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Tres días de duelo naval, una flota en inferioridad de condiciones y Brown con la pierna rota: la victoria del Combate del Buceo

Fue entre el 14 y el 17 de mayo de 1814 frente a las costas de Montevideo. La escuadra patriota lograría imponerse a buques mejor armados, gracias a la genialidad del marino irlandés. Por su victoria, el 17 es el día de la Armada

Guillermo Brown tapa libro
Guillermo Brown, con una flota inferior a la española, logró imponerse en un duro combate naval
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“Cascos sencillos, como construidos por mercantones”, describió despectivamente el catalán Gaspar de Vigodet, último gobernador colonial español del Río de la Plata. Se refería a los barcos enviados por Buenos Aires que desde 1812 bloqueaban el Río de la Plata y desde abril de 1814 dicha medida se había extendido a los ríos Paraná y Uruguay.

Vigodet no estaba demasiado errado: disponía de buques mejor armados, muy superiores a la escuadra armada a los ponchazos y tripulada por hombres reclutados de diversos regimientos, ante la ausencia de marineros. Hasta la Hércules, la nave insignia, lucía parches de cuero de vaca que tapaban los agujeros de bala de cañón, producto del reciente combate de Martín García.

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Guillermo Brown.
La fragata Hércules, nave insignia de la flota patriota. El óleo de J. Lynch evoca el 20 de abril de 1814 cuando comenzó el bloqueo al puerto de Montevideo (Historia Naval Argentina, de Teodoro Caillet-Bois)

La ciudad estaba sitiada y Vigodet, en abril de 1814, convocó a una junta de guerra para determinar la estrategia para terminar con el asedio, tanto por tierra como por mar. Pero no la tenía fácil. Enfrentaba problemas de reclutamiento ya que los pobladores de Montevideo, poco convencidos del éxito español, cansados del bloqueo, algunos miraban con simpatía la revolución de Buenos Aires, otros seguían a José Artigas, y le esquivaban el bulto a la leva. Muchos de los que incorporaban nunca habían navegado y no había tiempo para la instrucción.

La ciudad estaba aislada, había escasez de alimentos. Ningún barco entraba o salía y hasta los pescadores que se aventuraban a adentrarse en el río, corrían el riesgo de recibir el fuego de la flota sitiadora.

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Guillermo Brown.
En la noche del 15 al 16 de mayo, la Hércules estaba en el medio de dos buques españoles, la fragata Neptuno y el bergantín San José. Esta acción terminó con tres buques enemigos capturados. Cuadro de De Martino (Historia Naval Argentina, de Teodoro Caillet-Bois)

El bloqueo cumplía dos objetivos: rendir la plaza para que no fuera usada por una hipotética flota que España pudiera enviar y evitar que Artigas les ganase de mano y ocupase antes la ciudad.

En marzo de 1814, el gobierno había nombrado a Guillermo Brown teniente coronel del Ejército y Comandante de la Marina del Estado. En un primer momento intentó excusarse de ponerse al frente de la escuadra patriota, pero finalmente aceptó. Hacía poco que su esposa Elizabeth Chitty había dado a luz a un varón que falleció pocas horas después.

Su intención era, en mayo de 1814, la de provocar un combate con la fuerza naval realista lo más alejado posible de Montevideo. Su escuadra, que había zarpado del puerto de Buenos Aires para su campaña el 7 de marzo, se situó frente al puerto. Su estrategia fue la de interponerse entre la costa y los buques enemigos y atacarlos. Estaba frente a la pequeña bahía del Puerto del Buceo, el lugar que las fuerzas invasoras inglesas al mando de Samuel Auchmuty habían elegido para desembarcar en 1807.

Guillermo Brown.
La persecución. En el centro la Hércules tiene a tiro de cañón a la Mercurio, que busca refugio en el puerto de Montevideo. A la izquierda, dos barcos incendiados (Historia Naval Argentina, de Teodoro Caillet-Bois)

Las fuerzas de Brown estaban compuestas por la fragata Hércules; las corbetas Céfiro, Belfast, Agradable y Halcón; el bergantín Nancy; las sumacas Itatí y Trinidad; las goletas Esperanza, Juliet y Fortuna; la balandra Carmen y la cañonera Americana. Más tarde se agregarían los faluchos San Martín y San Luis.

Estaba al frente de la escuadra española el capitán de navío Miguel de la Sierra, comandante del Apostadero de Montevideo. Había llegado en 1811 trayendo de España a Francisco Javier de Elío, el último virrey designado para las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Contaba con el queche Hiena, con las corbetas Mercurio, Neptuno y Mercedes; la goleta Paloma; los bergantines San José y Cisne; la balandra Potrera; el lugre San Carlos y el falucho Fama.

Almirante Brown
La arriesgada estrategia llevada adelante por Brown resultó exitosa para lograr la caída de Montevideo y terminar con el último baluarte español en el Río de la Plata

La acción se desarrolló a unas diez millas náuticas al este del puerto de Montevideo, donde sus pobladores se agolparon en la costa y en los techos para seguir las alternativas del combate.

Brown quería que la acción se desarrollase fuera del alcance de los 175 cañones con los que contaba la ciudad para la defensa. El día 14 el almirante enfiló hacia la isla de Flores y los españoles lo siguieron durante dos horas, cayendo en su trampa, gracias a la habilidad de los marineros y a la ligereza de los buques. Cuando Brown consideró que estaban lo suficientemente lejos del puerto, los buques patriotas dieron la vuelta y se desató un violento intercambio de metralla por cerca de media hora y ambas flotas se alejaron.

Sin embargo, la balandra española La Podrida logró apresar al falucho patriota San Luis y a dos pequeñas embarcaciones. Sus tripulaciones se arrojaron al agua y murió ahogado el subteniente Nicolás Picón, que estaba herido. Ese día terminó sin un claro vencedor.

Al día siguiente, el mal tiempo impidió llevar adelante cualquier acción. A la una de la tarde, ambas flotas fondearon. El 16, gracias al viento que lo favorecía, Brown dio la orden de perseguir al enemigo, pero al mediodía el viento amainó y fue necesario el auxilio de lanchas para el remolque.

Daguerrotipo tomado a Brown en sus últimos años. Luego de esa campaña naval, participaría en otras campañas en defensa del país
Daguerrotipo tomado a Brown en sus últimos años. Luego de esa campaña naval, participaría en otras campañas en defensa del país

Por la tarde con el tiempo mejorado el jefe patriota, que había abordado la sumaca Itatí -ligera y ágil para maniobrar- armada con 18 cañones, encabezó el ataque sobre un bergantín español que se había retrasado. Brown sufrió la fractura de una pierna por un proyectil y fue llevado a la Hércules desde donde, entablillado por el cirujano Bernardo Campbell en la misma cubierta, continuó impartiendo órdenes. Hasta mitad de ese año debió caminar con muletas, y le quedaría una renguera de por vida.

La Hércules apuntó su fuego contra los buques que estaban en retaguardia, provocando la rendición del San José, Neptuno y Paloma.

El resto de los buques enemigos, amparados por la noche, huyeron hacia el puerto, siendo perseguidos por la Hércules y llegó tan cerca de la costa que quedó a tiro de las baterías.

El bergantín Cisne, la balandra de Castro y una goleta, al ver que no podían llegar a puerto, se internaron en una bahía e incendiaron dos embarcaciones, y sus tripulaciones huyeron hacia el cerro de Montevideo.

En la mañana del 17 todo había terminado. Al ingresar Brown a la rada de Montevideo, disparó 25 cañonazos. Carlos María de Alvear, que ese día asumió el mando de las tropas sitiadoras de la ciudad, anunció que “el sol y la victoria se presentaron a un mismo tiempo en este memorable día”.

El 19, a las seis y media de la tarde los repiques de campana en Buenos Aires anunciaron la victoria; la buena nueva la había llevado la goleta Itatí.

El 23 Brown entró al puerto de Buenos Aires, con tres barcos capturados y con 417 prisioneros, entre ellos 33 oficiales y centenares de marineros. Había dejado al mando del bloqueo a Oliverio Russell. Al día siguiente, llegaron los barcos patriotas. Habían capturado una enorme cantidad de armas, municiones y cañones.

El bloqueo continuó con el Belfast, la Zephir, Juliet y la corbeta Halcón hasta que el 23 de junio Montevideo se rindió. El 6 de julio, recién cuando supo que la ciudad había caído, hizo lo propio el experimentado marino Jacinto de Romarate, quien se trasladó a Río de Janeiro y regresó a España. Luego de esta victoria, Brown recibió el grado de almirante.

Desde Cuyo, José de San Martín dijo que el triunfo de Brown había sido lo más grande que hasta entonces había logrado la revolución iniciada en 1810. Fue el fin del predominio español de las aguas del Río de la Plata.

Desde 1960 se instituyó el 17 de mayo como el Día de la Armada, en homenaje a ese combate naval y al heroísmo de esos hombres que, en inferioridad de condiciones, lograron un triunfo clave para esa revolución que había iniciado en 1810.

Fuentes: Historia Naval Argentina, de Teodoro Caillet-Bois; Guillermo Brown. Biografía de un almirante, de Felipe Bosch; Guillermo Brown, de Guillermo Oyarzábal.

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