La caza del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en Buenos Aires y el relato del agente israelí que comandó la operación secreta

La noche del 11 de mayo de 1960, un equipo del Mossad secuestró al “arquitecto de la solución final” de Hitler en el Gran Buenos Aires, donde vivía con la falsa identidad de Ricardo Klement. La carta del vecino que lo descubrió y el plan para capturarlo, interrogarlo y sacarlo del país. Las memorias de Rafi Eitan, el hombre que tuvo a su cargo toda la operación

Guardar
Google icon
Adolf Eichmann
Adolf Eichmann ocultaba su identidad bajo el nombre de Ricardo Klement mediante un documento otorgado por la Cruz Roja Internacional, con apoyo de agentes del Vaticano y con visado argentino

Todo comenzó en los últimos meses de 1959 con la carta de un sobreviviente de Dachau, un hombre casi ciego radicado en la Argentina. En esa carta, Lothar Hermann – que así se llamaba el hombre – aseguraba que el criminal de guerra nazi, arquitecto de “la solución final”, Adolf Eichmann vivía con una identidad falsa en Vicente López, una localidad cercana a la ciudad de Buenos Aires, en la Argentina. Lothar vivía allí, sin saber que era vecino de dos de los criminales de guerra más buscados del mundo, Josef Mengele y Adolf Eichmann. El sobreviviente vivía en la calle Entre Ríos, Eichmann en Chacabuco 241, ambos a pocas cuadras de la Residencia Presidencial de Olivos. Mengele en la cortada Virrey Vértiz, la zona más residencial de Vicente López, también muy cerca.

El señor Hermann descubrió la identidad de ese vecino casi por casualidad. A mediados de la década de los ‘50, Silvia, la hija de Lothar y su esposa María, conoció en el Cine York a un muchacho llamado Klaus, de 17 años, que defendía ardientemente la ideología nazi – algo que no era nada extraño en la Argentina de esos tiempos – y que, aunque era hijo de un señor llamado Ricardo Klement, se presentaba con el apellido Eichmann. Eso le llamó la atención.

PUBLICIDAD

Era uno de esos descuidos que los criminales tienen cuando se sienten seguros de que la impunidad será para siempre. Adolf Eichmann ocultaba su identidad bajo el nombre de Ricardo Klement mediante un documento otorgado por la Cruz Roja Internacional, con apoyo de agentes del Vaticano y con visado argentino. Es decir, una compleja trama internacional de protección de nazis posterior a la caída del Tercer Reich en el marco del nuevo escenario: la Guerra Fría. Muchos ex SS colaboraron con el armado de los servicios de inteligencia en distintos países. Pero su cobertura tenía una falla: sus hijos conservaban el apellido original.

Silvia Hermann, hija de Lothar Hermann, sobreviviente de Dachau, conoció a Klaus, hijo de Adolf Eichmann, que usaba su apellido original
Silvia Hermann, hija de Lothar Hermann, sobreviviente de Dachau, conoció a Klaus, hijo de Adolf Eichmann, que usaba su apellido original

Cuando Lothar estuvo seguro, escribió la carta donde aseguraba que Eichmann estaba en la Argentina. Estaba fechada el 17 de octubre de 1959. “Es difícil saber por qué no cambiaron su nombre, pero diría que se debe a una falta de comprensión total respecto a cómo funciona un sistema de inteligencia. Yo creo que eso indica mucho también sobre la personalidad del propio Eichmann. La hija le contó a Herman que tenía un amigo llamado Klaus Eichmann. Él comenzó a preguntar y llegó a la conclusión de lo que pasaba. Sin decírselo a su hija, escribió aquella carta. Lo que pasó es que en 1954 Eichmann había llevado a toda su familia a la Argentina. Pero su esposa Vera, entró con el apellido original, Eichmann, y sus hijos también”, explicaría en una entrevista publicada muchos años después en un semanario de la comunidad judía en Buenos Aires Rafi Eitan, el agente del servicio de inteligencia exterior de Israel que tuvo a su cargo la operación para capturarlo.

PUBLICIDAD

Caso Adolf Eichmann
Hermann, quien quedó ciego tras ser torturado en el campo de concentración de Dachau, vivía en Olivos cuando descubrió que Eichmann residía cerca de su casa

Los cuatro más buscados

La carta de Lothar Hermann llegó apenas unos pocos meses después de que el primer ministro de Israel, David Ben Gurion, le encomendara una misión prioritaria al Mossad. “Aproximadamente en 1958, David Ben Gurion ordenó a Isser Harel, que era el jefe del Mossad, traer a Israel a uno de los criminales nazis. Ben Gurion no nombró a nadie. Isser Harel tenía que elegir entre los criminales nazis que no habían sido llevados a los Juicios de Nuremberg. Luego de consultar con otros, Isser Harel eligió cuatro nombres: Borman, que era el segundo de Hitler; Miller, el comandante de las SS; Mengele, el médico de Auschwitz; y Adolf Eichmann, que comandó de hecho el operativo de la masacre. Isser Harel eligió a cuatro personas que se encargaran de buscar a cada uno de los cuatro. A fines de 1959, ya había señales que indicaban que Eichmann estaba en Argentina y se encomendó a Tzvi Aharoni encontrarlo. Lo halló en un barrio de Buenos Aires, San Fernando, en la calle Garibaldi”, reconstruyó Eitan en esa entrevista.

Estuvieron a punto de perderle el rastro, porque Eichmann se había mudado de Vicente López, donde el sobreviviente Hermann lo ubicó, a San Fernando. Con la identidad de Klement trabajaba en una planta de la empresa automotriz alemana Mercedes Benz. Una vez localizado nuevamente, otro agente llamado Tzivi Aharoni montó vigilancia sobre Klement, le sacó fotografías y las envió a Israel a través de la embajada. Luego de examinarlas y compararlas con antiguas fotos de Eichmann, el jefe del Mossad le encargó a su jefe de operaciones, Rafi Eitan, que lo capturara y lo llevara a Israel para someterlo a juicio.

Para cumplir esa orden, a principios de mayo de 1960 un grupo comando del Mossad liderado por Eitan viajó a Buenos Aires. La operación estaba en marcha. “El plan era capturarlo, llevarlo a un lugar seguro, nuestro, y verificar si realmente era Eichmann. Si lo era, se seguía con el operativo. Si no lo era, se le ponía en libertad. Durante ese operativo, no portábamos armas. No teníamos revólveres de ningún tipo”, contaría años después Eitan.

Con la identidad de Ricardo Klement trabajaba en una planta de la empresa automotriz alemana Mercedes Benz
Con la identidad de Ricardo Klement trabajaba en una planta de la empresa automotriz alemana Mercedes Benz

Capturado e interrogado

La noche del 11 de mayo de 1960, cuando regresaba de su trabajo en Mercedes Benz, Eichmann fue interceptado por parte del equipo del Mossad cerca de su casa. Sin armas, lo forzaron a subir a un auto y lo llevaron a una casa segura, donde se lo debía interrogar. Eitan recordó así ese momento: “Cuando lo introdujimos al coche, en el asiento de atrás, yo estaba sentado a la derecha y del otro lado estaba Tzvi Malhin. La cabeza de Eichmann estaba sobre mis piernas y sus rodillas sobre las de Malhin. Aharoni, que sabía alemán, le dijo: ‘Si valorás tu vida, no emitas ni un sonido’, a lo que él contestó en alemán. Primero habló como en susurro, pero ahí confirmé que sabía alemán. Fue entonces que le toqué el vientre, revisé su cicatriz de la operación de apéndice que sabíamos que tenía y no tuve dudas: era Eichmann”.

Una vez en la casa segura, comenzaron los interrogatorios, a cargo del propio Eitan. Fueron días de gran tensión porque todavía no había instrucciones precisas desde Israel y lo que el grupo había hecho era un delito, un secuestro, por el que debería responder ante la justicia argentina si era descubierto.

-¿No le daba un poco de miedo, esa responsabilidad de tener a Eichmann en sus manos? – le preguntaron a Eitan muchos años después.

-Claro, pero cuando uno está en un operativo, piensa sólo en lo que debe cumplir. En ese momento uno quiere garantizar que todo salga bien y luego después se permite analizar todo – respondió.

-Y ahí, en ese momento ¿cuál fue su conclusión?

-Que habíamos llevado a cabo uno de los operativos más significativos desde un punto de vista histórico, en la historia moderna de Israel.

Eichmann permaneció dos semanas en la casa de seguridad, mientras Eitan lo interrogaba y planificaba la “extracción”.

Caso Adolf Eichmann
La extradición y juicio de Adolf Eichmann en Israel marcaron uno de los hitos más importantes en la persecución internacional de criminales nazis

La “salvación” de Mengele

Mientras tanto, a Eitan se le presentó un problema de difícil resolución. El comando del Mossad que operaba en Buenos Aires no solo tenía secuestrado a Eichmann, sino que tenía datos precisos sobre dónde vivía Josef Mengele, “El Ángel de la Muerte” del campo de exterminio de Auschwitz, otro de los cuatro criminales de guerra de la lista del servicio de inteligencia exterior israelí.

Esta parte de la historia se conoció recién en 2017, cuando Eitan – ya con 90 años - la contó en una entrevista con la radio estatal israelí: “Cuando capturamos a Eichmann, Mengele vivía en Buenos Aires. Hallamos su departamento, y lo mantuvimos bajo vigilancia”, relató.

Contó también que mientras su grupo mantenía a Eichmann, ya secuestrado, en una casa segura y lo interrogaba, el jefe del Mossad, Issar Harel, le ordenó que también secuestraran a Mengele, pero que él se opuso terminantemente. “No quería llevar a cabo dos operaciones al mismo tiempo, porque ya habíamos tenido éxito en la primera, y según mi experiencia, si se intenta otra operación, se ponen ambas en peligro”, explicó.

Finalmente, Eitan llegó a un acuerdo con su jefe. Mientras parte del grupo operativo llevaba a Eichmann a Israel, él y otros agentes se quedarían en Buenos Aires y mantendrían bajo vigilancia a Mengele para capturarlo en una segunda operación. Pero se les escurrió. “Esperamos una semana, pero entretanto se anunció en todo el mundo la captura de Eichmann, y Mengele nunca volvió a su apartamento en Buenos Aires”, recordó. El “Ángel de la Muerte” ya había escapado a Paraguay.

Josef Mengele, otro criminal nazi buscado, logró escapar de Argentina tras el secuestro de Eichmann porque los agentes del Mossad evitaron actuar simultáneamente
Josef Mengele, otro criminal nazi buscado, logró escapar de Argentina tras el secuestro de Eichmann porque los agentes del Mossad evitaron actuar simultáneamente

Un “borracho” en un avión

El mayor problema que enfrentaba el grupo operativo era sacar a Eichmann del país. No podían sacarlo en un vuelo de línea, tampoco dentro de un baúl, como en cualquier mala película de espionaje. Fue el jefe del Mossad, Issel Harel, quien tuvo la idea, después de leer en un diario argentino – algo que hacía con mucha atención desde el secuestro – que el 25 de mayo habría grandes festejos por el sesquicentenario de la Revolución de Mayo. “Se le ocurrió que el Mossad alquilara un avión de El Al, pagara por el vuelo ida y vuelta, convenciera al director de El Al le dijera al canciller, Abba Eban, que la empresa quería hacer un vuelo experimental a la Argentina para estudiar la conveniencia de la línea, y que los festejos por la Revolución de Mayo eran una muy buena oportunidad”, recordaría muchos años después Eitan.

El plan era avisar al gobierno argentino que llegaría una delegación de Israel en un vuelo especialmente programado para que coincidiera con la fecha. Así, el avión estaría en una misión diplomática, exenta de todo tipo de revisión. “Esto solo lo sabíamos nosotros y tres o cuatro personas de El Al, los demás tripulantes y pasajeros no tenían idea del plan”, explicó el jefe del comando israelí.

De todos modos, había que meter a Eichmann en el avión. La solución, en este caso, sí fue de película. Los agentes del Mossad lo vistieron con un uniforme de mecánico de la línea aérea, lo sedaron y literalmente lo bañaron con whisky, para que apestara a alcohol. Así, semiinconsciente, con una gorra de El Al tapándole la cara, lo llevaron a Ezeiza.

Adolf Eichmann
El plan para sacar a Eichmann de Argentina incluyó sedarlo, disfrazarlo como mecánico y simular que estaba ebrio en el aeropuerto de Ezeiza

El momento de mayor tensión fue al llegar al control militar del aeropuerto de Ezeiza. Eitan lo contó así: “Los soldados argentinos dieron el alto al coche. En el asiento de atrás, Eichmann roncaba. Aquel auto olía como una destilería. ¡Ese fue el momento en que ganamos un Oscar para el Mossad! Hicimos de judíos borrachos que no podían tolerar el fuerte licor argentino. Los guardias parecían divertidos y ni siquiera miraron a Eichmann”. Pasados los festejos, el vuelo despegó sin ningún inconveniente, con el “arquitecto de la solución final” como pasajero involuntario.

“Llegará la hora en que me sigas”

En Israel a Adolf Eichman lo esperaban el juicio, los desgarradores testimonios de los sobrevivientes de los campos de exterminio y la condena a muerte. El día fijado para la ejecución, Rafi Eitan quiso estar presente. Cuando le faltaban pocos metros para llegar a la horca especialmente montada para él la noche del 1° de junio de 1962 el criminal de guerra nazi aminoró la marcha hasta casi detenerse frente al agente del Mossad y lo miró fijamente a los ojos.

-Llegará la hora en que me sigas, judío – le dijo, desafiante.

-Pero no es hoy, Adolf. No es hoy – le respondió, imperturbable, Eitan.

A punto de morir en el cadalso, Eichmann concentró todo su odio en un solo hombre, el agente del servicio de inteligencia exterior de Israel, el famoso Mossad, que lo había capturado en Buenos Aires.

Caso Adolf Eichmann
La extradición y juicio de Adolf Eichmann en Israel marcaron uno de los hitos más importantes en la persecución internacional de criminales nazis

Eitan lo vio irse por el camino que ineluctablemente lo llevaba a la muerte. Quería verlo morir, con el cuerpo pendiendo de la soga, balanceándose, porque para él esa escena sería también el final de un camino, la consecuencia de una misión, la más audaz e ingeniosa de su vida. Vio a Eichmann subir al cadalso y rechazar la capucha que le ofreció el verdugo Shalom Nagar. Lo escuchó decir que no la necesitaba y después decir sus últimas palabras: “Dentro de muy poco, caballeros, volveremos a encontrarnos. Tal es el destino de todos los hombres. ¡Viva Alemania! ¡Viva Argentina! ¡Viva Austria! Estos son los países con los que más me identifico y nunca los olvidaré. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo”.

Rafi Eitan, siempre imperturbable, observó cómo el verdugo ataba los pies del reo, ajustaba la soga al cuello y movía la palanca que abría la trampa. Vio el cuerpo de Eichman caer y sacudirse, hasta que quedó definitivamente quieto. Más tarde en un libro donde recordó la misión más resonante de su vida, escribió: “La trampa se abrió. Eichmann emitió un leve sonido de ahogo. Se percibió el olor de la defecación; luego, sólo el sonido de la cuerda al estirarse. Un sonido muy satisfactorio”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Candados en las puertas, alertas ignoradas y 56 muertos: el incendio que transformó a un tradicional club de fútbol inglés

Las consecuencias del accidente en el estadio del Bradford City cambiaron para siempre los protocolos y dejaron cicatrices profundas en la ciudad y el deporte británico

Candados en las puertas, alertas ignoradas y 56 muertos: el incendio que transformó a un tradicional club de fútbol inglés

La pionera del atletismo que fue dada por muerta tras caer en una avioneta y volvió a los Juegos Olímpicos para ganar otra vez

Elizabeth “Betty” Robinson, la primera campeona olímpica de atletismo femenino de Estados Unidos, sobrevivió a un accidente aéreo en 1931. Su cuerpo estaba roto cuando desde el hospital se prometió: “Estoy resuelta a no dejar que este accidente arruine mi vida futura”. Contra todo pronóstico, volvió a competir y a llevarse el oro

La pionera del atletismo que fue dada por muerta tras caer en una avioneta y volvió a los Juegos Olímpicos para ganar otra vez

La rebelión de mayo de 1968: estudiantes con obreros, sesenta barricadas en el Barrio Latino y la revolución que redefinió a Francia

El 10 de mayo de 1968, unos 20 mil jóvenes alzaron 60 muros de adoquines contra la policía, desatando una revuelta que los unió a obreros y cambió al mundo al paralizar al país con una huelga que conquistó derechos y libertades

La rebelión de mayo de 1968: estudiantes con obreros, sesenta barricadas en el Barrio Latino y la revolución que redefinió a Francia

El Obelisco por dentro: un viaje a 67 metros de altura donde se abrazan las memorias de tres generaciones

Vínculos intergeneracionales encuentran un escenario emblemático. El paso del tiempo reconfigura sentidos y emociones en el mismo punto de encuentro bajo cielos porteños

El Obelisco por dentro: un viaje a 67 metros de altura donde se abrazan las memorias de tres generaciones

La cultura incendiada: la “acción contra el espíritu antialemán” y la noche en que 20 mil libros ardieron en las calles de Berlín

El 10 de mayo de 1933, miles de estudiantes alemanes, funcionarios nazis y miembros de las SA se reunieron en la Plaza de la Ópera de Berlín para destruir más de veinte mil libros considerados “antialemanes”. Aquella ceremonia de fuego no fue un acto improvisado ni un exceso juvenil: fue una operación política diseñada por el régimen de Adolf Hitler para disciplinar la cultura, borrar voces incómodas y transformar el miedo en espectáculo

La cultura incendiada: la “acción contra el espíritu antialemán” y la noche en que 20 mil libros ardieron en las calles de Berlín