
Las investigaciones sobre el asesinato de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) en la aldea de Corinto, municipio de Omoa, Cortés, continúan revelando nuevos hallazgos que incrementan las dudas sobre lo ocurrido durante el operativo policial ejecutado en la zona norte de Honduras.
De acuerdo con los primeros informes periciales, las autoridades forenses encontraron indicios que apuntan a una posible manipulación de la escena del crimen posterior al ataque armado en el que perdieron la vida los agentes policiales.
Las evidencias recolectadas por especialistas indican que el enfrentamiento más intenso se registró dentro de una de las habitaciones de la vivienda donde se desarrollaba el operativo.
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Sin embargo, los peritos detectaron en los pasillos del inmueble diversas marcas y rastros compatibles con el arrastre de uno o varios cuerpos, situación que ha fortalecido la hipótesis de que los responsables del ataque permanecieron suficiente tiempo en el lugar para intervenir la escena e intentar alterar o eliminar pruebas.
“Existen claros indicios de manipulación de la escena, lo que complica la reconstrucción exacta de los acontecimientos”, señalaron fuentes cercanas al proceso investigativo.

Las autoridades consideran que estos hallazgos podrían ser claves para determinar cómo ocurrieron exactamente los hechos y establecer las responsabilidades correspondientes dentro del caso.
Otro elemento que ha llamado la atención de los investigadores es que los cuerpos de los agentes no fueron encontrados en el sitio exacto donde se produjo la balacera principal.
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De acuerdo con los informes preliminares, uno de los policías fue localizado a varios cientos de metros de la vivienda intervenida, mientras que los demás cuerpos aparecieron en sectores aún más alejados del lugar donde se desarrolló el enfrentamiento.
Para los investigadores, esa situación refuerza la hipótesis de que existió un traslado intencional posterior al ataque.
Los especialistas analizan actualmente si los cuerpos fueron movilizados para dificultar el trabajo de los equipos forenses y obstaculizar la reconstrucción cronológica de los hechos.
La escena permanece bajo resguardo policial mientras continúan las diligencias técnicas y el levantamiento de nuevas evidencias en el sector de Corinto.

Equipos especializados de Medicina Forense, agentes de investigación y unidades de inteligencia mantienen un fuerte despliegue operativo en la zona, considerada de alta peligrosidad debido a la presencia de estructuras criminales.
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Las autoridades también desarrollan análisis balísticos, inspecciones de armas y revisión de posibles rastros biológicos encontrados dentro y fuera de la vivienda donde ocurrió el enfrentamiento.
Mientras avanzan las investigaciones, dos civiles que también murieron durante el incidente permanecen en la morgue del Ministerio Público a la espera de ser identificados oficialmente por sus familiares.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado detalles sobre la identidad de estas personas ni sobre el posible rol que habrían tenido durante el ataque armado.
El caso continúa bajo estricta reserva mientras las instituciones de seguridad analizan múltiples líneas de investigación relacionadas con el crimen.
La muerte de los agentes ha provocado conmoción dentro de la Policía Nacional y generado preocupación en distintos sectores del país debido a las circunstancias violentas y confusas que rodean el operativo.
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En las últimas horas, las investigaciones también han revelado presuntas irregularidades relacionadas con la planificación del operativo.
Autoridades policiales confirmaron recientemente la suspensión de la cúpula de la DIPAMPCO mientras avanzan las indagaciones sobre posibles fallas en la cadena de mando y protocolos de seguridad.
Además, trascendió que la operación inicialmente estaba relacionada con labores de vigilancia vinculadas a delitos de droga en el departamento de Colón y no específicamente en Corinto, Omoa.
Asimismo, se realizan entrevistas a pobladores, análisis de comunicaciones y revisiones de cámaras de vigilancia con el objetivo de reconstruir completamente los movimientos previos y posteriores al enfrentamiento.
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También ha generado preocupación sobre la capacidad operativa de los cuerpos policiales y la necesidad de fortalecer los protocolos de inteligencia y seguridad en misiones de alto riesgo.
Mientras tanto, familiares de los agentes fallecidos continúan exigiendo justicia y el esclarecimiento total de uno de los ataques más violentos registrados recientemente contra miembros de la Policía Nacional de Honduras.
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