Este miércoles 17 de Octubre se cumplen 73 años del nacimiento del movimiento que supo interpretar la necesidad de los más humildes. 73 años de peronismo, el que priorizó el amor del pueblo por sobre las finanzas para que ese pueblo progrese. ¿Qué tendrá que ver la suba del gas con aquel día histórico en el que la gente humilde metió las patas en la fuente de Plaza de Mayo? Mucho más de lo que uno cree, puesto que aquel 17 de octubre de 1945 dio comienzo a una serie de medidas que nos empobrecieron conceptualmente más allá de las crisis que se sucedieron por ese deseo irrefrenable que tiene el peronismo de ser venerado a como dé lugar. Gastar más de lo que se recauda es la clave de las doctrinas populistas. Tanto la fascista de Perón, como la sanguinaria de Fidel, la expropiadora del chavismo, la de tinte sindical que propuso Lula, la de barricada Kirchnerista o el populismo de ultraderecha, militarizado y misógino como el que le ofrece Jair Bolsonaro al electorado brasileño.

Somos un país de contrastes. Aquel 17 de Octubre los trabajadores fueron en tranvías bajo la atenta mirada del líder y del cartel de la bebida del imperio. “Todo bien con Perón, Lorenzo Miguel y Hugo del Carril, pero si nos tocan la Coca-Cola se pudre todo”, dijo el que iba en el techo.
Somos un país de contrastes. Aquel 17 de Octubre los trabajadores fueron en tranvías bajo la atenta mirada del líder y del cartel de la bebida del imperio. “Todo bien con Perón, Lorenzo Miguel y Hugo del Carril, pero si nos tocan la Coca-Cola se pudre todo”, dijo el que iba en el techo.

La relación estrecha que supo alimentar Perón con los sindicatos fue la clave de su éxito, quienes vieron hecha realidad leyes largamente postergadas para hacer valer los derechos de los trabajadores que tanto aman (risas de fondo). Esto no sólo le generó una profunda enemistad con la oligarquía, aquella gente nacida en cuna de oro que disfruta ver sufrir a la gente pobre, sino que sentó las bases de la destrucción de uno de los países más ricos del mundo en cómodas cuotas: revoleo de bicicletas, pan dulces y sidras, emisión de billetes sin respaldo, clientelismo en los barrios más humildes a cambio de sueños que nunca llegaron, movilización de masas a cambio de viviendas, dinero o planes sociales. Si a esto le sumamos el desespero de la clase trabajadora por la moneda de un país que le enseñaron a odiar, emerge una Argentina que podría haber sido como Australia, Singapur o Canadá y en su lugar mutó en algo llamado Peronia.

El 17 de octubre de 1945 Perón salió al balcón a hablarle a una multitud que se instaló en Plaza de Mayo desde temprano, exigiendo la liberación de su conductor. Allí nació la más bella historia de amor entre un líder y su pueblo que se llevó al cine con el título de “Alí Babá y los 40 ladrones”.
El 17 de octubre de 1945 Perón salió al balcón a hablarle a una multitud que se instaló en Plaza de Mayo desde temprano, exigiendo la liberación de su conductor. Allí nació la más bella historia de amor entre un líder y su pueblo que se llevó al cine con el título de “Alí Babá y los 40 ladrones”.

"Perón tuvo claro desde el principio que si se sacrificaba un poco por el pueblo, se ganaría el amor eterno de las masas que nunca habrían de traicionarlo", cuenta un señor muy entrado en años mientras le da de comer a las palomas en la misma Plaza de Mayo que vio nacer este fenómeno social. El anciano recuerda con suma lucidez que el entonces Coronel Perón dijo ante esta misma plaza que estallaba de trabajadores algo así como: "Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre". Mientras juega con unas migas de pan, se le acerca una paloma que parece conocerlo, entonces lanza un frase un tanto fuerte: "Sólo un demagogo serial podía mostrarse como uno más de ellos y abrazarlos con el amor de una madre judía. Es que Perón entendió desde un principio que el argentino esperaba al Mesías y no tuvo el menor reparo en asumirse como tal". Luego de la Creamfields del asalariado, les pidió que retornaran a sus trabajos en paz y ahí mismo se convirtió en el candidato natural a Presidente, dejando dividida a la sociedad argentina hasta el día de hoy.

“Parece que 73 años después vamos a tener un presidente no peronista que termine por primera vez su mandato, acompañado de una vicepresidente virtual llamada Elisa Carrió, quien detesta al peronismo tanto como Churchill y Borges. O tal vez más”, acota el anciano de las palomas.
“Parece que 73 años después vamos a tener un presidente no peronista que termine por primera vez su mandato, acompañado de una vicepresidente virtual llamada Elisa Carrió, quien detesta al peronismo tanto como Churchill y Borges. O tal vez más”, acota el anciano de las palomas.

En este contexto, intentemos entender qué significa gobernar este bendito país en la actualidad, bajo la atenta mirada de bisabuelos, abuelos, padres, hijos y nietos de peronistas que, a esta altura, no saben realmente el significado del peronismo, pero -como es lo único que conocieron- piensan que es lo normal. No importa si Mauricio Macri gobierna bien o gobierna mal. Macri es otro oligarca que no le permite al descamisado ser feliz. Macri es el imperialista que se codea con el poder y siente repulsión por esos "cabecitas negras" que meten las patas sucias en la fuente de Plaza de Mayo del 2018. Lo que deberíamos recordarle a estas generaciones de personas que viven atrapadas en un eterno síndrome de Estocolmo es que, desde el 17 de Octubre de 1945 a hoy, irrumpieron la televisión, internet, las redes sociales, Netflix, los medios online que llegan a millones de personas que se enteran de todo en tiempo real desde smartphones que usan para grabar a un sindicalista viajando en Primera Clase rumbo a Miami. O sea, cambió la humanidad entera menos el peronismo.

La semana estuvo signada por la autorización del Gobierno para que las distribuidoras cobren en 24 cuotas un extra para compensarlas por el salto del dólar de las últimas semanas. Algo absurdo, por cierto. No por las cuotas, ni por haber dado marcha atrás por enésima vez, sino por el hecho de que empresas millonarias se beneficien mientras la gente la está pasando mal. No sabemos si fue el espíritu de Aranguren que se apropió de Iguacel o la absoluta falta de tacto de un gobierno que debería saber que las reglas de juego deben ser las mismas para quienes vivimos o aquellos que deciden invertir acá. Si el país depreció su moneda en casi un 100% o nos jodemos todos o no se jode nadie. Pero unos sí y otros no, es incomprensible. Tan absurdo como la ex Presidenta, convencida de que todo pasa por ella. "No se crea el centro del Universo, señora. Usted no es el fusible que utiliza el gobierno para tapar sus errores. La Justicia la tiene acorralada por otros temas mucho peores que la suba del gas en cómodas cuotas. Usted, como la mayoría de sus funcionarios, son amigos de lo ajeno y eso en algún momento se paga", comenta el octagenario que alimenta a las palomas a diario.

Buenos Aires fue sede de la primera ceremonia de apertura olímpica en la historia que se haya realizado en la vía pública. “Un evento peronista” le comentó un diariero de la 9 de Julio a un transeunte. “Peronista de Alvaro Alsogaray” le contestó una señora al pasar.
Buenos Aires fue sede de la primera ceremonia de apertura olímpica en la historia que se haya realizado en la vía pública. “Un evento peronista” le comentó un diariero de la 9 de Julio a un transeunte. “Peronista de Alvaro Alsogaray” le contestó una señora al pasar.

La mejor muestra de que podemos ser un país serio y organizado de cara al mundo, son los Juegos Olímpicos de la Juventud que tuvieron su puntapié inicial en la Ciudad de Buenos Aires esta misma semana, ante cientos de miles de personas que se acercaron al Obelisco para presenciar la primera ceremonia de apertura gratuita y fuera de un estadio en la historia del Olimpismo. Mientras el mundo admiraba un despliegue nunca visto en las calles, la lucha en el barro se daba en la red del pajarito, donde el kirchnerismo crocante no escatimó en insultos hacia Matías Martín y la compañía teatral Fuerza Bruta por haber sido parte de un "show macrista".

En el discurso de apertura, el Presidente aseguró que ante las tensiones que atraviesa el mundo "los deportes tienen un poder especial para construir puentes". Le estaría hablando al resto del planeta, porque acá estamos para cosas mucho más importantes. Como, por ejemplo, pagar este miércoles 17 de Octubre la cuota número 73 del plan que lo destruyó todo. Esperemos que, el año que viene, sea la última.