Bolivia anuncia el cierre de su embajada en Irán

El canciller Fernando Aramayo informó que cerrará la misión diplomática en Teherán y que por ahora mantiene solo un Encargado de Negocios que trabaja desde Turquía

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Vista aérea de un edificio gubernamental de esquina color crema y amarillo con detalles arquitectónicos clásicos, banderas en el balcón superior y grandes ventanas
Vista de la Cancillería de Bolivia en la plaza Murillo, La Paz.

El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, anunció el cierre de la embajada de su país en Irán, en el marco de la nueva política exterior que impulsa el Gobierno de Rodrigo Paz.

El jefe de la diplomacia boliviana explicó que el cierre de la misión en Teherán está en marcha y que la relación bilateral se está atendiendo desde Turquía mediante un encargado de negocios. “Ya se está operando el cierre en Irán; solamente tenemos un encargado de negocios que funciona desde Turquía; no tenemos ningún personal diplomático en Irán”, informó Aramayo en una entrevista radial con Maggy Talavera.

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En las últimas dos décadas, durante los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS) con Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025). Irán fue uno de los aliados estratégicos de Bolivia.

Ambos países establecieron relaciones diplomáticas en 2007, en las gestiones de Morales y Mahmud Ahmadinejad (2005-2013), y tres años más tarde designaron embajadores en sus capitales administrativas. El boliviano Jorge Miranda y el iraní Alireza Ghezili fueron los primeros jefes de las residencias diplomáticas.

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El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, en una imagen de archivo. REUTERS/Enea Lebrun
El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, en una imagen de archivo. REUTERS/Enea Lebrun

Desde entonces, La Paz y Teherán firmaron múltiples acuerdos en materia de energía, agricultura, industria, ciencia y cooperación militar. Salvo un año, entre 2019 y 2020, en el interinato de la expresidenta Jeanine Áñez, el país sudamericano estrechó lazos con Irán en el marco de la convergencia ideológica que caracterizó a varios gobiernos de izquierda de América Latina durante las primeras décadas del siglo XXI.

Sin embargo, con la llegada al poder de Rodrigo Paz en noviembre pasado, ese alineamiento comenzó a revertirse. El nuevo Gobierno tomó distancia de los antiguos aliados de la izquierda boliviana y trazó una hoja de ruta opuesta: restableció vínculos con Washington —rotos en 2008 tras la expulsión del embajador estadounidense— y con Israel, con quien Arce había cortado relaciones en octubre de 2023 al calificar de “agresiva y desproporcionada” la ofensiva militar israelí en Gaza.

Uno de los cambios más visibles fue el progresivo distanciamiento con Irán.Tras asumir el Gobierno, la administración de Paz canceló un acuerdo de cooperación militar firmado el 20 de junio de 2023 por el entonces ministro de Defensa, Edmundo Novillo, y su homólogo iraní, el general de brigada Mohamad Reza Qarai Ashtiani.

bolivia iran
El exministro de Defensa de Irán, general de brigada Mohamad Reza Qarai Ashtiani y el exministro boliviano Edmundo Novillo, tras la firma del memorando de cooperación bilateral en Teherán, capital iraní (IRNA), el 20 de julio de 2023.

El documento establecía un marco de cooperación en seguridad y defensa que incluía asistencia para la vigilancia fronteriza, la lucha contra el narcotráfico y el contrabando, y el posible suministro de drones militares iraníes.

Más tarde, en mayo de este año, el canciller Aramayo convocó al embajador de Irán, Bahram Shahabeddin, para exigir respeto al principio de no injerencia en asuntos internos, luego de que el diplomático sugiriera el traslado de la capital del país a la ciudad de Cochabamba.

Otras acciones

Aramayo también anunció que la Cancillería está tramitando el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, país con el que en 2008 se rompieron relaciones tras la expulsión del embajador Philip Goldberg, a quien el gobierno de Morales acusó de “conspiración”.

Por otro lado, el canciller señaló que se está llevando adelante una evaluación de la red diplomática para hacer ajustes en otras embajadas con el objetivo de optimizar la presencia del país en el exterior y administrar mejor los recursos.

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