La escuela es la segunda de bachillerato técnico más importante en América. Foto: Patricia Juárez
La escuela es la segunda de bachillerato técnico más importante en América. Foto: Patricia Juárez

Son muchos los monumentos o lugares que llevan el nombre de alguien que marca un momento en la historia o que se convirtió en emblema por alguna razón, pero a veces no se conoce la historia que hay detrás.

Este es el caso de la Escuela Técnica Roberto Rocca, la institución de robótica más grande de Latam que lleva el nombre de uno de los co-fundadores de la Organización Techint -junto con su padre, Agostino Rocca-, orientada originalmente a la siderurgia, la ingeniería y la construcción.

Roberto nació en Milán, Italia, el 22 de febrero de 1922 y  a través de su carrera se convirtió en un prominente empresario italiano, nacionalizado argentino. Obtuvo su título en el politécnico de Italia y luego un doctorado en Metalurgia en 1950 en el Massachusetts Institute of Technology.

Pero su importancia, en este caso, no recae en la fundación de la empresa, sino en sus valores y convicciones que llevaron a que haga grandes aportes para la comunidad educativa, razón por la cual la Escuela Técnica Roberto Rocca -institución que se destaca en la robótica y la electromecánica-fue nombrada en su honor.

Roberto siempre puso de manifiesto una profunda conciencia de la responsabilidad social de los empresarios, considerando que la empresa tiene un rol central en la creación y transferencia de riqueza hacia la comunidad que la sostiene.

En la década de 1980 impulsó un gran crecimiento de la actividad industrial de Techint con un ciclo de inversiones en las plantas, en tecnología y en investigación

Además de ser reconocido por su idoneidad profesional y su amplia cultura general y humanismo, fue galardonado con el 'Willy Korf Award', máximo reconocimiento mundial para los empresarios siderúrgicos. Con anterioridad había recibido en la Argentina el Premio Konex -1988- y el Konex de Brillante -1998-.

Una vista del atardecer desde la Escuela Técnica Roberto Rocca. Foto: Juan Vicente Manrique.
Una vista del atardecer desde la Escuela Técnica Roberto Rocca. Foto: Juan Vicente Manrique.

El legado cuenta que en sus actos infundía calidez humana y valoraba la sencillez de los pequeños gestos. Su estilo de conducción, además de privilegiar el consenso, alentaba a los hombres de acción y daba espacios a las generaciones jóvenes con anhelos de realización.

También, era un profundo creyente de que cada hombre da lo mejor de sí mismo cuando actúa con pasión en la realización de sus proyectos. Ejemplos abundan en la Escuela Técnica Roberto Rocca, ubicada en el municipio de Pesquería, en el estado de Nuevo León.

La historia de Victor

"Cuando sea profesional quiero regresar y dar clases, devolver algo de lo mucho que me dieron", expresa Víctor, alumno de la primera generación de la Escuela Técnica Roberto Rocca.

En punto de las 5 de la mañana Víctor Abundio Carranza empieza su día. Él es alumno de la Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR).

Se despierta, alista y sale de su casa para llegar a su escuela a las 7 a.m. aproximadamente. El trayecto dura alrededor de 40 minutos, a veces más si hay tráfico, pero él prefiere llegar con tiempo para poder tomar el desayuno que les brinda la escuela antes de iniciar sus clases.

Víctor tiene 17 años y está por terminar su bachillerato técnico con especialidad en Mecatrónica, él es parte de la primera generación en graduarse de la Roberto Rocca, cuenta con emoción.

Cuando estaba por terminar la secundaria, él y su familia habían pensado ya en otras opciones para que continuara sus estudios, sin embargo, en el momento en que Víctor supo de la Escuela Técnica Roberto Rocca, todos sus esfuerzos se abocaron para poder ser alumno de este bachillerato.

Sabía que no iba a ser fácil. "Muchos (jóvenes) al igual que yo, al conocer lo que te ofrecía la escuela: computadora, becas, transporte, libros, equipo de seguridad, comidas, pues también se emocionaron, también se querían quedar. Y luego al ver los talleres y laboratorios, el equipo que tenían y todo, pues si te querías quedar. En las otras escuelas que había considerado, tienes que compartir material o luego no hay herramientas", platica Víctor.

La Escuela Técnica Roberto Rocca es una moderna institución académica de nivel medio superior, que cuenta con instalaciones de primer nivel. Tiene 12 aulas con red inalámbrica, biblioteca con acervo físico y digital, un gimnasio con opción a sala de usos múltiples, comedor con servicio de catering, auditorio y laboratorios equipados con herramientas y maquinaría de alta tecnología.

La ETRRR se fundó hace tres años en una de las comunidades más marginadas del estado de Nuevo León, con un plan de estudios vanguardista centrado en el aprendizaje, busca que sus egresados sean capaces de afrontar todos los retos, no solo académicos o laborales.

Víctor lo sabe bien. Luego de realizar grandes esfuerzos y lograr ingresar a la Roberto Rocca, en la especialidad que él quería, y sentirse afortunado; vino un golpe muy duro para él y su familia: el fallecimiento de su padre.

"El era muy platicador, siempre platicaba y platicaba, mi familia sinceramente no tiene un respaldo académico, ni mi papá ni mi mamá terminaron la prepa, por eso (mi padre) siempre me decía, usted estudie hijo, para que no sufra como yo, estúdiele. Pero cuando murió fue muy fuerte para mi, pensé en dejar de estudiar. Mi papá era quien se hacía responsable de todos los gastos de la casa y cuando se murió yo tenía que trabajar", cuenta Víctor a veces con una sonrisa, a veces con seriedad cuando se acuerda de los momentos difíciles.

Víctor agradece a todas la personas que lo apoyaron en los tiempos más duros: familiares, amigos, a su padre que le enseñó a manejar desde los 13 hasta que aprendió a conducir un trailer y con eso pudo dar dinero a su familia; también a sus maestros, amigos, director y trabajadores de la Roberto Rocca quienes lo apoyaron y estuvieron para él.

"Al principio fue muy difícil empezar a solventar la familia porque yo me quedaba sin dinero, sin nada sin nada, sin nada".

Ahora divide su tiempo entre familia, escuela, prácticas profesionales y trabajo. Por la mañana acude a clases, por la tarde va a sus prácticas que realiza en una compañía, en donde le asignaron el rol de supervisor de un grupo de trabajadores, y los fines de semana trabaja. Víctor se siente contento así, pues ayuda a su familia y siguió estudiando como quería su papá.

Las prácticas que realizan tienen remuneración económica, con eso y lo que gana los fines de semana ha sacado sus estudios y a su familia adelante.

Pero también se da tiempo para ayudar a su comunidad, es parte de los valores que aprenden en la ETRR. " Ahorita estoy trabajando con unos compañeros, estamos buscando dar asesorías, apoyo a los planteles de secundaria con la finalidad de que terminen la secundaria y sigan estudiando, motivarlos".

Al recordar los años transcurridos desde que llegó a la Roberto Rocca y su próxima graduación, sonríe y sin dudarlo suelta: "Estoy sumamente agradecido por todos los privilegios que tuve estando aquí, espero algún día venir a dar clases aquí, plantar una semilla en los alumnos y que esto sea un ciclo infinito, poder dar lo mismo que me dieron mis maestros, amigos, toda toda la gente que está aquí, que se haga como un ciclo infinito y mantener el gran nivel.

Víctor planea seguir estudiando y trabajando. Terminar su ingeniería, hacer maestrías, doctorados y regresar a ser maestro de la Escuela Técnica Roberto Rocca.."Cuando sea profesionista quiero regresar y dar clases, devolver algo de lo mucho que me dieron", dice con una sonrisa.