Trozos de pan como servilletas y vino mezclado con agua: así eran las cenas en la antigua Grecia

El deipnon ateniense del siglo V a.C. era el momento social más importante de la jornada, con un ritual colectivo de frugalidad donde el pescado reinaba en la mesa y la cebada era el sustento de las clases populares

Grupo de personas reclinadas en divanes al aire libre con mesas con comida y vino. Un templo clásico se ve al fondo bajo un cielo de atardecer.
El deipnon era la cena colectiva que organizaba la vida social en la Atenas del siglo V a.C (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

En la Atenas del siglo V a.C., el momento central de la jornada no transcurría al mediodía, sino al caer la noche, cuando los ciudadanos se reunían en torno al deipnon, la cena colectiva que funcionaba como eje de la vida social griega. “Comer solo no es cenar, es simplemente llenar el estómago”, decía un antiguo proverbio que sintetizaba la filosofía culinaria de la época.

El deipnon era la cena colectiva de la antigua Grecia y se organizaba en torno a dos componentes: el sitos, base de carbohidratos como cebada o pan, y el opson, los acompañamientos, que podían incluir aceite de oliva, aceitunas, queso, higos o legumbres.

PUBLICIDAD

Todo deipnon respetable se articulaba alrededor de dos componentes. El primero era el sitos, la fuente de carbohidratos: las clases populares lo resolvían con maza, una torta densa de cebada que podía consumirse en forma de gachas, mientras que quienes disponían de mayores recursos optaban por el artos, un pan de trigo más refinado y blanco.

Hombres vestidos con túnicas cenan alrededor de una mesa de madera con pan, aceitunas y pescado en el patio de una casa antigua con columnas.
Las clases populares consumían maza de cebada, mientras los sectores con más recursos elegían artos, un pan de trigo más refinado (Imagen Ilustrativa Infobae)

El segundo componente era el opson, que en griego significa “acompañamiento”: podía ser un chorro de aceite de oliva con aceitunas, queso de cabra e higos, o legumbres como lentejas y garbanzos, fundamentales para la subsistencia cotidiana.

La carne era prácticamente ajena a la mesa ordinaria. El consumo de cerdo, cordero o cabra quedaba reservado casi por completo para los sacrificios religiosos y los grandes festivales, por eso esos días eran excepciones festivas y no hábitos alimentarios. La geografía montañosa y árida de Grecia imponía esa frugalidad.

PUBLICIDAD

El pescado ocupaba un lugar central en la dieta. Como ciudad costera, Atenas tenía acceso regular a anguilas del lago Copais, atún, salmonete y pulpo, manjares que se preparaban habitualmente con garum, la salsa de pescado fermentado usada en el mundo antiguo. El mar compensaba lo que la tierra árida no podía ofrecer.

La mesa en Esparta y en las casas acomodadas

Hombres con túnicas recostados en divanes rodeando una mesa con comida, mientras un joven vierte líquido en una gran vasija de cerámica.
En las casas acomodadas, los hombres cenaban en el andron sobre klinai, mientras las mujeres y los niños comían en espacios separados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las diferencias regionales también marcaban los hábitos. En Esparta, la cena característica era el melas zomos o “caldo negro”, un guiso militar a base de carne de cerdo, vinagre, sal y sangre animal. La reputación del plato era tan áspera que, según recoge National Geographic, un sibarita de la época bromeó con que, tras probarlo, comprendía por qué los espartanos no temían a la muerte.

En las casas acomodadas, los hombres cenaban en el andron, la sala reservada para ellos, recostados sobre el lado izquierdo en divanes llamados klinai. La postura no era arbitraria: los griegos estaban convencidos de que favorecía la digestión y dejaba libre la mano derecha para alcanzar los alimentos. Las mujeres y los niños, en tanto, comían en estancias separadas.

Cómo comían y con qué utensilios

Sin tenedores, que no se popularizarían en la mesa hasta el siglo XVI, los griegos comían con las manos y utilizaban cuchillos para cortar y cucharas para las sopas.

Hombres vestidos con túnicas recostados en divanes alrededor de una gran vasija de cerámica, con alimentos en mesas bajas y un músico con lira.
El deipnon daba paso al simposio, donde el vino se mezclaba con agua en la crátera y acompañaba debates, música y el juego del cótabo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La herramienta más ingeniosa era el pan mismo: los trozos de masa blanda llamados apomagdalia cumplían la función de servilleta para limpiar la grasa de los dedos. Una vez sucios, esos trozos se arrojaban al suelo para que los perros de la casa los consumieran.

El vino, el simposio y sus reglas

Ningún deipnon concluía sin la transición al simposio, cuyo nombre en griego significa literalmente “beber juntos”. El vino, sin embargo, jamás se servía sin mezclar: consumir akraton, el vino puro, podía conducir a la “locura”. La bebida se diluía con agua en una gran vasija conocida como crátera, a la que con frecuencia se añadían hierbas, miel o resina de pino.

Mientras bebían en sus copas planas, las kylix, los comensales debatían de filosofía, escuchaban a músicos o practicaban el cótabo, el juego de beber más antiguo documentado, que consistía en lanzar las últimas gotas de vino de la copa hacia un blanco de bronce.

La tríada mediterránea de cereales, aceite de oliva y vino estructuraba así no solo la alimentación, sino también el tiempo libre y la vida intelectual de la antigua Grecia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El misterioso robo de una joya de diamantes de la emperatriz Sissi

Gerald Blanchard sustrajo la pieza durante una exposición en el palacio de Schönbrunn, en 1998, y el engaño pasó inadvertido

El misterioso robo de una joya de diamantes de la emperatriz Sissi

La vida del niño que sobrevivió a 17 operaciones tras un choque en Pinamar: la pediatra que lo salvó y la lucha que aún no termina

A casi diez meses del horror donde temió lo peor, habla Macarena Collantes, la mamá de Bastian Jerez, el niño que en el verano sufrió un grave accidente en los médanos de Pinamar: “Cuando lo vi primera vez los médicos no daban esperanza de vida. Y hoy la estamos celebrando”

La vida del niño que sobrevivió a 17 operaciones tras un choque en Pinamar: la pediatra que lo salvó y la lucha que aún no termina

Dos décadas de planes, 120.000 donantes y un ingeniero llamado Eiffel: la historia de la construcción de la Estatua de la Libertad

El monumento más simbólico de Estados Unidos, inaugurado hace 140 años, estuvo a punto de quedarse sin pedestal por falta de fondos. Una campaña periodística y un poema cambiaron el rumbo del proyecto

Dos décadas de planes, 120.000 donantes y un ingeniero llamado Eiffel: la historia de la construcción de la Estatua de la Libertad

Pobre Reynaud: cómo el creador del primer dibujo animado terminó arrojando sus películas al Sena e internado en un psiquiátrico

El 28 de octubre de 1892, el inventor francés presentó en París “Pobre Pierrot”, una animación con imágenes pintadas a mano que fascinó al público durante años. Pero la llegada del cinematógrafo de los hermanos Lumière cambió su suerte para siempre. De las cinco obras que creó, solo dos sobrevivieron a su ira. En homenaje a Charles-Émile Reynaud, hoy se celebra el Día Mundial de la Animación

Pobre Reynaud: cómo el creador del primer dibujo animado terminó arrojando sus películas al Sena e internado en un psiquiátrico

Un tiburón le amputó el brazo a los 13 años, pero reaprendió a surfear y hoy integra el Salón de la Fama, la historia de Bethany Hamilton

El ataque ocurrió en 2003 en la playa de Tunnels, en Kauai, y la deportista retomó las competencias semanas después con una tabla adaptada, venció a campeonas mundiales en el circuito profesional y actualmente reparte su tiempo entre el océano, la familia y su fundación

Un tiburón le amputó el brazo a los 13 años, pero reaprendió a surfear y hoy integra el Salón de la Fama, la historia de Bethany Hamilton