Una multitud acompañó en el último superdomingo de la Feria del Libro

A un día del cierre, el gran encuentro con los libros cerró el fin de semana a un ritmo vertiginoso, con miles de visitantes que aprovecharon ofertas, charlas o solo pasearon por La Rural

Las boleterías sobre la avenida Santa Fe
Las boleterías sobre la avenida Santa Fe

Las filas para entrar a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires no aflojaban tampoco a primera hora de la tarde, en el último domingo de su 46° edición. Después de dos años sin celebrarse por la pandemia, este clásico de la cultura porteña se ratifica con una impresionante convocatoria que no deja de asombrar. Infobae Leamos realizó una recorrida por los stands, recolectando anécdotas y curiosidades.

Gente con nenes a upa, bebés tomando mamadera en cochecitos, acentos de provincia. “Es una banda de gente”, dice una madre, mientras agarra fuerte a su hijo de la mano y emprende la caminata en busca del final de la cola. “Es una filita, ¿no?”, le dice un chico a su novia.

Las colas de varios cientos de metros serpentean por avenida Santa Fe y avanzan con organización hacia la entrada de Plaza Italia. Los vendedores de barbijos aprovechan el conglomerado de gente. El consumidor atento podrá discernir que algunos venden “cinco barbijos por cien”, pero también se consiguen “diez a cien, en celeste y negro”.

El último domingo volvió a reunir miles de visitantes
El último domingo volvió a reunir miles de visitantes

“Hay un montón de gente”, le avisa un muchacho por Avenida Sarmiento a alguien en un audio de WhatsApp.

Mientras tanto, en el estacionamiento del predio, frente al Teatro Sarmiento, los conos impiden el avance de los autos que tenían pensado ingresar. En la entrada del parking le comentan a Infobae Leamos que ya se llenó a eso de la una del mediodía, dos horas antes que ayer. Y es larga la fila de vehículos detenidos, a la espera de que tal vez salga alguno que desocupe esa ansiada cochera que le permitirá ingresar.

En la entrada que da a Plaza Italia, los visitantes demoran de diez a veinte minutos en entrar a La Rural. Mientras controla los tickets, Erick comenta que estima que la afluencia “hoy será un poco menos que ayer”, y dice que el sábado recién tuvieron un breve respiro en torno a las 19 horas.

En la sala de prensa, antes colmada de folletos y anuncios de presentaciones de libros, eventos y diferentes convocatorias, los estantes lucen prácticamente vacíos, y un cartel a la entrada avisa: “no hay mapas”.

Ni bien los lectores ingresan a la feria, comienza el festival de selfies, a la orden del día en todo el predio. “Vamos a ver de una lo que queremos”, pasa apurada una familia.

La ofertas, uno de los grandes atractivos
La ofertas, uno de los grandes atractivos

“Hoy 2x1 en todos los libros”, anuncian en el stand de la Editorial de Entre Ríos, donde cuentan que están recibiendo mucho público, ayer con cuatro presentaciones y hoy, con tres. “Ayer era una marea, hoy aparentemente está más tranquilo”, comenta Ferny Kosiak, director del sello, desde detrás del mostrador.

A unos pocos pasos, se encuentra el único club de fútbol que este año tiene presencia en la feria, el Club Atlético Huracán. “Hoy hay una gran afluencia de público, pero es más de paseo que de tener un libro en las manos”, dice Néstor Díaz, de la subcomisión de Cultura y Derechos Humanos.

Y cuenta que sigue pasando mucha gente por el stand para sacarse fotos, aunque no sean hinchas. “Mucha gente del interior”, afirma a Infobae Leamos.

En los espacios al aire libre, algunos se aventuran al picnic, con mate y galletitas sobre el pasto, o algunos de los alimentos y bebidas que lograron comprar después de hacer la correspondiente fila. “Las cosas más sencillas de la vida…”, resuena el single publicitario en una radio que emite su programación desde una cabina móvil en las inmediaciones.

“Miles de cosas pasaron”, resume Norberto Gugliotella a Infobae Leamos desde el stand de Corregidor. “Como nos quieren, los lectores nos traen comida. Pasa gente que dice que escribe como Lispector o Roa Bastos. Y nos usaron el cuartito de guardado para cambiarse”.

Mientras tanto, en Eudeba cuentan que, por su perfil académico, “muchas veces la gente nos pregunta como si fuéramos el stand de información de la Feria del Libro”. Y ellos intentan ayudar y orientar. “La gente nos agradece la amabilidad y nosotros nos quedamos contentos. Nos encanta hablar de libros”, comenta Aníbal Barengo.

En el espacio que comparten las editoriales Iamiqué y Limonero, hay dos murales laterales que convocan a los visitantes a escribir, bajo la consigna “Libro que te quiero libro”. La respuesta fue tan masiva que ya cuesta distinguir las frases, entre letras apretadas, corazones, dibujos, nombres propios y cuentas de Instagram.

Sin embargo, dos comentarios logran resaltar: “Más tierno el libro…” y “Feria del Libro, qué bueno que volviste!!!”.

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