
El istmo de Panamá concentra una riqueza natural que destaca a nivel global: en apenas el 0,1% de la superficie terrestre alberga cerca del 5% de la biodiversidad mundial.
Este patrimonio, sumado a una ubicación estratégica y una infraestructura logística consolidada, posiciona al país como una de las regiones con mayor potencial para impulsar la bioeconomía como motor económico, social y ambiental, según han indicado organismos internacionales y fuentes especializadas.
PUBLICIDAD
La bioeconomía se define como el conjunto de actividades productivas basadas en la utilización responsable de los recursos biológicos, integrando el conocimiento científico y la innovación tecnológica para generar bienes, servicios y empleos sostenibles.
“Esa ventaja natural no se convierte en valor económico sin política pública, ciencia aplicada y articulación instituciona”, señaló el Dr. Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá (Senacyt).
Panamá, por su ubicación entre dos océanos y su papel como punto de tránsito mundial, dispone de condiciones excepcionales para desarrollar cadenas de valor asociadas a la biotecnología, la agricultura sostenible y el aprovechamiento de recursos genéticos.
PUBLICIDAD

Una de las fortalezas estructurales del país radica en la presencia de territorios indígenas que resguardan conocimientos ancestrales sobre el uso de la biodiversidad.
Estos saberes, reconocidos bajo el Protocolo de Nagoya sobre Acceso y Participación en los Beneficios (ABS), abren oportunidades para el desarrollo de productos farmacéuticos, cosméticos y alimentarios con origen en la flora y fauna local.
El Ministerio de Ambiente de Panamá ha informado que existen más de 33 áreas protegidas y reservas indígenas legalmente reconocidas, lo que permite una gestión participativa e incluyente de los recursos naturales.
La matriz energética del país refuerza esta perspectiva. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, Panamá genera cerca del 70% de su electricidad a partir de fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas y, en menor medida, eólicas y solares.
PUBLICIDAD
Esta característica reduce la huella de carbono de la industria nacional y facilita la adopción de procesos productivos bajos en emisiones, elemento fundamental para acceder a mercados internacionales cada vez más exigentes en materia ambiental.

La logística desempeña un papel clave. El Canal de Panamá y la red de puertos, zonas francas y parques logísticos permiten que los productos y servicios derivados de la bioeconomía tengan acceso a rutas comerciales globales.
Expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han destacado que este entorno facilita la exportación de bienes de alto valor agregado, como extractos botánicos, ingredientes naturales, semillas mejoradas y tecnologías asociadas a la agricultura climáticamente inteligente.
PUBLICIDAD
El desarrollo de la bioeconomía implica también un impacto social directo. La generación de empleo calificado en biotecnología, investigación y gestión ambiental, así como la inclusión de comunidades locales e indígenas en los procesos de decisión y beneficio, contribuye a reducir la desigualdad y a fortalecer la cohesión social.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) subraya el potencial de la bioeconomía para crear cadenas productivas inclusivas y resilientes, especialmente en zonas rurales y áreas protegidas.
El contexto internacional impulsa la urgencia de avanzar en este campo. La demanda global de productos naturales, servicios ecosistémicos y soluciones basadas en la naturaleza crece de manera sostenida.
PUBLICIDAD

Panamá, por su biodiversidad y su marco legal orientado al acceso justo y equitativo de los recursos, se encuentra en posición ventajosa para atraer inversiones y establecer alianzas público-privadas que aceleren la transición hacia una economía basada en el uso responsable de la naturaleza.
El gobierno panameño ha anunciado recientemente iniciativas para articular políticas públicas, incentivos fiscales y programas de capacitación enfocados en la bioeconomía.
Entre estas medidas destacan la creación de clústeres regionales de innovación, el fortalecimiento de centros de investigación y la promoción de certificaciones internacionales para productos de origen biológico.
Se ha informado que estas estrategias buscan no solo diversificar la economía nacional, sino también posicionar a Panamá como referente en sostenibilidad y desarrollo inclusivo en la región.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por delitos que van desde el narcotráfico hasta tentativa de homicidio aprehenden a 26 supuestos victimarios en Panamá
El Día de los Difuntos dos personas fueron asesinadas a balazos en distintos puntos del país

Panamá apunta a cerrar el año con 724 guardaparques para la vigilancia de las áreas protegidas
El país cuenta con 124 áreas protegidas que resguardan su biodiversidad y su patrimonio paisajístico y cultural

Panamá se prepara para enfrentar arbitraje internacional iniciado por CK Hutchison Holdings Limited
Empresa cuestiona decisiones del Gobierno panameño vinculadas a la concesión portuaria
Panamá conmemora sus 123 años de vida republicana en medio de las heridas dejadas por el sismo de 7.5 grados de intensidad que sacudió al país el 9 de octubre
Ante la tragedia los tradicionales desfiles cívicos han sido suspendidos en las provincias afectadas

En Panamá reportan un nuevo caso de malaria en una mujer de 30 años que participó en una capacitación para guardabosques
Las autoridades aclararon que ninguno de los casos que hasta el momento se han presentado en la provincia de Los Santos responde a transmisión local


