Ola de calor: ¿por qué el termómetro alto castiga tu garganta?

Una explicación sencilla aclara cómo el ambiente seco puede irritar esa zona y agravar malestares previos

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Primer plano de una mujer en una calle de CDMX con expresión de malestar, tocándose el cuello, mientras un cartel luminoso indica 'OLA DE CALOR' y 35°C
Aunque la lógica popular asocia los pañuelos y el flujo nasal con el invierno, las consultas por infecciones respiratorias agudas repuntan durante las ondas de calor. (Imagen ilustrativa IA Infobae)

La Ciudad de México registra temperaturas históricas que oscilan entre los 28°C y 33°C. Aunque la lógica popular asocia los pañuelos y el flujo nasal con el invierno, las consultas por infecciones respiratorias agudas repuntan durante las ondas de calor.

Este fenómeno, lejos de ser un mito, responde a una combinación de factores biológicos y ambientales que transforman el aire ardiente en un desafío para el sistema inmune.

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El espejismo del aire acondicionado

La causa principal de las afecciones de garganta no radica en el sol, sino en nuestra respuesta ante él. El uso intensivo de sistemas de climatización crea un choque térmico constante. Al pasar de un exterior sofocante a una oficina a 20°C, el cuerpo sufre una vasoconstricción brusca.

Esta transición paraliza los cilios, que son diminutos vellos en el tracto respiratorio encargados de expulsar patógenos. Sin este movimiento, los virus aprovechan la vulnerabilidad para colonizar la faringe.

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Un hombre de camisa azul se agacha para ajustar un aire acondicionado de ventana. Una mujer se abanica sentada en un sofá con un niño durmiendo en su regazo.
El uso intensivo de sistemas de climatización crea un choque térmico constante. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mucosas secas: una puerta abierta

A diferencia del calor tropical, el calor en la capital mexicana destaca por su baja humedad. El aire seco evapora la capa protectora de moco en la nariz y la garganta.

La sequedad extrema en las vías respiratorias superiores facilita la adherencia de virus y bacterias, ya que la barrera natural de defensa pierde su eficacia, señalan expertos en epidemiología clínica.

Sin esta lubricación, cualquier microorganismo suspendido en el aire encuentra un tejido expuesto y propenso a la inflamación.

Los niños son un segmento poblacional vulnerable a enfermedades respiratorias por cambios bruscos de temperatura. (Freepik)
Los niños son un segmento poblacional vulnerable a enfermedades respiratorias por cambios bruscos de temperatura. (Freepik)

El factor invisible: ozono y contaminación

El calor extremo suele coincidir con una nula dispersión de contaminantes. Los altos niveles de ozono actúan como un irritante químico potente. Respirar aire con altas concentraciones de este gas inflama las mucosas de manera similar a una infección, lo que genera dolor de garganta y tos.

Esta “faringitis irritativa” debilita la zona, permitiendo que infecciones oportunistas se instalen con mayor facilidad.

Recomendaciones para sobrevivir al calor sin enfermar

Para evitar un cuadro respiratorio en plena ola de calor, los especialistas sugieren:

  • Hidratación constante: Mantener las mucosas húmedas es la mejor defensa.
  • Evitar cambios bruscos: No programar el aire acondicionado a temperaturas inferiores a los 24°C.
  • Higiene de manos: Los virus circulan todo el año; el contacto con superficies contaminadas sigue como la vía de transmisión principal.

El repunte de enfermedades en esta temporada confirma que el cuerpo humano es sensible a los extremos. El calor no solo quema la piel, también erosiona las defensas internas si no se toman las precauciones adecuadas.

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