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El portaaviones nuclear George Washington ya está en Medio Oriente para actuar en la zona de operaciones de EEUU contra Irán

El buque nuclear se ubicó en el mar Arábigo como parte del bloqueo naval a los puertos persas. Reemplaza al USS Lincoln, que pasó más de seis meses en la misión, un récord de despliegue continuo de la Marina de Estados Unidos

El portaaviones nuclear USS George Washington, de la clase Nimitz, atraviesa el estrecho de Malaca en su despliegue desde Japón hacia Medio Oriente (U.S. Navy/Anthony Vilardi/REUTERS)
El portaaviones nuclear USS George Washington, de la clase Nimitz, atraviesa el estrecho de Malaca en su despliegue desde Japón hacia Medio Oriente (U.S. Navy/Anthony Vilardi/REUTERS)
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El portaaviones USS George Washington y su grupo de ataque ya se encuentran en Medio Oriente para relevar al USS Abraham Lincoln tras un despliegue de más de seis meses, confirmó este jueves el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).

“El grupo de combate del portaaviones George Washington opera en Oriente Medio durante un despliegue programado, tras haber llegado ayer a la zona de operaciones del Centcom”, informó el mando militar estadounidense en X, junto a una imagen de los tripulantes trabajando en la cubierta de vuelo mientras el navío se desplazaba por el mar Arábigo.

Ambos son portaaviones de propulsión nuclear de la clase Nimitz. El relevo llega después de que el Abraham Lincoln batiera un récord histórico de la Marina estadounidense: más de 260 días desplegado de forma continua en Medio Oriente, sin cumplir el ciclo habitual de regreso a puerto, descanso y recuperación de su tripulación, de casi 5.000 personas.

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Relevo adelantado por Trump

Un marino dirige un helicóptero en la cubierta del USS Abraham Lincoln durante un reabastecimiento en altamar, tras más de 260 días de despliegue continuo sin tocar puerto (U.S. Navy/REUTERS)
Un marino dirige un helicóptero en la cubierta del USS Abraham Lincoln durante un reabastecimiento en altamar, tras más de 260 días de despliegue continuo sin tocar puerto (U.S. Navy/REUTERS)

El presidente Donald Trump había confirmado la semana pasada el envío del nuevo buque en sustitución del Lincoln, después de que salieran a la luz denuncias de familiares de los marinos sobre escasez de suministros, contaminación del agua y un deterioro generalizado de la salud mental de la tripulación. Senadores demócratas reclamaron explicaciones sobre reportes que apuntan a que varios tripulantes intentaron arrojarse por la borda.

Trump, sin embargo, restó importancia a las denuncias. El lunes reprendió a una corresponsal de CNN por su cobertura del prolongado despliegue del portaaviones en el estrecho de Ormuz, calificándola de “información falsa”.

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“He estado en barcos que llevan mucho más tiempo en alta mar. Y conozco gente en el Lincoln; dicen que está impecablemente mantenido y muy bien cuidado”, aseguró el mandatario, y agregó que en otros años había estado en la zona “durante mucho más tiempo”.

El secretario de Defensa Pete Hegseth, por su parte, dijo que las informaciones sobre el portaaviones se “tergiversaron” y afirmó que el Pentágono se asegura “de que cada barco, cada tripulación y cada capitán dispongan de todo lo que pueda ofrecerles en todo momento”.

Un despliegue extendido por la guerra y la crisis de Ormuz

Un F/A-18E Super Hornet despega desde el USS Abraham Lincoln, cuyos aviones realizaron unos 10.000 despegues y desplegaron 680 toneladas de municiones desde febrero (U.S. Navy/REUTERS/Archivo)
Un F/A-18E Super Hornet despega desde el USS Abraham Lincoln, cuyos aviones realizaron unos 10.000 despegues y desplegaron 680 toneladas de municiones desde febrero (U.S. Navy/REUTERS/Archivo)

El USS Abraham Lincoln abandonó el puerto de San Diego en noviembre de 2025 y, tras atravesar el Pacífico, llegó al océano Índico a comienzos de este año. Desde entonces solo realizó dos paradas de aprovisionamiento muy breves, en Guam (diciembre de 2025) y Omán (julio de 2026).

Washington mantiene un bloqueo naval a las costas y puertos de Irán en el marco de la guerra que libra contra la república islámica desde hace casi seis meses, en medio de conversaciones de paz estancadas y el cierre del tráfico por el estrecho de Ormuz que Teherán mantiene como represalia.

Según explicó el analista Andrei Serbin Pont en Infobae EN VIVO, la extensión de la misión generó una presión extraordinaria tanto sobre el personal como sobre el material del buque: desde febrero, los aviones embarcados en el Lincoln realizaron unos 10.000 despegues y desplegaron alrededor de 680 toneladas de municiones. “Hay mucho estrés sobre las líneas logísticas, hay mucho estrés sobre el material en sí, que está sosteniendo operaciones en forma constante”, señaló el especialista.

Un relevo que llegó desde Japón

El USS George Washington se desplazó desde Japón hasta Medio Oriente para asumir la misión, un movimiento que expone el costo que tiene para Estados Unidos sostener la presión militar en la región: recursos navales destinados al Pacífico debieron reorientarse para cubrir una necesidad surgida en otro teatro de operaciones. Según Serbin Pont, es probable que en el corto plazo el nuevo portaaviones enfrente “un enorme esfuerzo” para sostener el alto nivel de intensidad de las operaciones en Medio Oriente.

La prolongación del despliegue del Lincoln también generó un efecto dominó sobre el resto de la flota estadounidense, al modificar el calendario de los buques que debían relevarlo y de aquellos que aguardaban sus propios períodos de mantenimiento y entrenamiento, un fenómeno que ya había afectado también al USS Gerald R. Ford en un despliegue igualmente extraordinario. Cuando el Lincoln finalmente abandone la zona de operaciones, su tripulación deberá recuperar el tiempo de descanso perdido.

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