Fátima Florez. Foto: Diego García/GENTE
Fátima Florez. Foto: Diego García/GENTE

Las noches de Fátima Florez (36) empiezan con el amanecer. Como en todas y cada una de las temporadas de teatro que hizo entre Mar del Plata y Carlos Paz –un año en cada plaza– desde 2012.

Este viernes, después de las dos funciones del jueves, la actriz bajó las persianas del hotel Provincial hasta quedar a oscuras, apagó su celular y colgó en la puerta el cartel "No Molestar". "Terminé la función casi a las dos de la mañana. Me saqué fotos con la gente en la puerta del teatro. Fui a comer. Volví al hotel. Me bañé. Me puse crema. Bajé unos cambios y me acosté para tratar de dormir… Me costó, porque mi cabeza sigue pensando", detalla Fátima sobre los tres meses al año en los que vive "al revés del mundo".

Fátima Florez. Foto:Diego García / GENTE
Fátima Florez. Foto:Diego García / GENTE

Un rato después de levantarse, a las cuatro de la tarde, en el bar del balneario Arenas Blancas, una bebida isotónica –de esas que hidratan y permiten recuperar energías– es lo que Fátima necesita para ponerse en movimiento. "Tenemos un público fiel, pero además gente nueva que empieza a venir con el correr de las semanas. Funciona el boca a boca", apunta sobre su espectáculo, Fátima Superstar, que tiene entradas por 250 pesos. "La cosa está difícil y a la gente le cuesta. Queremos que la obra sea para muchos, no para pocos. Me conmueve cuando se me acerca gente mayor y me dice que es la primera vez en su vida que viene al teatro".
–¿Qué pasa físicamente con el hecho de hacer dos funciones de cuarenta personajes cada una, de miércoles a domingo?
–Tengo mucha energía. Sufro más el cansancio vocal que el físico. Durante el día trato de regular, guardarme y hablar poco. Porque paso de Valeria Lynch y Los Pimpinela, que son bien agudos, a Lilita y Cristina, que son mucho más graves. El escenario me da fuerzas. De hecho, tengo ganas de hacer tres funciones un sábado. Como en la época dorada de Olmedo… Sería un desafío personal.
………………………………………………………………………………….
Norberto Marcos (60), su marido y productor, acota: "Lino Patalano siempre me dice que a diferencia de todos los artistas, que le piden hacer menos funciones, Fátima quiere agregar. Porque gana en cantidad de gente en sala, pero no está arriba en la tabla porque se mide la recaudación de dinero".
………………………………………………………………………………….

Fátima sobre el escenario.
Fátima sobre el escenario.

–¿Te ponés desafíos para motivarte, Fátima?
–Ese es uno. Y poder hacer una gira internacional. Tendré que incorporar personajes de otros países y sacar más de la mitad del espectáculo actual. Hay una propuesta para ir a España, además de México y los Estados Unidos. Jorge Javier Vázquez, el Tinelli español, me sigue y sabe todas mis rutinas. Quiere que me sume a Tu cara me suena, el programa más popular de su país. Veremos…
–Hablando de cambiar el show, sacaste el sketch de Cacho Castaña después de su equivocadísima frase "Si la violación es inevitable, relájate y goza".
–Lo hablamos con la producción. Es un cuadro de mucho humor y no podíamos seguir con Cacho en el escenario después de lo que pasó. Los medios y las redes sociales están muy movilizados. Quisimos poner un manto de respeto. No me sentía cómoda haciéndolo. Cacho hizo una humorada con un tema candente. Las mujeres estamos contentas de que se nos defienda. Pero ahora vuelve…
–Otra de las declaraciones fuertes de la temporada es la de Facundo Arana, quien dijo que las mujeres se realizan realmente cuando son madres. ¿Qué pensás al respecto?
–Yo lo escuché y no dijo eso exactamente… No sé cómo tomar el tema. No se expresó bien, pero no hubo mala leche. Yo creo que la realización es algo personal de cada una. Hay mujeres que desean ser mamás y así se realizan; y otras que no, y lo logran en otras áreas. Yo hace años que vengo con ganas de tener hijos. Pero todo coincidió con mi crecimiento artístico. De todas maneras, el año que viene voy a poner un stop. Me gusta el 2019… Es un número cabalístico.

Fátima sobre el escenario.
Fátima sobre el escenario.

–¿En 2019 querés ser mamá?
–Sí. Me encantaría. A la producción no le gustaría, porque tiene muchos planes, pero Norberto me apoya. El ya tiene un hijo grande.
………………………………………………………………………………….
Norberto, que sigue en la mesa atento a todo, apunta: "Yo quiero que ella sea madre".
………………………………………………………………………………….
–¿No te cansás de hacer a Fátima y sus personajes? Me pregunto si no te gustaría que te llamen para un papel dramático en cine o televisión.
–¡Ojalá! ¡Dios te oiga! ¡Y los productores también! A los humoristas nos encasillan demasiado. Me llaman para imitaciones y me fascina. Pero también me encantaría demostrar que puedo hacer drama. Me preparé como actriz. Es más difícil hacer reír que hacer llorar. Quiero mostrar otra faceta. Sorprendería… Quisiera tener la oportunidad. Mirá a Guillermo Francella en El secreto de sus ojos, o a Tristán en Historia de un clan.

–"¡Dios te oiga!" dijiste, porque sos muy creyente…
–Muy. De chica no me bautizaron, porque mis padres querían que yo tomara la religión que quisiera. O ninguna. Fue una elección mía, de corazón: me bauticé a los 18. Además, me eduqué en una escuela pública. Soy católica. Rezo muchísimo. Todos los días. Queda mal, tal vez, pero hablo con Dios… Dejo que me dé señales y me guíe. Me siento protegida y bendecida. Me pasaron cosas difíciles y la mano de Dios siempre estuvo.
–¿Tenés alguna devoción en particular? Te veo con la imagen de San Benito colgada al cuello.
–Sí, soy muy devota de él. Además, de San Expedito, que me escucha mucho para "las causas justas y urgentes". Le recé por trabajo y a los tres días me llamó Tinelli, cuando pocos me conocían. Desde entonces no paré de trabajar.
–¿Quién te acercó a la fe, no viniendo de una familia católica?
–Norberto está muy vinculado a la religión, porque su familia tiene una santería. La fe es mi sostén. Nadie me derrumba. Respeto a quienes no la comparten, pero a mí me ayuda. Siempre, antes de salir al escenario, pido que me proteja, me dé sabiduría, carisma y gracia.

–¿Cómo te manejás con el dinero y en qué invertís?
–Ese es el aspecto más flojo de nuestra pareja. No por culpa mía, sino de Norberto… ¡Ja, ja, ja! (El ya no está en la mesa para responder sobre lo que dice su mujer). Siento que entra mucha plata, pero se evapora. Es una cuestión en la que debemos ajustar clavijas. Tengo que ser más empresaria y poner los pies en la tierra. Hoy me va bien, pero si dejo unos años para ser mamá no va a seguir entrando la misma plata. Tenemos que aprender a invertir bien. Además, el dinero ahorrado serviría para una buena vejez, para que mis hijos vivan bien y para poder ayudar.

–¿Qué aprendiste del éxito?
–Es una circunstancia. Antes creía que si eras exitoso te volvías intocable. Ahora sé que soy la misma de siempre, viviendo un buen momento. La fama es maquillaje. Atrás está uno, que ríe y llora. Nada más.

Por Ana van Gelderen