
Es el caso de Silvio Garattini, oncólogo y farmacólogo italiano, de 97 años, quien nos sorprende con sus explicaciones.
Este científico, uno de los referentes actuales en el campo de la longevidad y el envejecimiento saludable, que sigue trabajando diariamente, explica que no hay recetas milagrosas sino hábitos que hay que mantener toda la vida.
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Prevención y moderación son la clave. Este médico casi centenario, fundador en 1963 del Instituto de Investigaciones farmacológicas Mario Negri, de Milán, aclara que la genética no lo explica todo. La rutina que él mismo ha mantenido durante toda su vida es caminar cotidianamente, comer con mesura y mantener la mente activa. En estos tiempos de dietas de moda y de suplementos, resume su “secreto” en esta sencilla premisa: “No hay otra receta: he mantenido estos buenos hábitos de vida”.
¿Qué es comer con mesura? Garattini no critica las dietas pero no se muestra partidario de eliminar por completo cierto grupo de alimentos si no hay justificación médica. “No importa tanto cuándo se come, sino cuánto se come en total”, señala, y subraya que lo decisivo es la cantidad global de comida ingerida a lo largo del día. Una de sus premisas es reducir casi un tercio lo que uno come habitualmente. “Como decían nuestros mayores: hay que levantarse de la mesa con un poco de hambre. Las investigaciones han demostrado que con una reducción del 30% en la ingesta de alimentos, se vive un 20% más”.
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En cuanto a los ayunos tan de moda, explica que se puede comer varias veces al día, siempre en cantidades moderadas. “Algunas investigaciones han demostrado que no hubo diferencia entre quienes comieron libremente y quienes dejaron pasar 10 o 12 horas entre comidas”, aclara respecto del llamado “ayuno intermitente”. Y explica “lo fundamental es comer poco, aunque comas cinco veces al día”, ya que “lo que importa es el total”.
“Una dieta debe ser variada y moderada”, explica, para “obtener los micro y macronutrientes que necesitamos”. Y agrega: “Además, hoy en día, dado que los alimentos están contaminados, comer variado ayuda a evitar la acumulación de un contaminante en particular”.
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Comer poco, priorizar frutas y verduras, reducir la carne roja y sustituir la manteca por aceite de oliva son decisiones que, según el científico, tienen un impacto directo en la esperanza de vida. Respecto del alcohol, Garattini también alerta acerca de su consumo. Recuerda que el vino es cancerígeno por su contenido en alcohol y sostiene que los excesos, aunque sean puntuales, alteran los equilibrios del organismo.

Su “régimen” alimentario no deja de ser particular. En una entrevista con el Corriere della Sera explica: “Tomo café por la mañana, después otro más, y para el almuerzo solo un jugo de naranja y un par de galletas. Por la noche, prepara “una buena cena: un primer plato, o una ración de pescado y verduras. Y, de hecho, un postre”. El cerebro necesita unos 90 gramos de azúcar al día, aclara Garattini, y por eso nunca dice que no a “un pequeño postre por la noche”.
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¿Qué opina este científico de algunos de los modos de alimentación restrictivos? Considera válida la dieta vegetariana, aunque alerta de los riesgos de una dieta vegana estricta sin supervisión, al asociarla con déficits nutricionales y mayor riesgo de fracturas óseas. Por otra parte, descarta la utilidad general de las dietas cetogénicas, salvo en casos clínicos muy concretos.
Pero no todo está basado en la alimentación. El movimiento constante, caminar varios kilómetros diariamente, subir escaleras y evitar el sedentarismo en general forman parte de su rutina de vida. El mismo cuenta en la entrevista citada que camina unos cinco kilómetros diarios, y reconoce que una de las claves es hacerlo a un ritmo relativamente rápido para mantener la capacidad aeróbica. Así puede uno mantenerse en forma. Esto puede hacerse a cualquier edad. “Es mejor que estar parado”, razona, cuantificando el tiempo que debe ponerse en práctica. “La cantidad adecuada es entre 150 y 300 minutos a la semana, hacer más no aporta ningún beneficio”.
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Garattini insiste en la necesidad de educación desde edades tempranas. Preconiza que la escuela debería dedicar al menos una hora semanal para realizar tareas de prevención de enfermedades evitables, como la diabetes de tipo 2 o ciertos tipos de cáncer. “Muchas enfermedades crónicas son causadas por malos hábitos de vida”, explica. “Así como el 40% de los cánceres podrían evitarse, cada año en Italia mueren 180.000 personas a causa de ellos”.
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