Damiela Eltit, escritora chilena
Damiela Eltit, escritora chilena

“La unión madre-hija es la pareja más débil de la cultura”, decía hace algunos años la escritora chilena Diamela Eltit, cuando presentaba su novela Impuesto a la carne (Eterna Cadencia Editora). La frase no pasó desapercibida en aquel momento ni tampoco puede pasar desapercibida ahora, cuando la discusión política y social más importante de los últimos tiempos pasa por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. Lo que dice Eltit, sin embargo, parece afirmarse en una larguísima tradición de libros sobre padres e hijos: de la Carta al padre de Franz Kafka, hasta El hijo judío de Daniel Guebel; de Hamlet a La muerte del padre, de Karl Ove Knausgard; de Creía que mi padre era Dios de Paul Auster a Un comunista en calzoncillos de Claudia Piñeiro.

La protagonista de Una casa llena de gente, la exquisita nueva novela de Mariana Sández, dice que los artistas que triunfan son los que arrastran un profundo agujero en el corazón, “sobre todo a causa de un padre violento o ausente”. La literatura es una búsqueda del padre —dice—, las personas que escriben lo hacen “para separarse definitivamente o reconciliarse con el padre faltante”. Pero, un poco al estilo de Dumas en Los tres mosqueteros, que habla de D’Artagnan antes que de los personajes del título, Sández hace trampa y su novela aborda la relación con la madre como motor de la escritura.

En esta nota proponemos justamente esa idea. Aquí un pequeño recorrido por aquellas madres que pusieron la ficción en marcha.

"Una casa llena de gente", de Mariana Sández (Cía. Naviera Editores)

Una casa llena de gente —novela que rankea muy alto entre las mejores del año— es una bellísima historia sobre una hija que, tras la muerte de la madre, recibe unas cajas con fotos, videos y textos, y con esa “herencia” empieza a reconstruir la de vida de ambas. Leila, así se llama la madre, es una figura tan inquietante como maravillosa, una Quijote moderna que se entrega a los libros. Y Charo, la hija no menos inquietante ni menos maravillosa, abraza esa forma de vida y la convierte en arte.

Más arriba mencionábamos el libro que Claudia Piñeiro escribió alrededor de su padre. Aquella novela es un caso particular en la obra de Piñeiro, que suele trabajar especialmente con madres e hijas. Además de Elena sabe, donde la protagonista convive con una madre enferma de Alzheimer, en Una suerte pequeña elabora una trama compleja alrededor de una mujer que vuelve después de dos décadas a la ciudad de la que huyó tras una desgracia atroz. Piñeiro, que escribe sobre mujeres que abortan o que deciden no quedar embarazadas, hace en esta novela una pregunta clave sobre los límites y las obligaciones de la maternidad: hasta dónde una madre puede hacer que un hijo sufra las consecuencias de sus propias equivocaciones.

Jorge Fernández Díaz junto a su madre, Carminia
Jorge Fernández Díaz junto a su madre, Carminia

La literatura también se compone de viajes, laberintos y destinos. Y ahí está Mamá, de Jorge Fernández Díaz. La novela cuenta la historia de la madre del autor, una asturiana que viajó a la Argentina con apenas 15 años, esperando que su familia llegara poco tiempo después, pero algo falló y se quedó sola en un país desconocido. A fuerza de coraje armó su vida, se hizo “argentina”, se casó, llegaron los hijos y los nietos. Pero entonces, una crisis económica provocó que ellos decidieran emigrar a España y la rueda de la historia pareció encapricharse con una nueva vuelta perversa. “Mamá comenzó hace muchos años”, dijo Fernández Díaz, “cuando mi madre tenía una gran depresión y fue a la psiquiatra, y la hacía llorar contándole esta historia”. Hace pocos días, la madre del escritor murió y él abrió su programa de radio con una dedicatoria emocionante.

Milena Busquets (Télam)
Milena Busquets (Télam)

Y, si hablamos de despedidas emocionantes, También esto pasará de Milena Busquets es una novela-carta de una escritora hacia su madre recién muerta. La novela va camino a convertirse en un clásico moderno. Con una estructura aparentemente sencilla, la narración ahonda en los sentimientos y aprendizajes que compartieron madre e hija. Entre los lectores y las lectoras de Busquets hay una identificación que, tal vez, sólo sea comparable con el efecto que provoca Elena Ferrante y la saga de La amiga estupenda. Daniel Burman —el director de “El abrazo partido— llevará También esto pasará al cine.

"La conjura de los necios" y su autor, John Kennedy Toole

En esta reseñas de madres protagonistas hay que mencionar a una que, si bien no ocupa un lugar en la ficción, es quien ha logrado que la ficción no olvide a su hijo. Fue la mamá de John Kennedy Toole quien agotó todos los caminos para que se publicara La conjura de los necios, la gran sátira filosófica protagonizada por el estrambótico e inolvidable Ignatius Reilly, luego de que su hijo se suicidara víctima de una profunda depresión. Alrededor de La conjura de los necios hay una trama de mitos y leyendas que la propia novela ha alimentado a partir de su éxito. Para los fanáticos, Cory MacLauchlin escribió una biografía muy recomendable que sirve para entender la vida trágica del escritor. Se llama Una mariposa en la máquina de escribir y le hace justicia a Thelma, la mamá de Toole, sin dudas, una de las grandes heroínas anónimas de la literatura contemporánea.

LEER MÁS