Así es como tu estado de ánimo puede influir en esos kilos de más: los efectos secundarios que tienen las emociones en tu peso

La relación entre el estado de ánimo y la alimentación ha sido ampliamente estudiada por la psicología y los expertos en nutrición

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las emociones pueden influir en gran medida en lo que comemos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Se ha demostrado que mientras más estamos en disfrute, en gozo y en paz, mejor asimilamos y digerimos lo que estamos comiendo”, esta afirmación de Mónica Hefferan, nutrióloga y autora de ‘Reconcíliate con la Comida’, condensa una idea que desafía los enfoques tradicionales sobre el peso y la alimentación.

Y es que el estado emocional no solo influye en la elección de los alimentos, sino que puede transformar la manera en que el cuerpo los procesa.

Desde esta perspectiva, la relación con la comida deja de ser un asunto meramente físico o calórico para convertirse en un reflejo profundo de la vida emocional y mental de cada persona.

La noticia central, según lo expuesto por Hefferan en su libro es que las emociones desempeñan un papel determinante en la alimentación y el peso corporal.

La autora sostiene que la clave para alcanzar un peso saludable y sostenible no reside en la restricción ni en la culpa, sino en la capacidad de reconciliarse con la comida y, sobre todo, con uno mismo.

Una adolescente con sobrepeso se encuentra frente a una hamburguesa con queso y papas fritas, un ejemplo de comida chatarra. La imagen muestra a una adolescente mirando la comida con interés, lo que puede ser un indicador de hábitos alimenticios poco saludables. La obesidad infantil es un problema de salud que requiere atención y cambios en la dieta y el estilo de vida. (Imagen ilustrativa Infobae)
De acuerdo con la especialista, alimentar mal al cuerpo puede estar relacionado con un rechazo hacia nosotros mismos. (Imagen ilustrativa Infobae)

Cuál es el impacto de las emociones en la forma en que nos alimentamos

En su obra, Hefferan parte de su propia experiencia personal con los trastornos alimenticios para guiar a los lectores en un proceso de introspección.

Propone que la relación con la comida suele estar marcada por años de cargas emocionales, pensamientos autocríticos y presiones sociales que exigen alcanzar una talla ideal. Esta combinación, según la especialista, puede convertirse en el principal obstáculo para el bienestar físico y mental.

El libro nace a partir de que me doy cuenta de que no solamente la alimentación influye como el cuerpo reacciona, sino lo que estamos pensando y sintiendo a la hora de comer y también lo que venimos cargando desde hace años”, explica la autora

En cambio, invita a explorar las raíces emocionales de los hábitos alimenticios pues según su experiencia clínica, muchas personas que enfrentan dificultades para perder peso, incluso cuando siguen dietas estrictas, pueden estar lidiando con cargas emocionales no resueltas.

Un kilo que viene de una enfermedad, trae una emoción detrás. Por ejemplo, yo he tenido mujeres que tienen hipotiroidismo, su tiroides no está funcionando bien y cuando lo exploramos más a fondo se dan cuenta de que llevan muchos años sin expresar lo que realmente quieren, sin poder tener una voz de ellas mismas”, explica.

Hambre emocional
Todos solemos usar, en mayor o menor medida, la alimentación para combatir ciertas emociones, sobre todo la tristeza- (iStock)

Cómo influyen las emociones en el sobrepeso, según la psicología

Además de lo dicho por la autora, la psicología también señala que emociones pueden influir en el sobrepeso a través de varios mecanismos, tales como los siguientes:

  • Comer emocional: Muchas personas consumen alimentos en respuesta a emociones como ansiedad, tristeza, estrés o aburrimiento, lo que puede llevar a una ingesta mayor de calorías y alimentos altos en azúcar y grasa.
  • Ansiedad y estrés: El estrés crónico puede aumentar los niveles de cortisol, una hormona que favorece el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal.
  • Baja autoestima: Las emociones negativas relacionadas con la imagen corporal pueden llevar a episodios de atracones o dietas restrictivas, generando un ciclo difícil de romper.
  • Relación con la comida: Las emociones pueden afectar la percepción de hambre y saciedad, facilitando el consumo excesivo más allá de las necesidades fisiológicas.
  • Trastornos alimentarios: En algunos casos, la gestión inadecuada de las emociones está vinculada a trastornos como el trastorno por atracón, que afecta el peso corporal.

Abordar el sobrepeso implica atender aspectos emocionales, aprendiendo estrategias para gestionar el estrés y desarrollar una relación saludable con la comida. El apoyo psicológico puede ser fundamental en estos casos.