Una canción garabateada y una traición por amor: el manuscrito de los Beatles que será subastado por una fortuna

Sale a remate una hojita en la que George Harrison y Ringo Starr transcribieron la letra de "While my guitar gently weeps!. La base es de 195 mil dólares, una cifra desorbitada. La historia de la canción que marcó un hito en la vida de George como compositor. La participación de Eric Clapton. Y el amor por una misma mujer

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La casa de subastas norteamericana Moments in Time anunció que está a remate un manuscrito Beatle que muchos quisieran poseer. Una versión manuscrita, en el reverso de una hoja de grabación de los estudios Abbey Road, de la letra de While my Guitar Gently Weeps. Más de medio siglo después de haber sido garabateada en un descanso, la letra de canción sale a subasta con un precio base de 195 mil dólares.

Quien rescató esa hoja desechada, ese papel de trabajo, supo entender que ese rastro, ese vestigio de las sesiones de grabación del Álbum Blanco, era un pedazo de historia (y que en algún momento llegaría a valer mucho dinero).

Esa versión de la letra ni siquiera es la original, no es la escribió George Harrison en un inicio. Los primeros versos están escritos por George. Pero luego la caligrafía cambia y empiezan a abundar los errores de ortografía. Ringo Starr tomó la posta y siguió escribiendo (transcribiendo) la canción. Hay algunos versos que no llegaron a la versión final. Muy probablemente se trate de un apunte, escrito en birome azul, que funcionaría como ayuda memoria en el momento de la grabación, dictada por George a Ringo, o copiada por el baterista -luego de que la tarea la iniciara Harrison- de los cuadernos de trabajo de su compañero.

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El alto precio de base de esa hojita no sólo es producto del interés que los Beatles y sus objetos siguen generando. Influye que esos garabatos en algunas líneas ininteligibles pertenecen a una de las grandes canciones del cuarteto de Liverpool. Sin embargo, a While my guitar gently weeps le costó encontrar un lugar dentro de la discografía Beatle. Como a gran parte de las canciones de George Harrison.

La melodía de la canción fue desarrollada por George en el viaje que hicieron a la India para conocer al Maharishi en 1968. Es parte de su reconexión con la guitarra luego de un largo periodo de dedicación casi exclusiva al sitar. Si la música fue concebida en tierras asiáticas, luego del regreso desilusionado por las actitudes del líder espiritual, en una visita a la casa de sus padres, George tomó El Libro de las Mutaciones con el fin de extraer algunas palabras que lo inspiraran para componer. El I Ching lo cobijó. Las dos primeras palabras que leyó fueron “gently weeps” (llora suavemente). De ellas partió para crear su clásico.

En Anthology, a mediados de los 90, George explicitó el origen del tema: “Todo surgió del I Ching. En Occidente una coincidencia es sólo algo que sucede: estoy sentado acá y el viento me despeina. El concepto oriental implica que todo lo que pasa debe ocurrir, que nuestras “coincidencias” no existen. Cada pequeña cosa que sucede tiene su razón de ser”. Ese fue el sustento filosófico de la canción.

Aunque parezca mentira, a George le costó bastante que el resto prestara atención a su creación. “Siempre tenía que hacer 10 canciones de John (Lennon) y después otras diez de Paul (McCartney), para lograr que tocaran una mía”, se quejó alguna vez.

A las sesiones de The Beatles (ese es el ascético título del que luego fuera conocido como El Álbum Blanco) George entró con otros 4 temas para ofrecer además de éste. Piggies (que quedaría en el álbum), Circles, Sour Milk Sea (que terminó grabada por Jackie Lomax, de los primeros artistas contratados por Apple, el sello de los Beatles) y Not Guilty.

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Esta última canción fue aceptada de inmediato por los otros tres. Tanto es así que hicieron 102 tomas de ella. Pero finalmente no quedó en el repertorio (aunque George logró meter otras dos: Savoy Truffle y Long, long, long).

Harrison recién editó oficialmente Not Guilty 11 años después en uno de sus discos solistas. Fue una de los últimos temas eliminados de la lista definitiva pese a todo el trabajo que les llevó. Al escuchar la versión Beatle (que está en Anthology) se puede percibir que es una canción que podría haber superado con tranquilidad el corte final. Algunos especialistas especulan y arriesgan que el verdadero motivo de su exclusión fue que la letra era demasiado directa en las referencias a John y a Paul y al clima de disgregación que se había instalado en el estudio.

El Álbum Blanco marca la aparición de Yoko Ono en la sala de grabación, los resquemores tras el regreso de India, las presiones por el lanzamiento de su propio empresa y el cansancio que vienen acumulando luego de más de un lustro. Es el álbum de la discordia, de las peleas, de la renuncia temporal de Ringo y también es el álbum en el que George empieza a buscar, reclamar y encontrar su lugar.

George grabó una versión acústica de While my guitar gently weeps pero pasaban los días y los otros no se dedicaban a su canción. A nadie parece importarle demasiado.

“No se lo tomaban demasiado en serio. Creo que ni siquiera tocaban todos. Me daba pena porque cuando volvía a casa pensaba que se trataba de una buena canción”, se quejó George alguna vez.

Hasta que una tarde caminando por Londres con su amigo Eric Clapton se le ocurrió invitarlo al estudio para que grabe un solo para su tema. Clapton no entendía si se trataba de una broma. Los Beatles no hacían lo que ahora es una moda imparable y se llama Featuring. No tenían músicos invitados. Ellos cuatro se bastaban. Aunque, si se es riguroso, la primera celebridad musical que los acompañó en el estudio fue Brian Jones, de los Rolling Stones, en You know my name, grabada en 1967 y aparecida recién tres años después -cuando Jones ya había muerto-, como cara B del simple de Let it be.

La llegada de George acompañado por un invitado sorprendió al resto. Pero la idea de Harrison de colar en el estudio al mejor guitarrista del mundo, resultó un éxito. Todos se portaron bien ante la presencia de un extraño. Primó el buen humor, se concentraron, se dedicaron a sacar la canción. No sería la última vez que George utilizaría esta práctica para poner a trabajar al grupo y para reinstalar la concordia. En las sesiones de Let it be hizo lo mismo con el tecladista Billy Preston.

Clapton tocó con Lucy, la guitarra Gibson Les Paul que él mismo le había regalado a Harrison. La grabación fluyó con naturalidad y precisión.

“Sólo hicimos una toma, que me pareció excelente. John y Paul no dijeron nada en particular pero yo sabía que George estaba contento porque no dejaba de escucharlo en la sala de control”, escribió Eric Clapton en su autobiografía. El guitarrista, al que por esos días, se lo conocía con el apodo de Dios en las calles londinenses, por su habilidad con el instrumento, dejó registrado un solo histórico, perfecto.

Por cuestiones contractuales entre las compañías discográficas, en los créditos del disco, no quedó sindicada su participación. Pero la amistad entre los dos guitarristas produjo otro aporte a la lista final. Travoy Truffle, otra de las composiciones firmadas por George, está inspirada en la adicción de Clapton por los chocolates y las golosinas. Con humor Harrison enumera gustos y sabores, y alerta al amigo por los excesos en su consumo.

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While my guitar gently weeps integra todas las antologías de los Beatles y figura en las listas de los mejores temas del grupo y en la de los mejores solos de guitarra de la historia. Es la primera gran e incontrastable aparición autoral de Harrison.

Los de Liverpool no la tocaron en vivo. Sin embargo, varias de sus interpretaciones en el escenario han adquirido notoriedad. En el Concierto por Bangladesh, el primer festival benéfico de rock de la historia, George y Eric hicieron una memorable versión.

Más de dos décadas después volverían a deslumbrar en la gira compartida que hicieron por Japón de la cual también existe un fiel registro en el doble álbum en vivo de Harrison, Live in Japan. En el recital homenaje realizado en el Royal Albert Hall luego de la muerte del Beatle conocido como Concert for George, la versión estuvo a cargo de Clapton, Paul McCartney y Ringo Starr.

La otra increíble ejecución en vivo en la que intervino una constelación de estrellas es la de la inducción póstuma de George como artista solista al Salón de la Fama del Rock. Allí una selección interpreta la canción.

Sus compañeros en los Travelling Wilburys Tom Petty y Jeff Lyne, Dhani Harrison (el hijo) y Steve Winwood hacen una gran versión. Pero en un rincón del escenario, a oscuras hay otra persona, otro músico que esa noche ingresó al Salón de la Fama. Al principio sólo se dedica a aportar como guitarra rítmica, hasta que de pronto, pasada la mitad del tema, sin que nadie lo sospechara, con su camisa con grandes gemelos, su poco discreto sombrero rojo, Prince tomó el centro del escenario y realizó un largo y deslumbrante solo que incomodó ligeramente al resto, asombró a Dhani y deslumbró al público de todo el mundo.

La habilidad de Prince como guitarrista (y su exhibicionismo) quedan definidos a la perfección en esos pocos minutos. El mutis también es estridente. Mientras los demás saludan, él tira la guitarra y sale con paso ganador del escenario, como diciendo “¿Vieron? ¿Escucharon? ¿No se van a animar a compararme con estos, no?”

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While my guitar gently weeps tuvo una secuela. En su álbum de 1975 Extra Texture, George grabó This guitar (Can´t keep from crying)que él definió como una hija del clásico de los Beatles. La canción surgió como respuesta las críticas negativas que la revista Rolling Stone, muy influyente en esos tiempos, hizo de su gira de 1974 en la que compartía escenario con Ravi Shankar.

Volvamos a la amistad entre Harrison y Clapton. Entre George y Eric surgió un problema derivado de esta participación en el Álbum Blanco. George, antes de la salida del disco, le acercó a su amigo una copia del doble LP. Quería que escuchara como había quedado su participación en While my guitar gently weeps. Rápidamente, no más de dos días después, en Londres se empezó a hablar del disco. Los músicos comentaban las composiciones, las novedades formales introducidas por los Beatles, la extensión del álbum, la variedad de canciones, especulaban con cuál podrían ser los hits. John y Paul sabían de dónde había surgido la filtración. Y encararon a George y le reprocharan enérgicamente la conducta de su amigo. George le trasladó el enojo a Clapton por violar la confidencialidad solicitada. Eric pidió disculpas que Harrison aceptó de inmediato.

Pero, ya todos sabemos, que Eric Clapton volvería a traicionar a su amigo.

Pattie Boyd y George se conocieron en 1964. Ella era modelo y el encuentro se dio en el rodaje de A Hard day´s night, la primera de las películas del cuarteto. Luego se casaron y vivieron juntos hasta 1974, año en el que se divorciaron. Pero en el medio apareció Eric Clapton, gran amigo de George y por un tiempo cuñado de Pattie, ya que salió con su hermana menor. Pero Clapton se enamoró de Pattie. Y su obsesión no lo abandonó por años. Buscaba cualquier excusa para encontrarse con ella. Contando su deseo por Pattie, la historia de ese amor que parecía imposible, compuso Layla. Su novia, hermana de Pattie Boyd, lo abandonó apenas escuchó la canción por primera vez. Supo con claridad de quién estaba hablando.

Una noche de 1969, George se quedó en su casa y Pattie fue a una fiesta. Allí estaba Eric Clapton. Pattie y Eric se besaron y se mimaron casi toda la noche. En un momento George ingresó imprevistamente en el salón. Y vio como su esposa se besaba con su amigo.

Eric Clapton no ayudó a tranquilizar a George. “Estoy completamente enamorado de Pattie”, dijo. George le preguntó a Pattie, sin levantar la voz, qué pensaba hacer. Ella respondió: “Me vuelvo a casa con vos”.

En 1974 George se separó de Pattie. Al poco tiempo ella comenzó a salir oficialmente con Clapton. Se casaron en 1979. Y George (ya casado con Olivia) fue uno de los invitados de honor. Fue la vez que más cerca estuvieron los Beatles en reunirse. Lennon, también invitado, no concurrió. En el escenario de la celebración Paul, George y Ringo tocaron varios clásicos y entretuvieron a los invitados al casamiento.

George con los años explicó su actitud magnánima: “Nuestra relación ya estaba rota. Así que ella estaba en su derecho de hacer su vida. Mejor que lo haga con amigo que uno sabe que es buena gente”, dijo.

Aunque también se dio el gusto de aplicar su ironía con Clapton: “Eric se enfureció porque yo nunca me enfurecí. Eso lo desconcertó por completo”.

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