“Me la mataron, era una niña”: El dolor de un padre hondureño tras confirmarse que restos óseos corresponden a su hija

Las autoridades forenses confirmaron que la osamenta localizada en la colonia Nuevos Horizontes pertenece a la hondureña Yorleni Alas, poniendo fin a la incertidumbre sobre su paradero

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Yorleni Alas, de 18 años, desapareció la madrugada del 4 de mayo de 2026 en Puerto Cortés tras salir de su jornada laboral (Cortesía El Heraldo).
Yorleni Alas, de 18 años, desapareció la madrugada del 4 de mayo de 2026 en Puerto Cortés tras salir de su jornada laboral (Cortesía El Heraldo).

Tras más de 40 días de angustia, incertidumbre, desesperación y protestas, la Dirección de Medicina Forense confirmó el pasado martes 23 de junio que los restos óseos encontrados en Puerto Cortés corresponden a la joven Yorleni Alas, de 18 años.

El anuncio oficial fue recibido por sus familiares luego de analizar el perfil genético de la osamenta localizada el 13 de mayo. Aunque el dictamen científico cierra un doloroso ciclo de incertidumbre sobre el paradero de la joven, abre de inmediato una nueva etapa para sus seres queridos: la batalla legal por obtener justicia plena y evitar que el crimen quede en la impunidad.

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Visiblemente conmovido, Don Noé, padre de Yorleni, brindó declaraciones tras confirmarse la trágica noticia. “Ya está confirmado. Gracias a Dios ya tenemos lo que pedíamos, que era saber la verdad. Ahora lo que pedimos es justicia para los hechos, que esto no se quede así”, expresó con profunda tristeza.

El padre detalló que, si bien al inicio se detuvo provisionalmente a un joven, este fue liberado por falta de pruebas contundentes, quedando sujeto únicamente a medidas cautelares. Don Noé señaló que la familia mantiene una postura prudente frente a las investigaciones policiales. “Nosotros nunca hemos dicho que él es el culpable, solamente es un supuesto sospechoso. Dejamos el caso en manos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), ellos saben su trabajo y manejan pruebas confidenciales”, puntualizó.

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Asimismo, reafirmó su compromiso de no descansar hasta que el verdadero autor material pague por el crimen: “Nosotros vamos a seguir adelante. Aquí no vamos a dejar nada impune”.

Tras más de 40 días de incertidumbre, exámenes de ADN confirman que la osamenta encontrada corresponde a Yorleny Alas, la joven de 18 años desaparecida en Puerto Cortés. Su padre, en medio del dolor, exige justicia a las autoridades.

El fatídico 4 de mayo: Una desaparición marcada por el horror

Los hechos que desencadenaron esta tragedia comenzaron la madrugada del lunes 4 de mayo de 2026. Alas caminaba junto a su hermana por el sector de la playa municipal en Puerto Cortés tras finalizar su jornada laboral. Agotadas por el turno nocturno y ante la falta de transporte convencional, las jóvenes buscaban una alternativa para retornar a su hogar.

Fue en ese momento cuando un motociclista desconocido se aproximó y les ofreció trasladarlas a cambio de un pago de 150 lempiras. Ante la vulnerabilidad de la hora, las hermanas abordaron la motocicleta. El trayecto se desvió hacia el horror. En un tramo del camino, el viaje se fracturó en violencia. La hermana de Yorleni logró sobrevivir, pero fue víctima de abuso sexual y posteriormente abandonada en la penumbra. En medio del trauma, perdió el rastro de Yorleni, quien desapareció junto al agresor.

A partir de esa madrugada, la familia Alas inició un doloroso conteo de horas vacías. La búsqueda dio un giro crítico el 13 de mayo, cuando las autoridades localizaron una osamenta humana en la colonia Nuevos Horizontes, en Puerto Cortés. Aunque los indicios físicos daban fuertes sospechas, los forenses informaron inicialmente a la familia que los resultados de ADN tardarían entre tres y cinco meses debido a los procesos institucionales.

Esta proyección generó indignación, provocando intensas manifestaciones por parte de familiares y vecinos de la comunidad de Campana. La presión social surtió efecto: Medicina Forense agilizó las pruebas científicas para entregar una respuesta definitiva este 23 de junio. No obstante, para los padres, el veredicto científico ratificó lo que ya sabían. Gracias a detalles específicos como una pulsera y una colita para el cabello adheridas a los restos, los progenitores guardaban plena certeza sobre la identidad de su hija.

Con la confirmación de las pruebas de ADN, la familia Alas podrá despedir dignamente a la menor, a quien su padre recuerda como "su niña".
Con la confirmación de las pruebas de ADN, la familia Alas podrá despedir dignamente a la menor, a quien su padre recuerda como "su niña".

Con la certeza científica en sus manos, la prioridad inmediata de la familia Alas es recibir los restos óseos por parte de las autoridades correspondientes para trasladarlos a su casa en Puerto Cortés.

Los seres queridos de la joven se preparan para el doloroso proceso de velar lo que quedó de ella y brindarle una cristiana sepultura, un acto sagrado que al menos les permitirá despedirla con la dignidad que le fue arrebatada y encontrar un espacio de paz espiritual en medio de tanto sufrimiento.

Sin embargo, los actos fúnebres no significan el fin de su lucha. Los padres y la comunidad han sido enfáticos en que no se darán por vencidos ni permitirán que el caso caiga en el olvido o la impunidad. Exigen que la DPI y los entes de investigación continúen trabajando arduamente hasta capturar, procesar y castigar con todo el peso de la ley al verdadero criminal.

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