Ayetoro, la ciudad nigeriana que perdió más de la mitad de su territorio ante el Atlántico

La erosión costera consumió más de 700 viviendas, escuelas e iglesias en menos de dos décadas, destruyó la economía pesquera local, comprometió los servicios sanitarios y dejó a la comunidad sin respuesta del Estado

Guardar
Google icon
Estudios señalan que, en menos de 20 años, el Atlántico avanzó sobre la ciudad del estado de Ondo (Dan Ikpoyi/AP)
Estudios señalan que, en menos de 20 años, el Atlántico avanzó sobre la ciudad del estado de Ondo (Dan Ikpoyi/AP)

En Ayetoro, una ciudad costera situada en el estado de Ondo, Nigeria, el océano Atlántico provocó un desastre silencioso al avanzar sin freno sobre la tierra firme y borrar de forma irreversible más de la mitad de esta histórica comunidad. Conocida como la “Ciudad Feliz” desde su fundación por un grupo cristiano en la década de 1940, la localidad enfrenta la amenaza de desaparecer bajo las olas del mar. Las familias que permanecen deben afrontar la pérdida de sus hogares, su trabajo y su historia.

La situación en la comunidad se agrava con el paso de los años. Los habitantes relataron cómo el mar destruyó cientos de casas, escuelas e iglesias. De acuerdo con el periódico británico The Guardian, la erosión costera dejó a la mayoría de los residentes sin alternativas y con deudas cada vez mayores.

PUBLICIDAD

En la madrugada del 15 de febrero de 2019, el mar arrasó el sustento de Arowo Victoria, una partera jubilada de 60 años. “No pude salvar nada. El mar se lo llevó todo”, contó la mujer al medio británico. Sus vecinos la despertaron a gritos cuando el agua comenzó a cubrir los edificios cercanos a la costa.

En paralelo, estudios científicos publicados tras ese episodio confirman que la erosión costera en Ayetoro aceleró la desaparición del litoral desde principios de la década de 2000. Investigaciones ambientales señalan que, en menos de 20 años, el océano reclamó más del 50% del territorio urbano, afectando viviendas, escuelas y servicios básicos.

PUBLICIDAD

Una ciudad comunal ante el colapso

Mujer con balde camina por playa con desechos y esqueletos de madera de edificaciones. El mar con olas y cielo azul claro al fondo
investigaciones ambientales ubican el avance del Atlántico sobre Ayetoro, en Ondo, y alertan por la pérdida de servicios básicos y fuentes de trabajo(Dan Ikpoyi/AP)

Ayetoro surgió como un experimento social con raíces comunistas y religiosas. Durante décadas, sus habitantes compartieron los frutos de la pesca y la agricultura, formando una economía colectiva. El mar, que antes simbolizaba prosperidad, hoy representa una amenaza permanente para la subsistencia y la convivencia en la comunidad.

Emmanuel Aralu, de 35 años, observa cómo la casa de su tío quedó al borde del agua tras la última marejada. “Cada vez que sube el nivel del mar, se acerca más. Ya sabemos que puede que no sobreviva a otra gran marea”, sostuvo. Aralu recordó que durante su infancia los niños jugaban al fútbol en amplios terrenos baldíos: “Todo ese espacio ha desaparecido”, dijo en declaraciones citadas por The Guardian.

Las familias que perdieron sus viviendas o negocios intentan rehacer sus vidas en zonas más alejadas de la costa, aunque el avance del mar persiste. Motunrayo Asakasiki, de 28 años, relató cómo su madre instaló una segunda tienda en la calle Alaba tras perder la primera a causa de una inundación. “El océano sigue amenazando este nuevo lugar. Mi madre siempre se pregunta cuántas veces debería empezar de cero”, lamentó.

Erosión, protestas y pérdida de servicios básicos

El 15 de febrero de 2019, vecinos la despertaron cuando el agua cubría edificios cercanos a la costa en esta ciudad del estado nigeriano de Ondo - REUTERS/Nyancho NwaNri/File Photo
El 15 de febrero de 2019, vecinos la despertaron cuando el agua cubría edificios cercanos a la costa en esta ciudad del estado nigeriano de Ondo - REUTERS/Nyancho NwaNri/File Photo

La erosión costera no solo impacta en las viviendas. La economía local, sustentada en la pesca, se resiente ante los cambios ambientales. Egba Taiwo, pescador de la zona, describe la creciente dificultad para trabajar: “Ahora las mareas están muy agitadas. Hay momentos en que da miedo salir a pescar porque el mar se ha vuelto muy peligroso”.

La destrucción alcanza también a las instituciones públicas. Hannah Olanrewaju, responsable del Centro de Salud Primaria (CSP) de la comunidad, advirtió sobre la cercanía del mar a las instalaciones sanitarias. “Cuando abres la puerta trasera, ves el mar directamente”, expresó. El acceso a la salud se volvió precario, y los trabajadores temen que, si la erosión avanza, la población pueda quedar aislada de servicios esenciales.

En las calles, los habitantes protestan mostrando carteles que reclaman ayuda: “La supervivencia básica no es mucho pedir. #SalvenAyetoro” y “700 casas están ahora bajo el agua”. Estas demandas buscan visibilizar la ausencia de obras de protección y la falta de respuesta por parte de las autoridades.

Un símbolo de la vulnerabilidad climática

Habitantes de Ayetoro, en Ondo, aseguran que las mareas se volvieron más agitadas y la economía local se resiente por la erosión costera - REUTERS/Nyancho NwaNri
Habitantes de Ayetoro, en Ondo, aseguran que las mareas se volvieron más agitadas y la economía local se resiente por la erosión costera - REUTERS/Nyancho NwaNri

El caso de Ayetoro se convirtió en referencia para los expertos en medio ambiente de Nigeria. Según el Dr. Nnimmo Bassey, director de la Fundación Salud de la Madre Tierra, dijo que la situación representa una “profunda injusticia”. “Cuando se celebran debates mundiales sobre el cambio climático y se habla de pérdidas y daños, hay comunidades que ya están prácticamente perdidas y dañadas”, expresó en declaraciones recogidas por The Guardian.

Por su parte, el Dr. Joseph Onoja, de la Fundación para la Conservación de Nigeria, aseguró que la debilidad de las medidas de protección ambiental aceleró la destrucción. “Lo que está ocurriendo en Ayetoro es una señal de alerta para muchas comunidades costeras de Nigeria”, advirtió.

Explicó que la construcción de infraestructuras como el Canal del Comodoro modificó las corrientes naturales del Atlántico, intensificando el oleaje y el impacto sobre asentamientos vulnerables.

A pesar de la amenaza, muchos habitantes se niegan a abandonar Ayetoro. El temor a perder no solo bienes materiales, sino también identidad y pertenencia, pesa más que la incertidumbre ante el futuro. La crisis de la ciudad expone las consecuencias directas del cambio climático y la falta de respuestas para quienes ya viven en la frontera de la desaparición.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

La sonrisa que Chaplin tardó 342 tomas en capturar y cambió para siempre el lenguaje del séptimo arte

95 años después de su estreno en Hollywood, el desenlace de “Luces de la ciudad” sigue inspirando a cineastas de todo el mundo, desde Woody Allen hasta Pixar, como modelo de emoción contenida sin una sola palabra

La sonrisa que Chaplin tardó 342 tomas en capturar y cambió para siempre el lenguaje del séptimo arte

Por qué la historia más curiosa de los vikingos involucra un disfraz, un banquete y una venganza fulminante

El mito del Mjölnir robado por el gigante Thrymr revela que la civilización nórdica era capaz de reírse de sus propios dioses sin perder ni un gramo de reverencia hacia ellos

Por qué la historia más curiosa de los vikingos involucra un disfraz, un banquete y una venganza fulminante

Ni carne ni pescado: cuál era la verdadera dieta de los griegos en la antigüedad

National Geographic reconstruyó la alimentación cotidiana en la antigua Grecia y confirmó que la imagen de una mesa generosa estaba reservada a muy pocos y a ocasiones muy específicas

Ni carne ni pescado: cuál era la verdadera dieta de los griegos en la antigüedad

Una llamada al 911, 4 cuerpos y un fraude de 600.000 dólares: la oscura historia de la familia de Emily Long

Usaba su cuenta de TikTok para documentar el avance de un tumor cerebral en su marido Ryan. La noche en que la policía ingresó a la vivienda, solo su hijo menor estaba vivo; Parker, de 8 años, y Ryan, de 6, fueron asesinados de un disparo en la cabeza

Una llamada al 911, 4 cuerpos y un fraude de 600.000 dólares: la oscura historia de la familia de Emily Long

Dos niñas estranguladas en Wild Park, un sospechoso absuelto y una sobreviviente que logró encarcelarlo 3 décadas más tarde

Russell Bishop encabezó la búsqueda, localizó los cadáveres y quedó libre en 1987. Fue el valor de Rachael Watts, quien tenía 7 años cuando él la dio por muerta en South Downs Way, lo que la ciencia forense convirtió en cadena perpetua

Dos niñas estranguladas en Wild Park, un sospechoso absuelto y una sobreviviente que logró encarcelarlo 3 décadas más tarde