
Según la OMS, media hora de actividad moderada por día basta para reducir significativamente el riesgo de enfermedades crónicas o cardiovasculares. Además, moverse regularmente disminuye hasta 20% el riesgo de desarrollar ciertos cánceres, en particular los que están vinculados al modo de vida sedentario (colon, riñones, vejiga, mama, etc).
En síntesis, sobran razones para practicar un deporte o hacer gimnasia y no debería haber excusas, ya que no se trata de ser un atleta: existen muchas alternativas adaptables a las posibilidades o limitaciones de cada uno.
PUBLICIDAD
El sitio Notre Temps consultó a expertos que brindaron algunos consejos para retomar la a actividad y no morir en el intento.
1. El placer como guía
Empecemos por los que no aman el deporte. Que no son pocos. En ese caso, no hay que torturarse, sino buscar una actividad placentera.
Por ejemplo, la jardinería, el baile —aunque sea en el salón de la casa con una música que nos guste—, jugar a la pelota con los nietos, caminar en algún sitio agradable, pasear en bicicleta…
PUBLICIDAD

El psicomotricista y psicoterapeuta Pierre Dalarun dijo: “El placer sensorial está estrechamente ligado a una motivación duradera”. De eso se trata, de mantenerse en el esfuerzo. La constancia es el principal requisito para que el movimiento rinda sus frutos.
2. Diversificar las actividades
Asociarse a un club —una práctica muy común en la Argentina— permite variar el deporte que se practica. Estos sitios suelen disponer de piscina, canchas de tenis, fútbol, paddle, salones de gimnasia, etc. Se puede además asistir en familia, lo que aumenta las chances de fidelizarse.
PUBLICIDAD
3. Unir el ejercicio a lo útil
Caminar hacia el trabajo o al ir de compras. Otra alternativa saludable es la bicicleta si se sienten seguros y el tránsito lo permite. Usar las escaleras en vez del ascensor, cada vez que sea posible.
4. Encontrar un socio
Asociarse con uno o varios amigos o con la pareja es un gran motor para no cejar en el intento. Un factor más de motivación. “El compromiso con un tercero aumenta considerablemente nuestra propensión a la práctica deportiva”, dijo la psicóloga Justine Chabanne a Notre Temps.
PUBLICIDAD

5. Ponerse desafíos
Competir, aunque más no sea de modo amateur, puede sumar un incentivo a la actividad física. Fijarse metas alcanzables e ir cumpliéndolas es una forma de mantener el entusiasmo.
6. Seguir un protocolo y avanzar por etapas
Retomar el ejercicio físico luego de un período de inactividad tiene sus bemoles. Hay que seguir un mínimo protocolo, para que el cuerpo se vaya adaptando y para recuperar las capacidades cardiorrespiratorias y la fuerza muscular.
PUBLICIDAD
El motor debe ir calentándose de a poco. Caminata, ejercicios simples, estiramientos y movimientos articulares. “La idea es reencontrar sensaciones corporales positivas, agradables y ejemplificadoras”, dice Pierre Dalarun. No hay que asustar al cuerpo. No hay que forzar la máquina.
Hay que fijarse objetivos realistas y no pretender lo máximo desde el comienzo. Por ejemplo, si se decide caminar, se debe comenzar por 10 minutos diarios de marcha y luego ir aumentando de a poco: 15, 20, etc. “Esta progresión gradual es importante. El sistema nervioso necesita tiempo para asociar el movimiento a un sentimiento de seguridad”, explica Dalarun.
PUBLICIDAD
Nuestro médico de cabecera o un instructor en un club o gimnasio puede dar consejos valiosos e incluso, de ser necesario, derivarnos a un kinesiólogo.

Hay que concederse un tiempo de adaptación, porque los tendones, articulaciones y músculos necesitan una progresión para evitar dolores y daño. No se debe usar peso de entrada en la gimnasia por ejemplo. Hay que enfocarse en los movimientos que se pueden dominar desde el principio y la progresión en el esfuerzo debe ser lenta. Para esto, puede ser útil la ayuda de un profesional.
PUBLICIDAD
7. Encontrar nuevos recursos y sensaciones
Si se retoma el deporte o la gimnasia luego de un largo período de inactividad no se debe pretender recuperar de inmediato el nivel y rendimiento de otro tiempo. Tampoco las motivaciones, que pueden ser diferentes de las de nuestra juventud. Hay que fortalecerse en aquello que buscamos en el presente: sentirnos mejor, mejorar nuestra salud, autosuperarnos… En el artículo de Notre Temps, la experta en psicología Justine Chayanne apunta a “la necesidad de aceptar que hay sensaciones perdidas para avanzar hacia otra cosa igualmente sólida”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Datos que alarman: 34 % de los adultos mayores tiene alta sintomatología ansiosa y depresiva y el 46%, ingresos insuficientes
Son cifras del documento “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. “Hay gente que nos está marcando un rojo en este semáforo de observación de la población”, dice Solange Rodríguez Espínola, coordinadora del informe

Por qué la actividad física y el trabajo de fuerza ganan relevancia clínica a medida que envejecemos
Un análisis en adultos de 20 a 97 años midió la dosis recreativa y la supervivencia. Los datos desafían la idea de que el efecto se apaga en la vejez. Hay una cifra clave que ordena el resultado

El arte de redescubrir el propósito: las lecciones de Viktor Frankl para envejecer con bienestar
Encontrar un «para qué» cotidiano transforma el bienestar emocional. La evidencia científica confirma que trabajar el sentido de la vida en la etapa silver alivia de forma significativa el estrés y la sensación de vacío

Carme Noguera, a los 112 años: las claves de la longevidad de la mujer más anciana de Cataluña
“He comido, dormido y trabajado como todo el mundo”, fue una de las frases que usó al explicar su larga vida, marcada por la Guerra Civil española, la enfermería y más de un siglo de cambios

De “innovador” a “maestro”: la transición profesional que exige el paso del tiempo, según Arthur Brooks
El académico de Harvard analizó su propio declive profesional, escuchó el drama de un hombre famoso en un avión y dedicó ocho años a estudiar la vejez. Su conclusión: para no caer en la frustración profesional, hay que dejar de competir con los jóvenes y pasar a la etapa de enseñar, simplificar y cultivar relaciones reales



