Los primeros taxis eléctricos de Nueva York, una historia olvidada del siglo XIX

A finales de 1800, antes de que los motores de gasolina dominaran el mercado, una flota de taxis eléctricos circulaba silenciosamente por Manhattan revolucionando el transporte urbano, un episodio casi olvidado que National Geographic rescata del pasado

Guardar
Google icon
Los primeros taxis eléctricos de Nueva York, una historia olvidada del siglo XIX
Silenciosos, limpios y adelantados a su tiempo: los primeros taxis eléctricos de Nueva York circularon en 1896, décadas antes de que los motores de combustión dominaran el transporte urbano (New-York Tribune, Library of Congress)

A finales del siglo XIX, Nueva York enfrentaba un grave problema con la movilidad urbana. Con 150.000 caballos circulando por la ciudad, la acumulación de desechos representaba un desafío sanitario y logístico.

Ante esta crisis, los vehículos motorizados surgieron como una solución prometedora. Sin embargo, los primeros taxis de la ciudad no funcionaban con gasolina, sino con electricidad.

PUBLICIDAD

Según National Geographic, en 1896 se introdujo el primer servicio de taxis eléctricos en Nueva York, impulsado por la Electric Vehicle Company. Esta empresa utilizó el Electrobat, un vehículo diseñado por el ingeniero Henry Morris y el químico Pedro Salom, quienes habían patentado su creación en 1894.

Los primeros taxis eléctricos de Nueva York, una historia olvidada del siglo XIX
Ante una ciudad colapsada por el tráfico de carruajes y los residuos de los caballos, los taxis eléctricos surgieron en 1896 como una alternativa eficiente, silenciosa y libre de emisiones (Science Photo Library)

Un sistema eficiente y silencioso

El Electrobat destacó por su diseño innovador. De acuerdo con National Geographic, su estructura incluía una batería de plomo-ácido que permitía alcanzar una velocidad de 32 kilómetros por hora y recorrer hasta 40 kilómetros con una sola carga. Además, su funcionamiento silencioso y libre de emisiones lo convertía en una alternativa superior a los motores de combustión interna de la época.

PUBLICIDAD

El historiador Dan Albert, autor de Are We There Yet? The American Automobile Past, Present, and Driverless, explicó que los automóviles de gasolina eran poco fiables y difíciles de encender, mientras que los eléctricos arrancaban con solo accionar un interruptor.

“Un coche de gasolina apenas encendía en la mañana”, afirmó Albert, destacando la ventaja operativa de los taxis eléctricos en aquellos años.

Primer Auto Mercedes-Benz
A diferencia del primer Mercedes-Benz, que era ruidoso, vibraba intensamente y requería arranques manuales poco fiables, los taxis eléctricos ofrecían una conducción silenciosa y encendido instantáneo (Mercedes Benz)

La innovación del intercambio de baterías

Uno de los mayores desafíos de los taxis eléctricos era el tiempo de recarga. Para solucionar este inconveniente, Morris y Salom implementaron un sistema de intercambio de baterías.

Según National Geographic, la infraestructura incluía grúas y elevadores que permitían reemplazar una batería agotada de casi 570 kilos en solo tres minutos.

El historiador David A. Kirsch, autor de The Electric Vehicle and the Burden of History, señaló que este método era tan eficiente que competía con la rapidez de llenar un tanque de gasolina.

“Era mucho más rápido que cambiar un equipo de caballos y probablemente tan rápido como llenar un tanque de combustible”, detalló Kirsch sobre la efectividad del sistema.

Los primeros taxis eléctricos de Nueva York, una historia olvidada del siglo XIX
El sistema de intercambio de baterías permitía a los taxis eléctricos mantenerse en circulación sin largas esperas de recarga, revolucionando la operatividad del transporte en Nueva York a finales del siglo XIX

El impacto y la caída de los taxis eléctricos

El éxito de los taxis eléctricos llevó a la Electric Carriage and Wagon Company, subsidiaria de la Electric Vehicle Company, a expandir su flota. En 1899, ya operaban más de 100 vehículos en Nueva York y la empresa había comenzado a extenderse a otras ciudades como Filadelfia, Chicago y Boston, según informó National Geographic.

Sin embargo, los problemas financieros pronto afectaron la estabilidad del negocio. En 1899, el New York Herald reveló que la empresa había obtenido un préstamo de manera fraudulenta, lo que generó el desplome de sus acciones y debilitó la confianza de los inversionistas. A esto se sumó un incendio que destruyó gran parte de la flota, lo que afectó gravemente la operatividad de la compañía.

Mientras tanto, los automóviles de gasolina comenzaron a ganar terreno. En 1907, el empresario Harry Allen introdujo una flota de 65 taxis a gasolina importados de Francia, la cual creció a 700 vehículos en solo un año. La llegada del Ford Modelo T en 1908 terminó por consolidar el dominio del motor de combustión interna y relegó los taxis eléctricos a un segundo plano.

Con la llegada del Ford Modelo T en 1908, los autos de gasolina se volvieron más accesibles y prácticos, desplazando a los taxis eléctricos y definiendo el rumbo del transporte urbano durante el siglo XX (REUTERS/Clodagh Kilcoyne/File Photo)
Con la llegada del Ford Modelo T en 1908, los autos de gasolina se volvieron más accesibles y prácticos, desplazando a los taxis eléctricos y definiendo el rumbo del transporte urbano durante el siglo XX (REUTERS/Clodagh Kilcoyne/File Photo)

El resurgimiento en el siglo XXI

Más de un siglo después, los vehículos eléctricos volvieron a las calles de Nueva York. En 2022, la ciudad reintrodujo 25 taxis eléctricos, retomando una idea que, aunque olvidada, ya había demostrado su viabilidad a finales del siglo XIX.

Según National Geographic, este retorno marcó el renacimiento de una tecnología que, en su momento, estuvo a punto de cambiar para siempre el transporte urbano.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Vecinos asustados y calles como trampas oscuras: la inseguridad histórica en Buenos Aires y el origen del gallo en el escudo policial

Los robos y los crímenes ya le quitaban el sueño a las autoridades coloniales. Una ciudad que, cuando oscurecía, se convertía en el ámbito ideal para el delito; ni qué decir sobre lo que ocurría en las afueras y en la campaña, donde la situación parecía haberse ido de control. A partir de que un día como hoy fue nombrado el primer jefe de policía, reseñamos qué hicieron los gobernantes para combatir a los que se empeñaban en quedarse con lo ajeno

Vecinos asustados y calles como trampas oscuras: la inseguridad histórica en Buenos Aires y el origen del gallo en el escudo policial

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino

La vida de una creadora marcada por su padre artista, la expansión de su obra religiosa y la vocación inquebrantable que sorprende al mundo. Un homenaje que invita a descubrir su verdadera pasión

María Alba Blotta cumple cien años: la escultora autodidacta que transformó iglesias y desafió su propio destino

Balas de mosquete y registros históricos: hallan los posibles restos de d’Artagnan bajo una iglesia holandesa

El personaje histórico, Charles de Batz de Castelmore, murió durante el asedio francés a Maastricht en 1673. Un arqueólogo retirado, convencido de que fue enterrado allí, notificó a otros expertos. Qué se sabe

Balas de mosquete y registros históricos: hallan los posibles restos de d’Artagnan bajo una iglesia holandesa

“¡Oh, mierda!”: las últimas palabras de Brandon Swanson mientras hablaba con sus padres para pedirles ayuda antes de desaparecer

En la madrugada del 14 de mayo de 2008 se perdió su rastro. Tras la desaparición del joven de 19 años, su familia impulsó una reforma en Minnesota que obliga a iniciar de inmediato la búsqueda de adultos desaparecidos en situación de riesgo

“¡Oh, mierda!”: las últimas palabras de Brandon Swanson mientras hablaba con sus padres para pedirles ayuda antes de desaparecer

Las dos rendiciones de la Alemania nazi: la sonrisa de Eisenhower, los pedidos de Keitel, la ira francesa y el desprecio de Zhukov

La primera ocurrió el lunes 7 de mayo de 1945, cuando el jefe del Ejército alemán, Alfred Jodl, firmó la capitulación militar incondicional ante las tropas aliadas en Reims, Francia. Cuando todo parecía terminado, Stalin desconoció el acto y exigió una nueva firma, que se concretó en Berlín, el martes 8, en el cuartel general que los soviéticos habían instalado en la capital de los derrotados

Las dos rendiciones de la Alemania nazi: la sonrisa de Eisenhower, los pedidos de Keitel, la ira francesa y el desprecio de Zhukov