El hallazgo olvidado que dio origen al ADN: la historia de Friedrich Miescher y la nucleína

En 1869, el científico suizo identificó por primera vez el componente molecular de la herencia al estudiar células de pus en vendajes hospitalarios. Su descubrimiento pasó casi desapercibido durante décadas

Guardar
(Imagen Ilustrativa Infobae)
ADN era aún un concepto abstracto, percibido solo como “una molécula con propiedades en algún lugar de la célula (Imagen Ilustrativa Infobae)

El punto de partida para entender el ADN tal como se conoce hoy se remonta a 1869, cuando el científico suizo Friedrich Miescher identificó un componente esencial de la vida en un entorno poco usual: células de pus recogidas de vendajes hospitalarios.

Este hallazgo, denominado nucleína, fue clave para los avances posteriores en la biología molecular, incluido el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del ADN, según detalla National Geographic.

Miescher nació en Basilea, Suiza, en 1844, dentro de una familia de médicos. Si bien inició estudios de medicina, una sordera provocada por la fiebre tifoidea le llevó a renunciar a ejercer como médico y a enfocarse en la investigación, como explica la historiadora Neeraja Sankaran a National Geographic.

En 1868, Miescher se trasladó a la Universidad de Tübingen, Alemania, donde se incorporó al laboratorio de Felix Hoppe-Seyler, precursor de la bioquímica y la biología molecular.

Impulsado por el deseo de comprender la vida a nivel químico, comenzó a analizar glóbulos blancos provenientes de vendajes usados. Durante sus experimentos, Miescher halló las biomoléculas ya conocidas en la época —lípidos, carbohidratos y proteínas—, pero reconoció una sustancia cuyo comportamiento no se asemejaba a ninguna de ellas.

La policía de Washington identifica a un desaparecido tras casi 20 años gracias a un análisis genético
De la medicina a la bioquímica: el camino de Miescher hacia el descubrimiento de la nucleína (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras probar con pepsina para digerir proteínas, yodo para detectar carbohidratos y lavados con alcohol y éter, la sustancia persistía. La denominó nucleína al extraerla del núcleo de las células blancas, término que con el tiempo se volvería fundamental en la biología.

Consciente de la relevancia de su descubrimiento, Miescher tuvo que enfrentar demoras para publicar su trabajo. National Geographic explica que el propio Hoppe-Seyler, tras un error previo de otro alumno, prefirió revisar exhaustivamente los resultados antes de darlos a conocer.

Así, el artículo “Sobre la composición química de las células de pus” se publicó en 1871, relegando la importancia del hallazgo a las últimas páginas del documento.

La recepción fue fría. Como recuerda el biólogo Ralf Dahm en National Geographic, la trascendencia del hallazgo se perdió entre extensos análisis químicos poco atractivos para la comunidad científica de entonces. Además, el ADN era aún un concepto abstracto, percibido solo como “una molécula con propiedades en algún lugar de la célula”.

Increíble macrofotografía del ADN, revelando su estructura intrincada y su belleza en el mundo de la biología y la genética. (Imagen ilustrativa Infobae)
La estructura tridimensional del ADN (Imagen ilustrativa Infobae)

Miescher continuó su carrera en la Universidad de Basilea, donde sus alumnos lo recordaban por su dedicación extrema al trabajo. En ese sentido, Fritz Suter relató que el científico casi se ausenta de su propia boda por su labor en el laboratorio.

El propio Miescher confesaba sentir presión por concluir sus tareas, aludiendo a una carta en la que se describía como “un escolar con tareas incompletas”.

El reconocimiento a la nucleína cambió en 1889, cuando su discípulo Richard Altmann acuñó el término ácido nucleico para describir la misma molécula.

Según el biólogo Kersten Hall, este cambio supuso una apropiación intelectual que devaluó los aportes de Miescher y terminó apartando su nombre de la historia científica predominante.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El hallazgo de la nucleína fue clave para el descubrimiento de la estructura de la doble hélice del ADN (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, la contribución pionera de Miescher queda clara al haber sido el primero en sugerir que la herencia biológica tiene una base molecular, una idea que Hall presenta en National Geographic como la más temprana de su tipo, anterior incluso a figuras como Erwin Schrödinger.

Décadas después, en 1953, James Watson y Francis Crick revelaron la estructura tridimensional del ADN, afianzando una base sustentada en el trabajo previo de Miescher.

El propio Dahm subraya la diferencia al indicar que, aunque a Miescher le faltaba evidencia visual, “la doble hélice es, en sí misma, una estructura impactante, más allá de su función”.

La figura de Miescher ha sido reconocida póstumamente solo de forma marginal. Falleció de tuberculosis a los 51 años en 1895 y su contribución rara vez se menciona, aunque, como advierte Sankaran en National Geographic, “al pensar en el ADN, todo empieza con Miescher”.

Últimas Noticias

La increíble historia de James Woodford, el periodista acusado de eliminar a más de 100 millones de conejos en Australia

Fue señalado como el culpable detrás del brote de calicivirus que marcó un antes y un después en la lucha contra la plaga de conejos en Australia, generando controversia en el mundo científico y mediático

La increíble historia de James Woodford, el periodista acusado de eliminar a más de 100 millones de conejos en Australia

Cuando Los Beatles vencieron a Stalin: las radiografías que combatieron la censura y la cárcel convertida en peluquería

La banda más popular de la historia estaba prohibida en la Unión Soviética. Se los consideraba un “ícono del capitalismo y de Occidente”. Pero los fanáticos sortearon los obstáculos hasta que las autoridades se rindieron ante los de Liverpool

Cuando Los Beatles vencieron a Stalin: las radiografías que combatieron la censura y la cárcel convertida en peluquería

“Nunca me recuperaré de esta tragedia”: la noche en que Juan Carlos de Borbón mató a su hermano menor de un disparo en la cabeza

El 29 de marzo de 1956, Alfonso de Borbón, de solo 14 años, cayó muerto de un balazo en el gimnasio de la Villa Giralda, en Portugal, donde la familia real española vivía en el exilio. Su hermano Juan Carlos era el único que estaba con él en la habitación. El hermético silencio que rodeó los hechos desató una ola de sospechas. Recién siete décadas después, Juan Carlos contó su versión sobre lo ocurrido

“Nunca me recuperaré de esta tragedia”: la noche en que Juan Carlos de Borbón mató a su hermano menor de un disparo en la cabeza

La vida de Manuel García Ferré, el papá de Hijitus y Anteojito: el exilio en Buenos Aires y las películas que le ganaron a Disney

El creador español murió hace 13 años en la ciudad porteña que lo cobijó a mediados del siglo pasado. Sus criaturas y sus logros editoriales

La vida de Manuel García Ferré, el papá de Hijitus y Anteojito: el exilio en Buenos Aires y las películas que le ganaron a Disney

Las últimas horas de Waldo de los Ríos, el genio que llevó a Mozart al pop y terminó vencido por sus propias sombras

Revolucionó la música popular con versiones inéditas de los clásicos, pero vivió atrapado entre el éxito, el secreto de una intimidad marcada por el miedo y la soledad, y una fragilidad que lo condujo a la tragedia

Las últimas horas de Waldo de los Ríos, el genio que llevó a Mozart al pop y terminó vencido por sus propias sombras