
Hay costumbres adquiridas, como no hidratarse lo suficiente, consumir grasas en exceso o no consumirlas en absoluto, o usar demasiada sal que impactan más negativamente en la salud a medida que se envejece, según un artículo de la revista especializada Notre Temps.
Esta es la lista de los 7 errores que identifica el artículo:
Primer error: consumir muy pocas proteínas
A medida que envejecemos, el cuerpo pierde entre 0,5 % y 1 % de masa muscular por año. Si el aporte de proteínas es insuficiente, esa pérdida puede ser mayor y más rápida, con la consecuente disminución de la fuerza y de la movilidad.
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El nutricionista Florian Fatnassi, consultado por el medio, sugiere que a partir de los 60 años, la proporción de proteínas sea de 1 gramo por kilo, mientras que es de 0,83 gramos por kilo para un adulto joven. Por lo tanto, se debe incluir una fuente de proteínas en cada comida, a saber: huevos, pescado, aves, legumbres o productos lácteos.
Segundo error: eliminar todas las grasas
Creyendo que así protegen su corazón, algunas personas elimina todas las materias grasas de su ingesta. Es un error. Hay grasas beneficiosas para la salud cardiovascular, el cerebro y las articulaciones.
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Se debe incluir grasas saludables como las del aceite de nuez, los pescados ricos en omega-3 como la sardina, la caballa y el salmón. Y a la vez limitar las grasas saturadas presentes en las frituras, los embutidos y la repostería.

Tercer error: beber demasiado poco
La sensación de sed disminuye con la edad, por lo que la deshidratación se produce sin que la persona se de cuenta. Esto puede generar fatiga, constipación, calambres e incluso desorientación. ¿Cuál es el signo de una buena hidratación? El color de la orina que, dice el Florian Fatnassi, debe ser siempre claro, salvo al despertar.
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No hay que esperar a tener sed para beber. Puede ser con agua, caldos o infusiones. Alrededor de un litro y medio por día.
Cuarto error: saltarse el desayuno
La primera ingesta del día tiene muchas ventajas: ayuda a estabilizar la glucemia, evita los antojos y permite mantener la concentración durante la mañana.
El desayuno debe incluir proteínas y grasas saludables. Yogur, frutas, palta, huevo, salmón, queso blanco, son algunas de las opciones que se pueden combinar.
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Quinto error: consumir demasiada sal
La sal está muy presente en los alimentos procesados: sopas, queso, fiambres, etcétera. El exceso de sal favorece la retención de líquido y la hipertensión con el consiguiente riesgo cardiovascular.
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El consejo es no poner sal antes de probar los alimentos y utilizar otros aderezos para realzar el sabor de las comidas, como hierbas aromáticas, especias, limón, ajo, etcétera.
Sexto error: olvidar la fibra
Su función es clave: facilitan el tránsito intestinal, regulan la glucemia, controlan el colesterol y contribuyen a prevenir cierto tipo de cáncer, como el colonorrectal.
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El objetivo debe ser consumir 30 gramos de fibra por día: legumbres, frutas y cereales integrales. Una cucharada de salvado de avena en un yogur o algunas ciruelas pasas en el desayuno son muy beneficiosas.
Séptimo error: consumir demasiado poco, por miedo a ganar peso
Aunque con la edad disminuye el requerimiento calórico, las necesidades nutricionales son importantes. Una disminución excesiva de la ingesta puede acarrear carencias nutricionales. El experto consultado por Notre Temps, Fatnassi recomienda incluir “cereales, papas o legumbres en cada comida; lácteos tres veces por día; carne roja o blanca, mariscos, pescado, huevos una o dos veces por día, legumbres y frutas en cantidad importante”.
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