Lo primero que dice la Biblia, que es el libro más vendido del mundo y uno de los pilares que organiza desde hace siglos la cultura occidental, es que Dios es creador. Que si a él le parece, habrá cielo y habrá tierra. Y luz, y agua, y también tierra. No hay manera de pasar a la segunda página de esa historia, sagrada para unas 1.400 millones de personas en el mundo, sin entender que lo más potente que hay que saber sobre Dios es su fuerza y su creatividad para inventar el mundo. Un mundo en el que aquello que inventa Dios cobra vida y puede crear más cosas que cobran vida. Y así.
Hace algunos días Diego Armando Maradona habría cumplido 64 años si no se hubiera muerto hace casi cuatro. Aún así, más allá de las leyes que aplican a los seres humanos comunes y corrientes, esos seres humanos que empiezan con una partida de nacimiento y terminan con un acta de defunción, hace dos días hubo recuerdos tan vívidos y festejos tan a flor de piel por el cumpleaños de Diego que hasta la muerte habrá dudado de su eficacia. En las redes sociales, los programas de radio, los de televisión y el inconsciente colectivo de los argentinos, Maradona no sólo sigue vivo sino que sigue creando.
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En su cumpleaños 64, y 14.010 días después del gol-a-los-ingleses que sigue siendo el mejor unipersonal de la historia de los Mundiales, Maradona inspiró una pieza musical inspirada en un dibujo inspirado en el relato histórico de esa obra de arte que llegó cuatro minutos después de ese manotazo tan histórico como pillo. Una mamushka de inspiraciones, sí. Un gol y su trova que, casi cuarenta años después de ese domingo de felicidad patria, todavía conservan intacta su condición de musa.
El último episodio de esa cadena de invenciones nació este miércoles. Alguien -Juan Roleri, argentino, pianista, 35 años- le puso música al gol inolvidable que convirtió a Maradona en el astro alrededor del que giró y gira la historia del fútbol argentino. Es cierto, los años y un talento jamás visto convertirían a este pueblo futbolero en politeísta: al lado de ese sol, aunque tardamos en aceptarlo, había lugar para otra estrella.
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Pero lo que aquí nos ocupa es que ahora hay una melodía inventada para esos trece segundos sobre los que todavía hoy se construye una de las grandes alegrías argentinas. Y para empezar a contar la historia de esa melodía, ese arreglo musical de tintes clásicos y emotivos, hay que viajar al 22 de junio de 1986. Lo primero que tuvo que ocurrir para que hace apenas algunas horas Juan Roleri inventara esa melodía fue que Maradona metiera ese golazo. Que recibiera el pase del “Negro” Enrique y fuera creando -como los dioses- el Gol del Siglo, desparramando a cinco ingleses e ilusionando con la Copa del Mundo a todos los argentinos.
Lo segundo que tuvo que ocurrir fue que Víctor Hugo Morales acompañara esa creación divina con un relato conmovedor y desmesurado. Un cuento hecho de poesía y de lo que les pasa a los humanos cuando están delante de algo tan increíble que lo único que queda por hacer es creer que todo es posible. Pidió perdón Víctor Hugo Morales por ese relato que los años no paran de convertir en uno de los poemas nacionales. Perdón por haberse desbordado y llorado, por haber dejado de lado las formas. Disculpas por ese relato que se inventó en los mismos trece segundos en los que Maradona bailaba (a los ingleses) en el Estadio Azteca, creado a una velocidad de las que por estos días se les celebra a las inteligencias artificiales pero con el diferencial de haber puesto ahí el corazón sobre todo.
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Treinta años después de ese domingo, en 2016, el gol y el relato del gol expandieron su poder de creación. El ilustrador Costhanzo, que llevaba años de trayectoria y que hasta hoy ha publicado su obra en medios gráficos como The New Yorker, El País, La Nación y The Guardian, hizo un dibujo de esa unidad indivisible que ya eran el gol y su narración. La ilustración enseguida se volvió viral y agotó en un suspiro las 50 serigrafías que Costhanzo había producido. Se volvió tatuaje y también remera. Y cuadrito en la casa de muchos maradonianos.

En el dibujo, que el artista gráfico compartió por redes sociales el 22 de junio de 2016, Diego se mueve -y mueve la pelota, y descadera ingleses- en un pentagrama. Su terreno de juego es esa hoja hecha para hacer música, y avanza cuadro a cuadro, como si fueran fotogramas de una película, hasta esquivar a Shilton, definir como le había indicado su hermano el “Turco” que definiera y levantarse del piso para festejar su obra maestra cerca del banderín del córner. A los dibujos sobre el pentagrama, Costhanzo le sumó cada una de las estrofas del relato de Víctor Hugo Morales, desde “la va a tocar para Diego” hasta “gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0″.
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Arriba de todo, el dibujo de Costhanzo dice “Gol a los ingleses (Barrilete cósmico)”, y dice también: “Letra: Víctor Hugo Morales / Música: Diego Armando Maradona”. “Yo quería comparar eso que pasa cuando ves el gol escuchando el relato con una sinfonía. Por eso lo imaginé en un pentagrama. Armé el dibujo en una partitura con ciertos parecidos a la partitura que te venden para cantar un tango, porque también hay algo muy de nuestra identidad en ese gol y en el tango”, le dice Costhanzo a Infobae ahora que su dibujo sobre un gol y un relato inspiró una melodía musical.
Este miércoles, cumpleaños de Diego y Navidad para los devotos de la Iglesia Maradoniana, Costhanzo volvió a compartir ese dibujo que, al momento de publicarse, lo había hecho llegar hasta donde nunca había llegado. Aquel día de 2016, su obra se viralizó tanto que el propio Víctor Hugo lo invitó al programa especial que encabezaría para celebrar los treinta años del golazo. Sin avisarle a nadie, alguien más llegó al estudio cuando el programa ya estaba en marcha: Diego Armando Maradona. “Me fui del estudio con el dibujo firmado por los dos. Fue un día en el que se me abrieron muchas puertas que hasta ese momento no se me habían abierto, puro vértigo”, se acuerda Costhanzo.
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Puro vértigo fue también este miércoles para Juan Roleri. “La cosa empezó cuando vi un tuit de Costhanzo con ese dibujo maravilloso que hizo del gol y del relato. En el tuit él contaba que un músico le había dicho que sólo se podía armar una nota con el ‘fotograma’ del gol. Le contesté que se podía armar una melodía con todo el dibujo y le dije que si me autorizaba, lo hacía”, cuenta Roleri, que a los 6 años se apasionó por el piano alemán de su bisabuelo que había en la casa de Chela, su abuela materna.

En ese piano Zeitter & Winkelmann, casi tres décadas después, fue que compuso este miércoles la melodía que, con algo de licencia poética, puede leerse en el dibujo de Costhanzo. “Tomé la pelota y las cabezas de Diego y de los ingleses como notas. Esas notas conforman acordes y así se va armando la melodía que puede verse en el pentagrama del dibujo. Yo me tomé la licencia de pensar qué armonías iban a acompañar a esa melodía, y lo pensé como una composición clásica, nocturnal, y sobre todo emotiva”, describe Juan.
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Empezó a tocar el piano apenas descubrió ese instrumento familiar que ahora está en su estudio de Villa Urquiza. A los 12 años tenía un pacto con su mamá: había que practicar piano dos horas por día para después salir a la calle a jugar a la pelota o a andar en bicicleta con sus amigos de Versalles. A los 17 era maestro nacional de música, se perfeccionó en España, Italia y Suiza, trabajó como músico en el servicio diplomático de Suiza.
Desde hace siete lleva adelante un podcast (“Un clásico”) en el que analiza obras de la música clásica y cuenta las historias de sus autores y de sus contextos. Da clases pero, sobre todo, lleva a cabo conciertos privados en ese estudio al que mudó el piano de su bisabuelo. Todavía se emociona cuando toca “Claro de luna”, de Debussy. Y este miércoles, en veinte minutos, le puso música al Gol del Siglo.
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“Yo no fui contemporáneo del Diego jugador. Nací en el 88. Pero mi viejo nos hizo maradonianos, a mí y a mis hermanos, como nos hizo fanáticos de Racing. Apenas publiqué el video con el arreglo musical en Instagram él me comentó ‘cómo me alegra haberles transmitido el gen maradoniano’”, cuenta Roleri, un apasionado de compartir historias vinculadas a las artes plásticas, la literatura y sobre todo la música clásica a través de Instagram y X.

El gen maradoniano fue el que llevó a Juan a poner el relato de Víctor Hugo como ringtone en el primer celular que tuvo. “Lo primero que hice fue ver qué notas formaba cada escena de la jugada. Partí cada ‘fotograma’ en un compás o dos, según cómo quedaran mejor las notas con las armonías. El gol me emociona, el relato me emociona, el dibujo de Costhanzo me emociona. Así que yo lo que quería era componer algo emotivo”, cuenta Juan. Su obra comienza en Sol Mayor: ese es el acorde que forman la pelota, la cabeza de Diego y la de los ingleses en el despegue de la jugada dibujada por Costhanzo. Esa en la que arranca por la derecha el genio del fútbol mundial.
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“Fue una sorpresa que empezara a viralizarse. Podría haber sido una composición más rápida, más vertiginosa, pero quería armonías más quietas, algo similar a lo que todavía hoy me transmite el relato de Víctor Hugo, que es recontra emotivo”, describe Juan. Lo que más lo conmovió de todo lo que pasó en sus redes cuando compartió la pieza -y que se multiplicó cuando Costhanzo replicó su creación- fue la alegría que sintió de parte de quienes la escuchaban.
“Fue hermoso todo lo que pasó. Me sorprendió la cantidad de comentarios lindos y la cantidad de gente que me pedía el video sin el relato arriba para poder escuchar la música. Las redes en general son agresivas, te pueden envenenar, pero el día del cumple del Diego me dieron un día hermoso”, resume Juan, y suma: “Para mí fue conocer a uno de mis ídolos. Conocí a Martha Argerich, de Messi tengo una camiseta firmada, pero a Diego no lo vi nunca, y esto me hizo sentirlo cerca”.
Costhanzo también registró esa alegría en las redes apenas se conoció la pieza musical inspirada en esos trece segundos que cambiaron el fútbol. “Yo el dibujo lo hice sin ninguna noción musical. Me sorprendió y me alegró ver que podía haber música detrás de todo eso, y lo que hizo Juan fue de una belleza total. Yo digo, un poco en broma y otro poco en serio, que es otro milagro de Diego, esta vez de nuevo en el día de su cumpleaños”, le cuenta a Infobae.
Una composición musical basada en un dibujo basado en un relato basado en un golazo. Una torre de belleza apilada alrededor de esa corrida memorable, esa jugada de todos los tiempos. Ese barrilete cósmico con una estela capaz de inventar cosas casi cuarenta años después de haber remontado vuelo.
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