La inteligencia artificial comienza a incorporarse a la atención de personas mayores mediante monitoreo remoto, asistentes conversacionales y sistemas capaces de identificar riesgos en el hogar, en un sector donde la escasez de trabajadores y la sobrecarga de los equipos podrían acelerar estos cambios en el corto plazo. Ese escenario fue analizado por Laurie Orlov en AgeInPlaceTech.
El uso de estas tecnologías ya tomó una forma concreta con el lanzamiento de AloneAssist, un servicio de llamadas diarias de bienestar dirigido a adultos mayores que viven solos. La persona recibe una conversación telefónica y su familia obtiene un resumen cotidiano; si la llamada no es atendida, el sistema activa una alerta.
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La demanda de atención y el déficit de personal explican la aceleración de estas iniciativas. Las empresas de viviendas para mayores y de cuidados domiciliarios deberán adoptar soluciones basadas en inteligencia artificial por la escasez de trabajadores, la sobrecarga de los equipos y las expectativas de los clientes.
Agentes para cada tarea y monitoreo remoto sin visita presencial
Los agentes de inteligencia artificial podrían convertirse en herramientas habituales para distintas categorías laborales. Su función abarcaría la primera respuesta a consultas, la selección de postulantes, la incorporación de nuevos empleados, la actualización de documentación, el envío de alertas a la dirección y la comunicación con las familias ante cambios de salud.
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La automatización permitiría liberar tiempo de los trabajadores para la atención directa de los clientes. En los centros de llamadas, este tipo de tecnología ya funciona como una primera instancia de respuesta cuando está configurada de manera adecuada.
La plataforma Znest.ai figura como ejemplo de esta aplicación en los procesos iniciales de incorporación de potenciales empleados. Los agentes también podrían intervenir en tareas de marketing y en la coordinación administrativa de los servicios de cuidado.
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La traducción automática sería especialmente relevante en entornos sanitarios, donde muchos pacientes no tienen el inglés como lengua principal. El sistema podría activarse sin intervención adicional para reducir las barreras de comunicación entre pacientes, familiares y equipos de atención.
El monitoreo remoto con inteligencia artificial tendería a ser habitual tanto en residencias para mayores como en los cuidados en el hogar. Estas herramientas podrían detectar situaciones que no son advertidas por cuidadores o trabajadores, además de facilitar el intercambio de información entre turnos y ofrecer a las familias resúmenes matutinos.
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Las cámaras con inteligencia artificial también permitirían construir perfiles visuales de las viviendas. Con esa información, familiares y proveedores de cuidados podrían identificar peligros domésticos y corregirlos.

La tecnología como parte de la propuesta de cuidado
Las organizaciones de vivienda para mayores podrían promover capacidades tecnológicas como el monitoreo y la prevención de caídas para diferenciarse ante potenciales residentes. Las compañías de atención domiciliaria, por su parte, comenzaron a evaluar la inteligencia artificial dentro de modelos de cuidado híbrido.
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La incorporación de estas herramientas no elimina las limitaciones ni los riesgos de su uso, pero las empresas del sector avanzarán con nuevas iniciativas ante la presión operativa. La expectativa es que la tecnología contribuya a elevar la calidad de la atención y a responder a necesidades que el personal disponible no siempre puede cubrir.
El crecimiento de sistemas de asistencia también exigiría una figura de apoyo tecnológico para residentes, receptores de cuidados y familias. AgeInPlaceTech prevé que las organizaciones enfocadas en personas mayores y las franquicias de atención domiciliaria incorporen un conserje tecnológico capaz de responder consultas sobre dispositivos y servicios cada vez más útiles, pero también más complejos.
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