Bob Dylan: “El tiempo tiene que ser tu compañero, tu alma gemela”

La longevidad creativa y la reflexión sobre la plenitud vital surgen cuando el pasado deja de ser promesa y el presente se abraza como único territorio posible

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Bob Dylan destaca la importancia
Bob Dylan destaca la importancia de la idea en el proceso creativo, afirmando que la inspiración aparece antes que el propio artista.

A lo largo de más de seis décadas, Bob Dylan ha encarnado la transformación de la música popular, desplazando las fronteras entre canción, literatura y tiempo. El propio Dylan ha definido el núcleo de su proceso creativo así: “La idea es lo que importa. La idea está flotando por ahí mucho antes que yo”, afirmó al medio AARP The Magazine.

Esta noción, donde la inspiración precede y trasciende al creador, ha guiado todo su trayecto artístico. A los 84 años, Dylan aborda el peso de los años y el inevitable proceso de maduración: “Te vuelves mayor. La pasión es cosa de gente joven, ¿de acuerdo? Los jóvenes pueden ser apasionados. Los mayores deben ser más sabios. Es decir, si llevas un tiempo en esto, dejas ciertas cosas a los jóvenes y no tratas de actuar como si fueras joven. Podrías lastimarte de verdad.”

El paso del tiempo también incide sobre su visión del arte, tal y como reconoció al reflexionar sobre el carácter maleable de la creatividad: “No se puede atrapar el proceso creativo. Es incontrolable. No hay manera de explicarlo en términos literales”.

La percepción de la felicidad y de la satisfacción vital ocupa otro lugar fundamental en los pensamientos de Bob Dylan. Interrogado sobre la felicidad, dijo: “Mucha gente dice que no hay felicidad en esta vida, y ciertamente no existe una felicidad permanente. Pero la autosuficiencia genera felicidad. La felicidad es un estado de dicha, en realidad, nunca pasa por mi mente. El hecho de sentirte satisfecho un rato —decir que una comida es buena y eso te hace feliz— pues eso no será necesariamente cierto la siguiente hora. La vida tiene sus altos y bajos, y el tiempo tiene que ser tu compañero. En realidad, el tiempo es tu alma gemela. Los niños son felices. Pero ellos no han experimentado realmente los altibajos todavía. No estoy exactamente seguro de lo que la felicidad significa, para serte franco. No sé si personalmente podría definirla”.

El músico estadounidense analiza el
El músico estadounidense analiza el contraste entre la pasión de la juventud y la sabiduría que aporta el paso del tiempo.

Ese escepticismo aparece en su análisis de las esperanzas sociales depositadas en íconos de su generación. “Dicen que la gente no se jubila, se desvanece, se queda sin energía...”, reflexionó al considerar el desgaste y el tránsito generacional.

La biografía de Bob Dylan es testimonio de reinvenciones continuas y de una mirada que rehúye cualquier etiqueta establecida. Oriundo de Hibbing, Minnesota, nacido el 24 de mayo de 1941, desbordó pronto los márgenes de su entorno.

“El pueblo en el que crecí estaba totalmente apartado del centro de la cultura. Estaba fuera de los márgenes del momento. Tenías todo el pueblo para vagabundear. Simplemente había bosques, cielo, ríos y corrientes, invierno, verano, primavera y otoño. La cultura se basaba fundamentalmente en circos y carnavales, predicadores y pilotos, espectáculos para leñadores y cómicos, bandas de música y programas de radio excepcionales”, evocó Dylan sobre su infancia.

Para Dylan, el proceso creativo
Para Dylan, el proceso creativo es incontrolable y la canción nace de una necesidad que encuentra su núcleo casi por milagro.

La distancia respecto a los centros culturales fue, en sus palabras, un espacio fértil para la soledad, el descubrimiento y la originalidad.

Esa voluntad de exploración le llevaría, ya en Nueva York, a rastrear las huellas de Woody Guthrie y de la tradición folk, para después revolucionar el rock y la literatura musical. En su trayectoria, Dylan ejemplifica la metamorfosis de la canción como forma poética, en ciclos de ruptura y reencuentro.

En la obra “Tangled Up in Blue”, reconocida por Rolling Stone como una de las “500 mejores canciones de todos los tiempos”, abordó la superposición de tiempo y memoria: “Lo que hay de diferente sobre esto es que existe un código en las letras, y no hay sentido del tiempo. No hay ningún respeto por esto. Tienes el pasado, el presente y el futuro en la misma habitación, y hay poco que no puedas imaginar que esté sucediendo”, explicó Dylan en 1978.

Con el paso de los años, los reconocimientos han acompañado la leyenda. En 2016, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura, subrayando que lo hizo “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.

Bob Dylan considera que la
Bob Dylan considera que la vida está marcada por altibajos y que el tiempo debe convertirse en el principal compañero del ser humano.

Con naturalidad, Dylan se refirió así a su inclusión en la historia literaria: “Nunca tuve tiempo de preguntarme: ‘¿Son mis canciones literatura?’ Por eso agradezco a la Academia Sueca por tomarse el tiempo de considerar esa pregunta y, finalmente, proporcionar una respuesta tan maravillosa”, declaró en su discurso. Guitarrista, poeta, cronista del espíritu estadounidense y eterno nómada, Bob Dylan continúa confeccionando su obra lejos de cualquier certeza, fiel a una ética donde el cambio es ley y la respuesta, siempre, está flotando en el viento.