nueva fiscal de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo, reconoció que el caso había salido por completo de las manos de la Fiscalía estatal.
“Es un asunto que está en competencia de la Fiscalía General de la República totalmente. La investigación la está atendiendo la FGR; yo no tengo información al respecto”, declaró en conferencia de prensa.
20 de octubre de 2024: el último comunicado con avances de la FGR

El 20 de octubre de 2024, la FGR publicó en sus redes sociales lo que sería su último comunicado con avances sustanciales sobre el caso.
En un hilo de cinco partes, la institución informó que, en acción conjunta con la SSPC, la Guardia Nacional y la SEDENA, se logró “avance sustancial en la investigación del secuestro de Ismael ‘Z’; del homicidio del doctor Héctor ‘N’; así como la desaparición forzada de varias personas, vinculado directamente Joaquín ‘G’”. Ese fue el último reporte público de avances en el caso.
Julio de 2025: un año sin resolución ni responsables
Al cumplirse un año del asesinato, el 25 de julio de 2025, el caso seguía sin esclarecerse. Ningún responsable material ni intelectual había sido identificado públicamente. Rocha Moya no había sido citado a declarar, ni siquiera como testigo. La fiscal Sánchez Kondo reiteró que el expediente estaba bajo control exclusivo de la FGR y que no tenía información al respecto.
Acusaciones en EUU y la FGR aclara que la investigación nunca se cerró

El 29 de abril de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York acusaciones contra diez ciudadanos mexicanos por presuntos vínculos con Los Chapitos y el Cártel de Sinaloa.
Entre los acusados figuraba Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa. Las acusaciones incluyeron señalamientos sobre una presunta narcoelección en Sinaloa en 2021, en la que el Cártel de Sinaloa habría operado a favor de la candidatura de Rocha Moya a la gubernatura.
La revelación reactivó la atención mediática sobre el asesinato de Cuén Ojeda y su presunta conexión con el entramado político-criminal en Sinaloa. Medios nacionales reportaron que la FGR habría “reactivado” las investigaciones sobre el homicidio y la narcoelección.
El 13 de mayo de 2026, la FGR respondió a los reportes. En el documento, la institución encabezada por Ernestina Godoy aclaró que la investigación “no se encuentra ni archivada ni suspendida, sino que ha continuado su integración”. Precisó que las líneas de investigación están a cargo de la Fiscalía Especial de Investigación y Litigación de Casos Complejos de la Fiscalía Especializada de Control Regional.
La FGR también deslindó el caso del homicidio de las acusaciones estadounidenses contra Rocha Moya: “Las líneas de investigación de la indagatoria no guardan ninguna relación con los hechos que han sido denunciados, con motivo de la acusación presentada ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en contra de 10 ciudadanos mexicanos”, señala el comunicado. La dependencia se comprometió a compartir los avances de manera transparente en tanto lo permita el debido proceso.
Rocha Moya negó haber asistido a la reunión en el rancho con “El Mayo” Zambada y Melesio Cuén, y afirmó que el 25 de julio de 2024 se encontraba de viaje en Estados Unidos, aunque nunca mostró pruebas de ello pese a que la ciudadanía lo retó. A la fecha, ninguna autoridad mexicana lo ha citado a declarar.
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