Hombres, lenguas indígenas y años en el exterior, la nueva combinación que redefine el regreso de migrantes a Guatemala

Tras trabajar en Estados Unidos sobre todo en obras y servicios, muchos enfrentan barreras para conseguir empleo formal, porque los sueldos esperados no coinciden con la economía local y persisten prejuicios de empleadores hacia deportados

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Grupo de hombres y mujeres, algunos con sombreros y vestimenta tradicional, desciende de un autobús blanco frente a una terminal rural en Guatemala, con montañas y cielo nublado.
Un grupo de personas con mochilas y vestimenta sencilla desciende de un autobús blanco en una terminal rural de Guatemala, con carteles visibles y paisajes montañosos de fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En 2025, el retorno migratorio forzado a Guatemala sumó alrededor de 55.000 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones. El 88% de los retornados llegó deportado desde Estados Unidos y el 12% desde México. La mayoría fueron hombres y hubo incrementos sostenidos desde abril.

El perfil de quienes regresan cambió. Aumentó la proporción de hablantes de lenguas indígenas, en particular K’iche’ y Mam. Además, el 50% de los retornados proviene del altiplano occidental, principalmente de Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango, y la edad mediana pasó de 26 a 29 años.

La mayoría de los retornados son hombres, con un 88%, frente al 73% registrado en 2024.

Perfil sociodemográfico y tiempo de residencia

El informe indica que el 45% de los retornados vivió en Estados Unidos menos de cinco años, el 30% entre cinco y nueve años y el 25% 10 años o más.

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Quienes pasaron más tiempo fuera mantienen vínculos familiares en el extranjero, mayor dominio del inglés y expectativas laborales que no siempre se alinean con las oportunidades en Guatemala.

La Organización Internacional para las Migraciones señala que la migración forzada afecta de forma diferenciada según género, idioma y región de origen. El predominio de hombres y de hablantes indígenas plantea desafíos para la adaptación social y económica en sus comunidades de retorno.

Manos sobre mesa de madera sosteniendo documentos migratorios, pasaportes guatemaltecos, boletos, bandera de Guatemala y billete de quetzal.
Varias manos sostienen documentos migratorios, pasaportes guatemaltecos y boletos de autobús sobre una mesa de madera, junto a una bandera de Guatemala y un billete de quetzal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Habilidades, empleo y barreras para la reintegración

Los migrantes retornados llegan con habilidades y experiencia laboral, pero enfrentan obstáculos al reinsertarse en el mercado laboral local. El 94% domina el español, aunque solo el 11% declara saber hablar y escribir en inglés.

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En cuanto a instrucción formal, el 27% no completó la primaria, el 51% terminó la primaria, el 10% tiene bachillerato y apenas el 9% cuenta con estudios universitarios o técnicos.

El 36% sabe utilizar una computadora. Las mujeres presentan un mayor nivel educativo y dominio informático que los hombres. Antes de migrar, el 30% trabajaba en actividades agropecuarias. Durante su estancia en Estados Unidos, los hombres se emplearon sobre todo en construcción, con 55%, mientras que las mujeres lo hicieron en restaurantes y servicios.

El informe señala que 71% informó ingresos insuficientes antes de emigrar y 77% percibía menos del salario mínimo. Tras el retorno, el 50% no desea volver a emigrar, aunque entre el 31% que sí lo considera, el 78% permanecería en Guatemala si tuviera oportunidades laborales.

Manos de diferentes tonos de piel sostienen pasaportes guatemaltecos, documentos migratorios y boletos de autobús sobre una mesa de madera. Incluye bandera y billete de quetzal.
Varias manos sostienen pasaportes guatemaltecos, documentos migratorios y boletos de autobús sobre una mesa de madera, junto a una bandera de Guatemala y un billete de quetzal, representando un proceso de gestión migratoria o retorno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Demanda laboral, emprendimiento y capacitación

Hay demanda de empleo formal, con 34%, interés en emprendimiento, con 11%, y en la certificación de habilidades adquiridas en el extranjero, con 78%. Persisten barreras: las expectativas salariales formadas en Estados Unidos no se corresponden con la realidad local y los empleadores muestran reticencia a contratar retornados por temor a nuevas migraciones o por asociar el retorno forzado a criminalidad.

Muchos ven en el emprendimiento una alternativa, pero la falta de capital y acceso a crédito formal limita esta opción. La brecha entre los intereses de capacitación y la oferta pública disponible sigue como un reto para la integración económica de los migrantes retornados en Guatemala.

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