
La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial confirmó en su totalidad la sentencia que había condenado a una empresa de asistencia al viajero a indemnizar a dos personas adultas mayores por la cancelación de un viaje programado en un crucero por España. El fallo, de la Sala C, aborda la negativa de la aseguradora a cubrir los gastos tras rechazar la cobertura por supuesta enfermedad preexistente.
El conflicto comenzó cuando los reclamantes, de 78 y 82 años de edad, contrataron un seguro de asistencia al viajero para celebrar su aniversario de casados en un crucero en Barcelona. Días antes del embarque, uno de ellos sufrió un cuadro lumbociático que le impidió viajar. Al solicitar la cobertura por cancelación, la compañía rechazó el pedido invocando una enfermedad preexistente.
PUBLICIDAD
Durante el proceso judicial, los demandantes sostuvieron que la empresa prestadora del servicio se vinculaba con ellos desde hacía una década y que habían contratado la cobertura en calidad de consumidores hipervulnerables, en razón de sus edades. En su presentación, indicaron que la cláusula que habilitaba a la aseguradora a rechazar cualquier siniestro por motivo de enfermedad previa era abusiva y desnaturalizaba el contrato.

La demanda incluyó la solicitud de nulidad de las cláusulas objetadas y una indemnización que contemplaba daño emergente, daño moral y daño punitivo. La aseguradora, en tanto, negó los hechos y afirmó que existía una patología previa, apoyándose en antecedentes médicos de un viaje anterior de los reclamantes a Estados Unidos.
PUBLICIDAD
El fallo de primera instancia hizo lugar parcialmente a la demanda. Según consta en la sentencia, el vínculo entre las partes fue considerado una relación de consumo y los reclamantes fueron encuadrados como personas de especial vulnerabilidad. El juez determinó que la aseguradora no pudo demostrar la configuración de una enfermedad preexistente y que, como especialista en ese tipo de contratos, debía haber producido prueba suficiente para sustentar su rechazo.
El magistrado también señaló que la empresa incumplió con los términos de la cláusula contractual al no aportar un informe médico que avalara la exclusión de cobertura. Además, evaluó que la definición contractual de “enfermedad preexistente” era tan amplia que limitaba de manera excesiva los derechos de los consumidores.
PUBLICIDAD

La sentencia ordenó el pago de U$S12.000 como daño emergente, el límite de cobertura pactado, con intereses del 7% anual, además de $400.000 en concepto de daño moral. El reclamo por daño punitivo fue rechazado. La aseguradora apeló la decisión, cuestionando la responsabilidad atribuida, la moneda de pago y la procedencia del daño moral. Los demandantes también recurrieron por la negativa al daño punitivo.
La Cámara Comercial confirmó la sentencia. En su análisis, el tribunal señaló que no estaba en discusión la existencia del seguro ni el hecho de que el viaje se canceló por motivos médicos. Tampoco hubo controversia sobre el rechazo de la cobertura por parte de la aseguradora.
PUBLICIDAD
El fallo de apelaciones remarcó que la empresa no produjo prueba alguna para demostrar que se trató de una enfermedad preexistente. Destacó que la carga de la prueba recae sobre quien alega la existencia de una causal de exclusión y que el certificado médico presentado por los reclamantes solo daba cuenta del cuadro agudo que motivó la cancelación, sin certificar la existencia previa de la dolencia.

El tribunal consideró relevante que la aseguradora no cumplió con las obligaciones de información y advertencia que impone la normativa de defensa del consumidor, en especial cuando se trata de personas adultas mayores, conforme la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
PUBLICIDAD
La Cámara evaluó que la definición de “enfermedad preexistente” incluida en el contrato era lo suficientemente amplia como para acotar de manera irrazonable la cobertura y desnaturalizar el objeto del seguro. En palabras del fallo, cualquier manifestación de salud podría ser atribuida a una afección remota, incluso curada o desconocida al momento de la contratación.
Respecto del pago en moneda extranjera, la aseguradora planteó que los pagos debían realizarse en pesos argentinos, conforme la cotización oficial. El tribunal descartó este agravio por no haber sido materia de debate en la instancia anterior y mantuvo el monto en dólares estadounidenses, como había sido fijado originalmente en el contrato.
PUBLICIDAD

Sobre el daño moral, la Cámara sostuvo que existieron elementos ciertos que permitieron inferir el sufrimiento anímico de los reclamantes, quienes debieron afrontar los gastos del viaje cancelado y gestionar el reintegro ante la negativa de la aseguradora, además de verse sometidos a la incertidumbre del proceso judicial. El tribunal consideró adecuado el monto fijado y rechazó el reclamo de la aseguradora para reducirlo.
Con relación al daño punitivo, la resolución reiteró que el mero incumplimiento contractual no habilita su concesión. Para que proceda, se requiere, además, que se demuestre un accionar doloso, un enriquecimiento indebido o un grave menosprecio por los derechos de los consumidores, extremos que, según el tribunal, no se verificaron en este caso.
PUBLICIDAD
La sentencia concluyó con la confirmación total del fallo de primera instancia y la imposición de costas a la aseguradora, tanto en el proceso principal como en la apelación. El tribunal fundamentó su decisión en la protección especial que merece el consumidor adulto mayor y en la obligación de las empresas de informar y advertir de modo suficiente sobre las condiciones y exclusiones de los contratos de adhesión.

El fallo refuerza la posición de los consumidores hipervulnerables en el acceso a servicios financieros y de seguros, subrayando la importancia de la información clara y la prohibición de cláusulas contractuales que restrinjan derechos de manera irrazonable.
PUBLICIDAD
En el texto de la resolución, se indicó que la empresa demandada no demostró haber adoptado recaudos para informar adecuadamente sobre la operatividad de la cobertura ni sobre la existencia de exclusiones, lo cual resultó determinante para la desestimación de sus agravios.
La Cámara también dejó asentado que la protección de los consumidores se logra garantizando un nivel de información suficiente que permita tomar decisiones conscientes y ajustadas a sus intereses, especialmente en el caso de adultos mayores.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cayó por una baldosa rota en la estación Caballito y la Justicia ordenó una indemnización de $15 millones
Una pasajera sufrió graves lesiones físicas y psíquicas tras un accidente dentro de la estación. La empresa ferroviaria intentó eludir la responsabilidad alegando una supuesta negligencia de la propia usuaria, pero la Cámara Civil rechazó ese planteo, confirmó la condena y elevó el monto del resarcimiento económico

La colocación de un DIU a una joven de 22 años terminó en cirugía de urgencia y condena por mala praxis
El procedimiento, que debía ser de rutina, derivó en una intervención quirúrgica de emergencia. Un tribunal acreditó la responsabilidad profesional en el hecho y las secuelas físicas y psíquicas sufridas por la paciente

Dos hombres pagaron un tratamiento de depilación definitiva, no funcionó y la Justicia ordenó indemnizarlos
La demanda fue presentada contra dos empresas tras completar un tratamiento que prometía resultados permanentes, pero no arrojó los resultados esperados. Aunque en primera instancia habían perdido el caso, la Cámara Comercial revocó el fallo y ordenó una reparación integral a los afectados

La muerte de un ciclista 79 años: sobreseyeron por homicidio a los acusados y solo les imputarán el robo
El reconocido deportista de Mar de Plata Oscar González Oronó murió en octubre pasado. Fue asaltado en su comercio y murió días después. En qué se basó su decisión de la Justicia

Confirmaron el cierre de una causa contra empleados del Hospital Garrahan por disturbios en una protesta salarial
Las autoridades del centro de salud habían denunciado a trabajadores y dirigentes sindicales que tomaron las oficinas de la dirección durante una manifestación en octubre de 2025



