Andy Spary nunca dejó de correr, ni siquiera cuando le diagnosticaron un cáncer de colon en estadio III mientras se sometía a quimioterapia y radioterapia. Dos años después del diagnóstico, el carpintero británico de Tunbridge Wells, en el sur de Londres, cruzó la meta del Maratón de Londres 2026 en tres horas y 25 minutos, en lo que él mismo definió como el cierre simbólico de uno de los períodos más duros de su vida, según un artículo publicado por el portal de noticias Euronews Health.
La historia de Andy comenzó en 2024, cuando se sometió a una intervención quirúrgica que en principio se consideró un absceso relacionado con la enfermedad de Crohn que padece. Los médicos le indicaron una resonancia magnética y, al principio, le transmitieron tranquilidad. Lo que encontraron cambió todo.
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El supuesto absceso resultó ser un cáncer de colon en estadio III, un tipo poco frecuente ubicado en la zona de los glúteos. A partir de ese momento, Andy inició un plan de tratamiento que incluyó la colocación de un estoma, varios meses de quimioterapia y cinco semanas de radioterapia. Hace 11 meses se sometió a una cirugía mayor para extirpar el tumor, que incluyó partes del colon, el recto y el tejido circundante, seguida de una reconstrucción.
Correr como parte del tratamiento
Lo que distingue su historia no es solo su recuperación, sino la decisión de no abandonar el running en ningún momento del proceso. De acuerdo con el medio europeo, el británico salía a correr incluso durante los ciclos de quimioterapia, que recibía cada dos semanas.
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“Tenía quimioterapia cada dos semanas. Me la ponían un miércoles, el viernes me encontraba fatal, pero después de unos días el efecto remitía y volvía a salir a correr", explicó Andy al portal de salud europeo. La actividad física no fue un capricho, sino una estrategia consciente para mantener tanto la condición física como el equilibrio emocional durante el tratamiento.
Tras la cirugía mayor, el proceso fue más lento. Al principio, Andy no podía tocarse los pies ni caminar con normalidad. En cuestión de tres o cuatro meses volvió a calzarse las zapatillas y comenzó a preparar dos medias maratones como paso previo a la Maratón de Londres.
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El papel del ejercicio y la red de apoyo
Antes de la operación, un amigo le habló de Trekstock, una organización benéfica que ayuda a jóvenes con cáncer en cualquier etapa de la enfermedad a través del ejercicio físico. Aunque Andy siempre fue una persona activa, poder entrenar con personas de su edad a través de la organización, al principio por videollamada, fue una forma natural y reconfortante de iniciar la recuperación.
Según detalló la publicación europea, gracias a Trekstock, Andy obtuvo una plaza en el Maratón de Londres y lanzó una campaña en GoFundMe que recaudó más de 4.000 libras (aproximadamente 4.700 euros) para la organización. El maratón dejó de ser solo un objetivo deportivo y se convirtió en una herramienta de visibilización del cáncer entre los jóvenes.
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La fortaleza mental de Andy también tuvo raíces en su historia previa. Como antiguo patinador semiprofesional, ya había atravesado recuperaciones largas y exigentes, incluida una fractura de cráneo. Esa experiencia, combinada con el apoyo de su esposa, su familia y sus amigos, resultó fundamental para sostener la motivación durante el tratamiento.
Apertura y positividad como estrategia

Durante todo el proceso, Andy compartió su historia en redes sociales con una mezcla de honestidad y optimismo. Reconoció los momentos difíciles sin ocultarlos, pero mantuvo una actitud general de apertura que generó una respuesta masiva de apoyo en internet.
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“En general, soy muy abierto con las cosas. Creo que es mejor así que cerrarte en ti mismo”, afirmó Andy en declaraciones recogidas por el medio europeo. La positividad que recibió en las redes, señaló, amplificó el apoyo que ya sentía en su entorno más cercano.
Un mensaje sobre el cáncer y sus estigmas
Más allá de su historia personal, Andy busca cambiar la percepción pública sobre el cáncer, una enfermedad que afecta a un número creciente de personas jóvenes. “Sigue habiendo un gran estigma en torno al cáncer y la muerte, porque antes a menudo era una sentencia de muerte. Pero ya no debería ser así”, señaló al portal europeo.
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El británico destacó los avances recientes en tratamientos y terapias, que han elevado las tasas de recuperación de forma significativa. También instó a quienes detecten síntomas como dolor, sangre en las heces o cambios en el ritmo intestinal a consultar con un médico, subrayando que la detección precoz puede marcar una diferencia concreta en el pronóstico.
Tras cruzar la meta del Maratón de Londres, Andy reconoció que su recuperación no está del todo concluida, ya que puede extenderse hasta 18 meses después de una cirugía de esa magnitud. Pero el tono con el que resumió el momento fue claro: “Siento que ya casi estoy recuperado del todo”.
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