Agregar Infobae enGoogle

El obispo católico que se atrevió a enfrentar a Hitler y denunció su programa de exterminio de enfermos mentales y discapacitados

El 3 de agosto de 1941, Clemens August Graf von Galen pronunció un enérgico sermón contra el Aktion T-4, el plan sistemático del nazismo para eliminar a personas con discapacidad. Esa prédica promovió uno de los mayores movimientos de resistencia interna contra el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial

Clemens August von Galen
Clemens August von Galen cuestionó en un sermón la políticas nazis de eliminación de discapacitados
Guardar

“Existe una sospecha general que roza la certeza de que esas numerosas muertes de personas con enfermedades mentales no se producen por sí solas sino que se provocan deliberadamente, que se está siguiendo la doctrina de acuerdo con la cual ha de destruirse la llamada ‘vida indigna’, es decir, matar a personas inocentes si uno considera que sus vidas no son ya útiles para la nación y para el estado”, denunció desde el púlpito y con voz potente Clemens August Graf von Galen, el obispo de Münster.

El almanaque marcaba el 3 de agosto de 1941 y nadie hasta entonces había desafiado de esa manera a Adolf Hitler apuntando contra una de las políticas clave de la dictadura nazi: el plan sistemático para el exterminio de enfermos mentales y personas con discapacidad.

PUBLICIDAD

Hacía meses que von Galen, que había llegado al obispado en 1933, el mismo año del ascenso de Hitler al poder, venía cuestionando esa y otras políticas nazis, como también el accionar de la Gestapo, pero la repercusión de ese sermón puso en jaque al régimen, porque generó un fuerte movimiento de oposición en la sociedad alemana.

Su estilo directo no dejaba lugar para eufemismos. “Ellos (los discapacitados) son personas, nuestros hermanos y hermanas, tal vez su vida no sea productiva, pero la productividad no es una justificación para matar. Si así lo fuera, todo el mundo temería inclusive acudir al doctor. El tejido social se vería afectado. Un régimen que puede salirse con la suya rompiendo el quinto mandamiento, puede destruir asimismo los otros mandamientos”, advirtió. Y fue por más, porque no se limitó a hablar desde el púlpito a su feligresía habitual, sino que hizo imprimir el sermón como mensaje pastoral para que fuera leído en voz alta en las parroquias. Su efecto se multiplicó aún más cuando los británicos emitieron fragmentos del texto por medio del servicio alemán de la BBC y lanzaron panfletos sobre varias ciudades alemanas, además de traducirlos a otras lenguas y distribuirlos en los países ocupados por los nazis como Francia, Holanda o Polonia.

PUBLICIDAD

Clemens August von Galen
Para desactivar el movimiento generado por el obispo, Hitler se vio obligado a dar un paso atrás y el 18 de agosto de 1941 ordenó detener el programa Aktion T-4

El impacto fue tal que algunos de los más altos jerarcas del régimen propusieron ejecutar al obispo. Martin Bormann, uno de los más cercanos a Hitler, llegó a sugerir ahorcarlo. Sin embargo, Joseph Goebbels convenció a la cúpula nazi de que eliminar a von Galen generaría un levantamiento católico masivo y dañaría la unidad nacional en plena guerra. El obispo fue sometido a una especie de arresto domiciliario informal, aunque nunca dejó de ejercer su rol pastoral.

Para desactivar el movimiento generado por el obispo, Hitler se vio obligado a dar un paso atrás y el 18 de agosto de 1941 ordenó detener el programa Aktion T-4. Para entonces, de acuerdo con los propios cálculos internos de T4, el programa de “eutanasia” se había cobrado las vidas de 70.273 personas internadas con discapacidades físicas y mentales.

El programa Aktion T-4

El nombre no decía nada: Aktion (Acción) T-4 (Tiergartenstraße 4, es decir, calle del Jardín Zoológico, número 4) aludía simplemente a la dirección de la oscura oficina que comandaba desde Berlín a la organización que perpetraba el aniquilamiento de los “inferiores”. Liderado por Philipp Bouhler, el director de la cancillería privada de Hitler, y Karl Brandt, su médico de cabecera, el programa fue puesto en marcha en septiembre de 1939, unos dos años antes de que los nazis comenzaran a asesinar sistemáticamente a los judíos de Europa como parte de la “solución final”.

Fue una de las muchas medidas eugenésicas radicales que tenían el objetivo de restaurar la “integridad” racial del Reich alemán. Su meta era eliminar lo que los eugenistas y sus partidarios consideraban “vidas que no vale la pena vivir”. En otras palabras, las personas que, desde su perspectiva, representaban una carga tanto genética como económica para la sociedad alemana y para el Estado, debido a discapacidades psiquiátricas, neurológicas o físicas graves.

Programa Aktion T4
El programa se comenzó a aplicar en el mismo momento en que se iniciaba la guerra y se “justificó” con un argumento práctico

El programa se comenzó a aplicar en el mismo momento en que se iniciaba la guerra y se “justificó” con un argumento práctico. “La sola idea de que un herido de guerra no tuviera cama porque ésta estuviera ocupada por un enfermo mental le parecía a Hitler insoportable, según lo dijo el mismo”, escribe el historiador Manfred Vasold en la “Enciclopedia del Nacionalsocialismo”.

No obstante, debajo de la excusa práctica de una necesidad bélica se ocultaba la materialización de un viejo anhelo que el propio Hitler había planteado casi 15 años antes: “Es un contrasentido dejar que enfermos incurables contaminen continuamente a los que están sanos. La exigencia de que se impida a los individuos defectuosos propagar vástagos igualmente defectuosos es una exigencia cuya razón está clarísima. El enfermo incurable será implacablemente segregado, en caso necesario... una medida bárbara para el desdichado al que se le aplique, pero una bendición para su prójimo y para la posteridad”, se puede leer en Mein Kampf (Mi Lucha), el líbro de Adolf Hitler publicado en 1925.

La mecánica de Aktion T-4 era tan siniestra como sencilla: los enfermos mentales, diagnosticados por médicos cómplices, eran enviados a seis centros de eutanasia - uno instalado en Austria y cinco en Alemania - donde los niños y luego los adultos eran asesinados con una inyección letal, por inanición o por gaseo. Luego, se informaba a sus familias que su pariente había fallecido a causa de alguna complicación de su enfermedad.

Programa Aktion T4
La mecánica de Aktion T-4 era tan siniestra como sencilla: los enfermos mentales, diagnosticados por médicos cómplices, eran enviados a seis centros de eutanasia

La higiene racial

El párrafo de Mein Kampf ponía en blanco sobre negro uno de los más caros proyectos de Hitler para cumplir su sueño de “higiene racial” con el objetivo de purificar la raza aria, a la que consideraba superior a las demás. Tan importante era que apenas cinco semanas después de su llegada al poder, más precisamente el 14 de julio de 1933, promulgó una norma de oscuro nombre que lo ayudaría a concretar ese objetivo: la Ley para la prevención de descendencia de las personas con enfermedades hereditarias.

Era obra del médico nazi Leonardo Conti, pero se basaba en las ideas de Arthur Gütt, otro médico nazi despreciado por sus colegas debido a sus posiciones extremistas y que Conti había reclutado para que trabajara con él en el departamento médico del Ministerio del Interior del Reich. El trabajo de Gütt por el cual sus colegas lo habían marginado databa de 1924 tenía por título “Directrices de política racial” y proponía la “esterilización de personas enfermas e inferiores”. Exactamente lo que pretendían Hitler y Hess.

Detrás del nombre de la ley estaba la intención que llevó a la práctica: esterilizar a la fuerza a todas las personas que pudieran transmitir sus deficiencias hereditarias a sus hijos. En la bolsa caían aquellos hombres y mujeres que padecieran enfermedades mentales, afecciones psíquicas y neurológicas (debilidad mental congénita, esquizofrenia, psicosis maníaco-depresiva, epilepsia hereditaria, corea de Huntington, en definiciones de la época), discapacidades físicas (ceguera, sordera hereditaria) o tuvieran deformidades físicas graves o fueran alcohólicas crónicas.

Programa Aktion T4
Esta fotografía se usó para la propaganda nazi con la siguiente leyenda este enfermo mental cuesta 2 mil marcos por año al Estado

Esterilizar para “purificar”

El programa que presentaron Conti y Gütt se basaba en el proyecto de ley de esterilización voluntaria que en 1932 había elaborado el gobierno prusiano para las personas que padecieran enfermedades hereditarias físicas o mentales - que no había llegado a promulgarse―, pero introducía una modificación que provocó polémicas incluso en la cúpula nazi: la esterilización no sería voluntaria, como proponía la vieja ley, sino obligatoria.

El principal opositor a la obligatoriedad fue el vicecanciller del Reich, Franz von Papen, que recomendó que fuera voluntaria para no enfrentar al gobierno con los sectores católicos que lo apoyaban. Hitler zanjó la discusión con una sola frase, tajante: “Todas las medidas que se toman en defensa de la nación están justificadas. Las personas con enfermedades hereditarias se reproducen mucho mientras hay millones de niños sanos que no llegan a nacer”, dictaminó.

Pese a las prevenciones de von Papen, la Iglesia Católica no se opuso a la ley porque estaba en plena negociación del Concordato entre la Santa Sede y la Alemania nazi, que se firmaría solo una semana después de la promulgación, el 20 de julio de 1933. En el plano internacional las reacciones ante la ley de esterilización nazi fueron variadas. En los Estados Unidos, algunos medios señalaron la escala masiva de esta política y expresaron temor de que los alemanes aplicaran la ley a los judíos y los opositores políticos. En cambio, los partidarios de la eugenesia consideraron que la ley no era “una apresurada improvisación del régimen de Hitler”, sino el desarrollo lógico de ideas previamente sostenidas por los “mejores especialistas” de Alemania.

En esa escalada, El programa Aktion T-4 se implementó como el punto culminante de este plan sistemático de “higiene racial”, con un salto práctico que iba de la “eugenesia” a la “eutanasia”.

Clemens August von Galen
Las protestas sociales y la oposición religiosa pusieron en jaque a un Hitler todavía golpeado por la deserción de su antiguo lugarteniente, Rudolf Hess (Grosby Group)

El obispo y la resistencia

A pesar de su carácter clandestino y a la aceitada maquinaria montada para encubrirlo, el verdadero carácter del programa de exterminio pronto se convirtió en un secreto a voces que, por primera vez en muchos años, provocó un fuerte movimiento de oposición en la sociedad alemana.

A la cabeza del movimiento, además del obispo católico de Münster, se puso el pastor protestante Fritz von Bodelschwingh. El papel de este último fue fundamental para que se hiciera público el plan de exterminio, porque como director del Instituto Bethel para epilépticos conocía de primera mano su funcionamiento y su objetivo final.

El movimiento de oposición se potenció por la resistencia de no pocas instituciones psiquiátricas. En la Alemania de fines de los ’30 y principios de los ’40, más de la mitad de los hospicios estaba administrada por religiosos católicos o protestantes que se negaron a ser parte de esa maquinaria de muerte.

A todo esto, se sumó la toma de posición del Vaticano – quizás la más fuerte registrada durante el transcurso de la Segunda Guerra -, que el 2 de diciembre de 1940 se pronunció en contra de la política de eutanasia del gobierno nazi por ser contraria a la ley natural y a la ley divina, y dictaminó que “el asesinato directo de una persona inocente por defectos mentales o físicos no está permitido”.

Las protestas sociales y la oposición religiosa pusieron en jaque a un Hitler todavía golpeado por la deserción de su antiguo lugarteniente, Rudolf Hess, en un vuelo secreto a Gran Bretaña, y concentrado en la invasión a la Unión Soviética, iniciada en marzo de 1941. La enorme difusión que alcanzó el sermón pronunciado por el obispo von Galen el 3 de agosto potenció aún más esa resistencia. “A pesar del secreto que lo rodeaba, el programa de eutanasia involuntaria no podía permanecer largo tiempo inadvertido y generó el movimiento de protesta más fuerte, más explícito y más extendido contra cualquier política desde el comienzo del Tercer Reich”, sostiene el historiador Richard J. Evans.

Nazismo - eugenesia - ley esterilizacion forzada . adolf hitler
Según la publicidad nazim, Dios estaba de acuerdo: "porque Dios no puede querer que los enfermos y lisiados engendren nuevos enfermos y lisiados

Una victoria a medias

El movimiento opositor pareció así anotarse una victoria, pero no pasó mucho tiempo antes de que quedara en evidencia que el anuncio de la detención de Aktion T-4 no había frenado en absoluto las acciones de exterminio de discapacitados. En agosto de 1942, los profesionales médicos y los trabajadores de salud alemanes reanudaron los asesinatos, aunque de una manera más oculta que antes.

El esfuerzo renovado se llevó a cabo de forma más descentralizada que la fase inicial de gaseo, y se apoyaba en gran medida en la atención a las exigencias regionales, donde las autoridades locales determinaban el ritmo de la matanza. Utilizando sobredosis de fármacos e inyecciones letales, en esta segunda fase como un medio aún más encubierto para asesinar, la campaña de “eutanasia” se reanudó en una amplia gama de instituciones en todo el Reich. En muchas de estas instituciones también se mataba por hambre a las víctimas adultas y a los niños. No pasó mucho tiempo hasta que el programa de “eutanasia” se expandió para abarcar una gama cada vez más amplia de víctimas, incluidos pacientes geriátricos, heridos por los bombardeos y prisioneros extranjeros que realizaban trabajos forzados.

El número de víctimas de la “higiene racial” implementada por los nazis entre 1933 y 1945 es aterrador: alrededor de 650.000 personas, entre esterilizados y asesinados. La mayoría de las esterilizaciones forzadas, unas 360.000, se perpetró entre 1933 y 1939, a las que se suman otras 40.000 durante la guerra, mientras que el Aktion T-4 – en sus dos fases – se cobró la vida de más de 250.000 personas.

El Aktion T-4, además, puede leerse como un paso previo del Holocausto. “En muchos sentidos, el programa de eutanasia representó un ensayo para las políticas genocidas posteriores de la Alemania nazi. El liderazgo nazi extendió la justificación ideológica concebida por los perpetradores médicos para la destrucción de los ‘ineptos’ a otras categorías de los que percibían como enemigos biológicos, sobre todo judíos y romaníes”, se señala en la Enciclopedia del Holocausto.

Aún así, el fuerte posicionamiento de von Galen contra el programa de eutanasia de Hitler impidió que las muertes fueran muchas más. “Es imposible decir con alguna certidumbre qué hubiera sucedido no hubiese alzado su voz contra la matanza de los enfermos mentales y los discapacitados. Pero habida cuenta de la propensión del nazismo a radicalizar sus políticas cuando éstas encontraban poca o ninguna resistencia, es cuando menos posible, incluso muy probable, que el programa Aktion T-4 hubiese continuado superando con mucho la cuota inicial después de agosto de 1941”, sostiene el historiador Evans.

Clemens August von Galen
Clemens August Graf von Galen fue beatificado por el papa Benedicto XVI el 9 de octubre de 2005 por su valiente defensa de los derechos humanos

Cardenal y beato

Luego de la caída del régimen nazi, von Galen denunció los abusos de los ejércitos aliados, especialmente de tropas soviéticas y polacas, que cometieron saqueos, asesinatos y violaciones en Alemania ocupada. Exigió respeto a los prisioneros de guerra y defendió el debido proceso para los funcionarios alemanes que no estuvieran involucrados en crímenes de guerra.

En diciembre de 1945, el papa Pío XII lo nombró cardenal y fue recibido en Roma como un héroe espiritual. Durante la ceremonia, el pontífice citó de memoria fragmentos de sus sermones y agradeció su valentía. Para entonces, sus días estaban contados. Su salud era precaria y falleció el 22 de marzo de 1946 debido a una apendicitis aguda. Sus restos fueron sepultados en la catedral de Münster, pese a que estaba parcialmente destruida por los bombardeos aliados.

Clemens August Graf von Galen fue beatificado por el papa Benedicto XVI el 9 de octubre de 2005 por su valiente defensa de los derechos humanos, su férrea oposición al régimen nazi y el ejercicio heroico de sus virtudes cristianas como pastor de la Iglesia.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

De héroe del Imperio Británico a mártir de Irlanda: la historia del hombre que terminó en la horca por traición

Roger Casement fue ejecutado en Londres después de intentar conseguir ayuda alemana para la independencia irlandesa. Había sido un prestigioso diplomático británico que denunció atrocidades en África y Sudamérica, y recibido el título de “Sir” de la Corona

De héroe del Imperio Británico a mártir de Irlanda: la historia del hombre que terminó en la horca por traición

Fue Beatle por trece días y eso le arruinó la vida: la tragedia de Jimmie Nicol, entre el vértigo y la pobreza

Lo convocaron intempestivamente en medio de una internación de urgencia de Ringo Starr. Giró con la banda por Dinamarca, Holanda, Hong Kong y Australia. Fueron días de furor total y después vino una caída imparable

Fue Beatle por trece días y eso le arruinó la vida: la tragedia de Jimmie Nicol, entre el vértigo y la pobreza

El dictador que ganó todas las elecciones con el 93% de los votos: torturas a la oposición y acusaciones de corrupción

Teodoro Obiang llegó al poder en 1979 con promesas que incumplió por más de cuatro décadas y terminó consolidando una continuidad férrea. Guinea Ecuatorial es un país con enorme desigualdad y sin prácticas democráticas

El dictador que ganó todas las elecciones con el 93% de los votos: torturas a la oposición y acusaciones de corrupción

Escapó de una guerra nadando, fue refugiada y llegó a los Juegos Olímpicos: la superación de Yusra Mardini

Junto con su hermana se alejaron por agua de Siria y su amor por la natación la llevó a competir dos veces en la cita olímpica

Escapó de una guerra nadando, fue refugiada y llegó a los Juegos Olímpicos: la superación de Yusra Mardini

La matanza de Bolonia: un explosivo en una estación de trenes colmada, 85 muertos, más de 200 heridos y la sombra de Licio Gelli

El sábado 3 de agosto de 1980, exactamente a las 10.25 de la mañana, una poderosa bomba estalló en la sala de espera de la estación ferroviaria central de la ciudad italiana. Los autores materiales fueron terroristas de ultraderecha, pero nunca se pudo establecer con claridad quiénes fueron los ideólogos del atentado. Las maniobras de los servicios de inteligencia italianos para encubrirlos y la prueba que señala al líder de la Logia Propaganda Due

La matanza de Bolonia: un explosivo en una estación de trenes colmada, 85 muertos, más de 200 heridos y la sombra de Licio Gelli