7 de cada 10 adolescentes migrantes retornados en Honduras no estudian, pese a que la mayoría tiene una escuela cerca

Un informe de la OIM reveló una fuerte brecha entre la disponibilidad de centros educativos y la reincorporación escolar de niñas, niños y adolescentes que regresan al país. La falta de documentos, la nivelación académica y los costos aparecen como barreras decisivas

La OIM plantea que la reintegración requiere un seguimiento continuo en las comunidades y no solo la recepción inicial. EFE/ Gustavo Amador/Archivo
La OIM plantea que la reintegración requiere un seguimiento continuo en las comunidades y no solo la recepción inicial. EFE/ Gustavo Amador/Archivo
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Volver a Honduras no garantiza volver al aula. Entre los adolescentes migrantes retornados relevados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 74,1% aseguró que no estaba estudiando, aunque el 84,7% de sus cuidadores dijo tener un centro educativo a menos de 30 minutos de su hogar.

La contradicción expone uno de los principales desafíos de la reintegración de la niñez migrante en Honduras: la cercanía física de una escuela no necesariamente se traduce en acceso real, matrícula o permanencia.

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El estudio, elaborado durante el primer semestre de 2026, señala que el 68% de los adolescentes consultados tiene un interés alto o moderado en continuar o retomar sus estudios. Sin embargo, ese deseo convive con obstáculos concretos: problemas de documentación, necesidad de nivelación, falta de recursos familiares y dificultades de adaptación tras el retorno.

La investigación recoge además la mirada de instituciones y organizaciones locales, que advirtieron que los protocolos educativos existentes no siempre logran implementarse de manera efectiva en los territorios. Para muchos niños y adolescentes, tener derecho formal a la educación no alcanza si los trámites, los costos o las exigencias administrativas impiden el ingreso al sistema.

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El contexto económico profundiza el problema y es que los resultados revelan que, el 54% de los hogares de los menores retornados no tenía ingresos o sobrevivía con menos de 3.000 lempiras mensuales. En ese escenario, la prioridad más mencionada por los adolescentes fue recibir apoyo en economía y empleo, con el 81,2%, seguida por educación y formación, con el 56,2%.

Estados Unidos representó el origen del 86,3% de los deportados, con un 56,8% de regresos forzados por las autoridades migratorias.
OIM: El 28% de los adolescentes migrantes que retornan a Honduras contempla volver a migrar debido a la fragilidad del proceso de reintegración.

La OIM plantea que la reintegración no puede quedar reducida a la recepción inicial tras una deportación o un retorno voluntario. El desafío, sostiene el informe, es garantizar seguimiento sostenido para que los menores puedan volver a estudiar, acceder a protección y construir oportunidades en sus comunidades.

La encuesta incluyó 226 registros, entre entrevistas directas a adolescentes y respuestas de cuidadores. La organización aclara que se trata de una muestra no probabilística y que los resultados describen a la población relevada, sin representar estadísticamente a todos los niños, niñas y adolescentes retornados de Honduras.

Programa de educación en Honduras

Sobre el papel, Honduras cuenta con mecanismos para facilitar el regreso de los menores al sistema educativo. La Secretaría de Educación tiene un protocolo específico para la inserción y reinserción de niñas, niños y adolescentes migrantes retornados, que contempla tanto a quienes ya formaban parte del sistema como a quienes no habían ingresado a él.

El 68% de los jóvenes consultados por la OIM manifestó un interés alto o moderado en continuar sus estudios.. EFE/José Valle/Archivo
El 68% de los jóvenes consultados por la OIM manifestó un interés alto o moderado en continuar sus estudios.. EFE/José Valle/Archivo

Honduras cuenta con mecanismos específicos para facilitar la inserción y reinserción educativa de niñas, niños y adolescentes migrantes retornados. La Secretaría de Educación dispone de un protocolo que contempla tanto a quienes ya formaban parte del sistema educativo como a quienes no habían ingresado a él, mediante la evaluación de competencias adquiridas, la reconstrucción del historial académico y orientaciones para docentes y autoridades de los centros escolares.

En 2026, la institución, junto con la Asociación de Municipios de Honduras y Unicef, impulsó además el programa Municipios Campeones por la Educación, orientado a ampliar la matrícula y fortalecer la permanencia escolar desde los territorios.

Estas medidas buscan facilitar el ingreso o reingreso de los menores a las aulas y reducir las barreras administrativas, pero los datos de la OIM dejan planteada una brecha: tener una escuela cerca y contar con mecanismos para matricularse no necesariamente significa que un adolescente retornado pueda volver al aula y permanecer en ella.

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