
Un estudio de casi dos décadas realizado por el Brigham and Women’s Hospital, identificó que ciertos patrones de siesta diurna se asocian con un mayor riesgo de mortalidad en adultos mayores. La investigación fue realizada en colaboración con el Rush University Medical Center, y analizó a más de 1.300 personas durante un período de hasta 19 años. Los resultados indican que ciertos patrones de siesta se asocian con un mayor riesgo de mortalidad.
Los investigadores observaron que las siestas más prolongadas, más frecuentes y, en particular, aquellas que se realizan por la mañana, están vinculadas con un mayor riesgo de muerte en comparación con descansos más breves o realizados por la tarde.
PUBLICIDAD
En términos concretos, cada hora adicional de sueño durante el día se relacionó con un aumento aproximado del 13% en el riesgo de mortalidad. A su vez, incorporar una siesta extra diaria implicó un incremento cercano al 7%. El dato más llamativo fue el horario, quienes dormían por la mañana presentaron un 30% más de riesgo en comparación con quienes lo hacían después del mediodía.
Para comprender mejor estos resultados, puede pensarse en una persona mayor que comienza a necesitar dormir varias veces al día o durante períodos más largos de lo habitual. Ese cambio, más que una simple costumbre, podría reflejar que el organismo está enfrentando alguna dificultad subyacente, incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes.
PUBLICIDAD
Patrones de siesta y riesgos asociados
Los autores del estudio destacan un punto clave: los resultados muestran una asociación, no una relación directa de causa y efecto. Es decir, las siestas largas no necesariamente provocan problemas de salud, sino que podrían ser una señal temprana de que algo no está funcionando correctamente.
Según explicó Chenlu Gao, autora principal del trabajo, un aumento en la cantidad o duración de las siestas podría estar relacionado con enfermedades crónicas, trastornos del sueño o alteraciones en el ritmo circadiano, que es el sistema interno que regula los ciclos de sueño y vigilia.
PUBLICIDAD
Este enfoque cambia la interpretación del descanso diurno: deja de verse únicamente como un hábito y pasa a considerarse un posible indicador clínico.

Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la forma en que se recopilaron los datos. A diferencia de investigaciones previas basadas en cuestionarios o recuerdos de los participantes, en este caso se utilizaron dispositivos portátiles colocados en la muñeca, similares a relojes inteligentes.
PUBLICIDAD
Estos aparatos permitieron registrar de manera objetiva cuándo, cuánto y con qué frecuencia dormían los participantes durante el día. Gracias a esta precisión, los científicos pudieron detectar patrones que antes pasaban desapercibidos.
Este tipo de tecnología abre nuevas posibilidades en la medicina preventiva. El seguimiento continuo del sueño podría ayudar a identificar cambios sutiles en la salud antes de que se manifiesten de forma evidente.
PUBLICIDAD
Qué tipo de siestas pueden ser beneficiosas
El estudio también aporta un matiz importante: no todas las siestas son perjudiciales. Los investigadores señalaron que los descansos breves y ocasionales pueden tener efectos positivos, como mejorar la concentración o reducir la fatiga.
El problema aparece cuando el descanso diurno se vuelve prolongado, frecuente o cambia de horario, especialmente hacia la mañana. En esos casos, podría estar indicando una alteración en los ritmos biológicos o en el estado general del organismo.
PUBLICIDAD

El trabajo se basó en datos del proyecto Rush Memory and Aging, uno de los estudios más importantes sobre envejecimiento en Estados Unidos. Participaron 1.338 adultos mayores con una edad promedio de 81 años, en su mayoría mujeres.
Cada participante utilizó dispositivos de monitoreo durante aproximadamente 10 días para registrar sus hábitos de sueño diurno, y luego fue seguido durante años para evaluar su evolución. En total, el seguimiento promedio fue de 8,3 años, con casos que alcanzaron casi dos décadas.
PUBLICIDAD
Durante ese período, cerca del 69% de los participantes falleció, lo que permitió analizar con precisión la relación entre los patrones de siesta y la mortalidad.
Aplicaciones en salud pública y prevención
Los resultados sugieren que el monitoreo del sueño diurno podría incorporarse como una herramienta más en la evaluación de la salud de los adultos mayores. Detectar cambios en los hábitos de descanso —como dormir más tiempo durante el día o hacerlo en horarios inusuales— podría ayudar a los médicos a identificar riesgos de forma temprana y ajustar los controles o tratamientos.
PUBLICIDAD

Además, este enfoque refuerza la idea de que la salud no depende solo de síntomas evidentes, sino también de pequeños cambios en las rutinas cotidianas.
La siesta, lejos de ser un hábito menor, puede ofrecer información valiosa sobre el estado del organismo. Este estudio aporta evidencia de que observar cómo, cuándo y cuánto se duerme durante el día puede ayudar a anticipar problemas de salud. A medida que la tecnología permite un seguimiento más preciso, el descanso diurno podría convertirse en un indicador clave dentro de la medicina preventiva.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Pasión madura y elegancia sobre dos ruedas: la rodada en Rosario que rompió tabúes sobre la salud masculina
Cientos de motociclistas vestidos de gala se reunieron en el Monumento a la Bandera para el Distinguished Gentleman’s Ride. Sin costo de inscripción, la caravana de motos clásicas y custom buscó visibilizar la prevención del cáncer de próstata y la salud mental

Un nuevo estudio relaciona mayor vitamina C con mejor salud cerebral en adultos mayores
Científicos japoneses detectaron que quienes tienen este nutriente en sangre muestran una estructura cerebral más robusta y una conectividad superior en áreas clave para la memoria. Aunque insisten en la necesidad de más investigaciones

A los 73 años, la icónica actriz francesa Isabelle Huppert es elegida presidente de la Cinemateca de su país
En una sociedad obsesionada con la juventud efímera y dada a invisibilizar a las mujeres a partir de cierta edad, la legendaria artista emerge como una fuerza de la naturaleza indomable y, lejos de años sabáticos o retiros dorados, está en un período de desbordante actividad

La vida en 18 mundiales: la admirable trayectoria de Enrique Macaya Márquez que no se detiene a sus 91 años
Su método se formó antes de las cabinas y se probó en la jugada más discutida. Habla de árbitros, posiciones y límites. Y sostiene una convicción aunque el nacionalismo empuje hacia otro lado

“Regression trap”: la inactividad sin propósito tras el retiro daña la salud mental
Psicólogos y psiquiatras alertan sobre un patrón que aparece entre los seis meses y el primer año después de la jubilación, cuando el sedentarismo prolongado empieza a erosionar la cognición, el ánimo y el sentido de identidad


