Macarena Rinaldi en MDQ. Foto: Diego García/GENTE
Macarena Rinaldi en MDQ. Foto: Diego García/GENTE

Después de nueve horas de fila en la vereda de Ideas del Sur y con los primeros fríos de abril, Macarena Rinaldi (30) entró al estudio con las manos y los pies congelados, pero con la ilusión intacta. "Llegué sola, a las nueve de la mañana, esperando poder pasar a bailar mi coreografía. Se hicieron las seis de la tarde y anunciaron que cortarían el casting. Pero tuve suerte y pasé con la última tanda. Repetí la coreo mil veces. Y esa misma noche me llamó Lolo Rossi para decirme que había quedado", cuenta Maca sobre su debut en el Bailando de Tinelli, en 2012.

"No sé qué pasará este año, pero soy un soldado. Si me quieren, estoy. Amo el Bailando. Sin querer, terminó envolviendo mi vida personal", agrega la bailarina, de novia con Federico Hoppe (30), productor histórico del ciclo. Y mientras, de tanto hablar, se le enfría el café en un bar de una esquina cualquiera de Mar del Plata.

Con su novio, Fede Hoppe.
Con su novio, Fede Hoppe.

SEGUIR EL PALPITO. Nacida y criada en Justiniano Posse, una ciudad de 10.000 habitantes al sudeste de Córdoba, tiene dos hermanos varones –"mi debilidad"–; ella es la mayor. Su papá posee campos y su mamá es directora de un colegio, y quien le inculcó la cultura del trabajo. "Nadie te regala nada. Ni un sábado de vacaciones me dejaba dormir hasta las 12 del mediodía. Tenía que ayudarla a ella o a mis abuelos con las cosas de la casa", cuenta sobre su familia, que tanto la apoyó cuando después de dos años de estudiar Abogacía en Córdoba Capital, decidió viajar a Buenos Aires para formarse como bailarina.

"A los seis años ya iba a la academia de baile de mi pueblo. Amaba la expresión artística. Mi pasión por la danza fue más fuerte que el mandato de la carrera tradicional. Iba a la facultad, pero sentía: 'Yo no soy esto'. Así que me animé y llegué a Retiro por primera vez en mi vida, con mi bolsito, para irme a vivir con mi amiga Melina –esa hermana mujer que no tengo– en un departamento en Lavalle y Florida. Tomé clases de lunes a sábado, de ocho de la mañana a cinco de la tarde, con varios maestros que fueron iluminando mi camino. A la noche trabajaba como camarera en The Oldest, el bar de Belgrano donde años después nos vieron con Fede la primera vez", rememora sobre ese giro que significó seguir su vocación.

Maca y Fede en el Bailando con la relación ya blanqueada
Maca y Fede en el Bailando con la relación ya blanqueada

De un casting llegó su primer trabajo, una revista de Daniel Comba en Carlos Paz, en 2009. Desde entonces "siempre tuve trabajo y una certeza: no hay un techo". Su primera temporada en La Feliz fue con Artaza y Cherutti en 2011. Participó del Bailando con Leandro Penna, como bailarina del staff, con Ergün Demir, Osvaldo Laport y finalmente con Hernán Piquín.

El año pasado actuó en su primera comedia, para Dabope. Este verano se luce en el elenco de Mi vecina favorita, protagonizada por Lizy Tagliani. "Soy una agradecida por tener trabajo. Quiero seguir transitando el camino de la comedia. Siempre fui desinhibida y extrovertida. Trabajo con gente talentosa y generosa. Soy una esponja. Aunque mi primer amor es el baile", asegura después de un 2017 repleto de oportunidades.

En el teatro hace temporada en Mar del Plata con Mi vecina favorita
En el teatro hace temporada en Mar del Plata con Mi vecina favorita

VENCER PREJUICIOS. Maca vive sola y sale con Hoppe desde hace algunos meses. Confirmó el noviazgo en noviembre, después de un beso en cámara. "Soy noviera", agrega sobre sus ex parejas. Prefiere no contestar sobre el rumor de un romance de juventud con un coterráneo, el futbolista Martín Demichelis. "Lo de Fede, simplemente, se dio. Nunca imaginé vincularme con alguien de mi entorno. No es fácil estar expuestos. El es muy perfil bajo. Y yo también quiero cuidar mi intimidad. Por eso estamos atentos a cómo se siente el otro", cuenta Maca.

–¿Dudabas en salir con Hoppe porque ya había estado con otras bailarinas?
–Para mí era mi jefe. No existía como hombre. Por eso no fue de un día para el otro… Me tomé mi tiempo. Hasta que me di la oportunidad de conocer a Fede y olvidarme de Hoppe. Relajé y me permití disfrutar. Entre nosotros no hay nada forzado. Nos elegimos, y eso es maravilloso. Pero fue de a poco… Es mi jefe. Había mucho en juego.

–¿Sentís los celos de tus compañeras ahora que sos una "primera dama"?
–No. Para nada. Hay armonía. Tengo la tranquilidad de saber cómo hice las cosas. Me siento valorada y querida por mis pares y por mis superiores.
–¿Lo consensuabas con Fede antes de exponer algo en la pista?
–Me costaba prestarme a situaciones en la previa que me desconcentraran de la danza. Pero el día que me acerqué a bailarle fue espontáneo. Porque en la intimidad soy desfachatada.

Maca en la playa. Foto: Diego García/GENTE
Maca en la playa. Foto: Diego García/GENTE

–¿Cómo manejás los celos?
–El me da seguridad. Estoy tranquila. No tiene sentido gastar energía en los celos. No reviso su celular. Ni él el mío. Sin confianza no se construye nada. Nos elegimos. Nunca me sentí mejor en mi vida. Llegué a los treinta. Tengo un caminito recorrido. Y madurez para saber lo que quiero y lo que no…

–¿Soñás con ser mamá?
–Sí, claro. Lo deseo desde siempre. Pero sucede cuando tiene que suceder. Antes era mucho más estructurada: "A esta edad esto o ahora aquello". Ya no. Me relajé. Ni antes ni después. Sé que va a pasar. Es un sueño que me falta cumplir.

–¿Qué opina Fede?
–Yo te hablo por mí. Veremos. Las cosas con él están inmejorables. Será lo que tenga que ser.

Por Ana Van Gelderen

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